miércoles, 30 de diciembre de 2009

LA LAMENTACIÓN DE NÁJERA

Caía la noche sobre la ciudad riojana de Nájera, una leve niebla comenzaba a impregnar el ambiente con una fuerte humedad que empapaba todo lo que se encontraba a la intemperie, tres individuos se calaban hasta los huesos, mientras se acercaban sigilosamente al núcleo urbano atravesando los viñedos cercanos a la población. Cuando la noche se hizo total y su interrelación con la espesa niebla hacia imposible ver más allá de sus propias narices, los tres individuos se lanzaron contra el portalón de madera del siglo XVII que servia de puerta de la iglesia.

El más flacucho de los tres individuos tiritaba de frió, no era para menos, las noches de ese enero de 1914 eran desapacibles y húmedas, la temperatura no iba más allá de los dos grados bajo cero, además solo cubría su cuerpo con una camisa blanca sin cuello. Tras ojear los alrededores, el hombre que parecía ser el que daba las ordenes, mando al joven enclenque con un tenue golpe de voz que cortara el suministro eléctrico partiendo en dos el cable con una cizalla -el corte de luz no llamaría la atención de la gente, pues el alumbrado eléctrico hacía poco más de unos meses que había llegado a la población y los fallos de abastecimiento eran comúnes-, por eso no temía que ningún vecino diera la voz de alarma, lo que le preocupaba más era encontrarse con una encapotada patrulla de la Guardia Civil de las que se dedicaban a vigilar la cercana zona de bodegas y viñedos.

Mientras el famulo cortaba el cable con la cizalla, el tercero en discordia, un hombre fortachón y de gran corpulencia, con mucho musculo y poco seso reventaba la puerta principal del templo de la Santa Cruz con una palanca, en pocos minutos los tres hombres se encontraban dentro de la iglesia sin haber llamado la atención. Con mucha parsimonia el gigante alelado intentaba encender una bujía de mano para alumbrar el interior, debido a la oscuridad derramo un poco del aceite de la bujía sobre sus pantalones de pana y sus alpargatas y al encender la bujía con una cerilla estuvo a un tris de salir ardiendo.
-Cuando os canséis de hacer el botarate, podríais poneros a la faena -dijo serio el que organizaba la operación.
-Lo siento jefe- dijo el gigante agachando la cabeza.
-Dame la bujía y vete a ayudar a Anselmo a descolgar el maldito retablo antes de que se entere todo el pueblo y nos lleven presos.
-Si jefe.
El hombre barbudo que daba las ordenes levanto la bujía en dirección al retablo y se apartó la gorra de visera para poder observar mejor la pieza, cuando la luz iluminó tenuemente la obra del pintor flamenco Ambrosius Benson al ladrón no le cupo la menor duda, era la obra que le habían encargado “recoger”. Mientras sus dos secuaces se afianzaban sobre un escabel y un escritorio que habían sacado de la sacristía para llegar a la altura del retablo, él pudo ver la obra en todo su esplendor, un tríptico de casi un metro y medio de altura, en la imagen central se representaba a la Virgen rodeada de las santas mujeres y a sus pies Cristo descendido de la cruz, en los paneles laterales del tríptico aparecían San Pedro y Santa Ana cubriendo a dos donantes desconocidos que se encontraban de rodillas a modo de oración.

El barbudo esperaba con impaciencia a que el gigante cerrara los paneles laterales de medio metro de ancho sobre el panel central, lo que vio no le sorprendió, más bien le tranquilizo, en la parte exterior el artista había representado la tentación de Adán y Eva en el Paraíso en grisalla, tal y como el esperaba, una leve sonrisa transformo su cara seria. Era evidente que el hombre conocía perfectamente el cuadro, no solamente por ser un especialista en arte flamenco, sino también porque su trabajo en el último año había consistido en realizar una copia exacta del tríptico, que ahora mismo descansaría a buen recaudo en la trastienda de su taller de la calle de los Moros de Burgos.

-Descolgadlo con cuidado -espetó el barbudo cuando vio que al enclenque se le escurría de una mano-, si lo dañáis o rompéis el señor Hartveld no nos dará ni una perra gorda por el.
-Pero jefe, va a ser imposible sacar este armatoste del pueblo sin que nadie se percate-dijo el esmirriado-.
-No digas estupideces y date prisa, ya te he dicho que esta todo preparado, nada puede salir mal.
-Ya jefe,ya, pero pienso....
-No te pago por pensar.-Interrumpió el barbudo zanjando la conversación-.
El enclenque seguía rezongando por lo bajo, pero el barbudo ya no le hacía caso, solo pensaba en el dinero que recibiría al día siguiente por la mañana cuando entregara la mercancía y no solo eso, sino también en el dinero extra que iba a conseguir al “colocar” la falsificación a otro cliente menos poderoso pero igual de generoso con el dinero.
Cuando el retablo estaba en el suelo lo envolvieron con varios lienzos limpios y una vez protegido de los posibles golpes lo introdujeron dentro de dos sacos de rafia manchados de tierra que habían cojído minutos antes de la puerta de un lagar cercano. Los dos secuaces cargaron con la pieza mientras el barbudo cerraba con cuidado la puerta de la iglesia y apagaba la bujía. De nuevo se encontraban en la total oscuridad abrazados por la tupida y húmeda niebla.
-Esperad un minuto,-dijo el barbudo-, pegaros a la pared que nadie os vea.
-Pero jefe-acertó a decir el gigante-.
-Haced lo que os digo o no vereís un duro.
Los dos ladrones se colocaron en la zona más oscura que se formaba en el lugar donde nacía la torre de la iglesia, mientras tanto su jefe se alejó de allí a pasos agigantados. Unos minutos después el barbudo apareció de nuevo con un carro lleno de abono tirado por dos yeguas de asturcón.
-Rápido-ordenó-, colocad el tríptico bajo el abono y tapadlo como es debido.
Ambos personajes colocaron la obra de arte como su jefe les había ordenado, tras esconderlo perfectamente se lavaron las manos manchadas en un pilón cercano.
-Tanto trabajo por un cuadro -dijo el gigante algo molesto-.
-No te quejes, nos han prometido quinientos duros a cada uno si todo sale bien -contestó el enclenque.
-¿Tanto?-se sorprendió el gigante.
-Claro, el cuadro vale muchísimo más y el jefe dice que puede venderlo a su cliente por lo menos por doce mil duros.
-¿Sesenta mil pesetas por un madero pintorrejeado? -preguntó con cara desencajada el gigante.
-No seas animal, es una obra de arte del siglo XVI -el famulo levanto la cabeza y se coloco la visera todo digno, como si acabara de dar la lección de su vida al grandullón.
-Daos prisa -gritaba a lo lejos el barbudo-, no tardara en pasar la patrulla de la Guardia Civil y no quiero que nos pillen aquí con todo el percal.

Rápidamente los dos individuos se acercaron al coche, Anselmo, el enclenque más raudo que el fortachón, se subió el primero al pescante del carro junto al barbudo que ya tenia las bridas de las yeguas en las manos, pero cuando el gigante llego a su altura agarro a su delgado compañero y lo lanzo atrás sobre el abono y ocupo su sitio.
-Y vigila bien no se caiga la obra de arte- dijo socarrón y con una carcajada final-.
Rápidamente el barbudo espoleó las yeguas y el carruaje se puso en movimiento, había que darse prisa, pues a primera hora de la mañana siguiente tenían una importante reunión con un coleccionista en una de las tabernas de la calle Laurel de Logroño.


Esto no es más que literatura, pero literatura que reproduce un echo que aconteció realmente en en enero de 1914 en Nájera un pueblo cercano a Logroño, la pieza en si era el tríptico de La Lamentación del artista flamenco Abrosius Benson y que fue sustraída, pudiera ser tal y como se cuenta arriba de la iglesia de la Santa Cruz de la población riojana, aunque la noticia transcendió rápidamente a los medios de comunicación nunca se volvió a saber nada de la pieza, hasta que el pasado año la sala de subastas londinense Sotheby´s sacó un catalogo para una subasta con la obra, rápidamente el académico najerino Constantino Garrán se percató del asunto y lo denunció a la policía y al Ministerio de Cultura. Todo arreglado, pensaran ustedes, el tríptico se devuelve a su lugar de origen y asunto concluido, pero no. El cuadro salió de España a finales de los años diez del siglo XX, y no fue hasta los años setenta de dicho siglo cuando se creó en España la ley de recuperación del patrimonio artístico sustraído en estas tierras, además la ley no es retroactiva, por lo que a todas luces la obra salió de España de forma legal y no hay otra forma de recuperárla que pujando por ella en la subasta de Sotheby´s.

Por desgracia a día de hoy no tengo la más remota idea de que fue de la obra tras la subasta, solo se que el ministerio de cultura no fue capaz de hacerse con ella, por lo que es probable que hoy La Lamentación de Nájera se encuentre colgada en una colección privada de un magnate japones o en un museo estatal de cualquier de los estados de Norteamérica. Como tantas y tantas obras de la geografía española expoliadas para siempre, sino se lo creen deberían darse un paseo por el Museo de los Claustros situado en medio de Nueva York, seguro que se llevan más de una sorpresa.

miércoles, 23 de diciembre de 2009

LA ELEGANCIA DEL ERIZO

Todas las familias felices se parecen, pero las desgraciadas lo son cada una a su manera. La frase es buena, pero no es mía, muchos se habrán percatado de donde la he sacado, es la frase que abre la novela Anna Karenina de Leon Tolstoi, pero no adelantemos acontecimientos, pues no sera la única referencia a Tolstoi en el día de hoy.

Vayamos al meollo del asunto que el reloj me acecha recortándome espacio cual tanque serbio tras soldado Bosnio que huye apresurado con su pesado Kalasnikov al hombro intentando salvar el pellejo colándose entre los escombros de una granja destruida en un campo de Vukovar.
Todo comienza con una pequeña pecera habitada por un típico pez de color rojo, una niña de 12 años superdotada asqueada de su vida y su familia, una portera de 52 años que devora novelas clásicas, te y chocolate negro y una gran afición a todo lo japones por parte de ambas, todo esto se interrelacionará de forma trepidante a partir de una decisión muy bien sopesada por la niña. Se suicidará en 196 días tras finalizar el curso.

Pero vayamos al principio de la historia, que no quiero que nadie se pierda. Nos encontramos en una céntrica calle de un barrio burgués de París, el padre de Paloma-la niña de doce años que plantea suicidarse- es un político que no se preocupa de su familia, su hermana una adolescente mimada y caprichosa, y su madre, una paranoica enganchada al psicoanálisis, a los ansioliticos y al champan, demasiado ocupada en cuidar y hablar a sus plantas para ver como su hija pequeña le roba a diario una pastilla de ansioliticos con la cual llevar a cabo su idea de quitarse de en medio, ni para ver como esta graba todo lo que odia con una vieja cámara de video de su padre-trágico ¿verdad?-, pues esperense, a todo esto hay que sumarle ciertos comentarios y pensamientos de la niña superdotada que te desarman por ciertos y duros como uno sobre la forma de quitarse la vida: “no entiendo como alguien puede tirarse por una ventana para quitarse la vida, tiene que ser doloroso, de que vale morir si no es para dejar de sufrir”, ahí queda eso.

Su alterego vive debajo, es una mujer fea, regordeta y que pasa por la vida sin llamar la atención, viuda del portero de la finca, cuando este murió a causa de un cáncer decidió hacerse ella misma con el control del edificio, a vista de los estirados dueños de los pisos es una analfabeta que no tiene más gusto por la vida que la de cuidar a su pesado gato León-ya les he dicho que Tolstoi nos volvería a acompañar-, en realidad es una mujer cultivada y leída, que disfruta más de un buen libro que de la compañía vacía de los propietarios que pasan avasallando por delante de la puerta de su portería. Hasta que de repente ocurre algo que suele ocurrir en todos los edificios donde vive gente de edad avanzada, uno de los propietarios de mayor edad estiro la pata mientras las vecinas sentadas en la puerta veían como agonizaba y comentaban la jugada.

Es entonces cuando la historia da un giro total y certero, un rico japones llega a ocupar el inmueble del finado, un hombre educado, tranquilo e inteligente, unirá los universos paralelos de las dos mujeres y las hará descubrir la belleza de las pequeñas cosas gracias a la amistad, invocaran la magia de los placeres efímeros e inventaran dentro de la pequeña portería un mundo mejor. La historia que sigue es la de siempre, a partir de los dos gatos del hombre japones -ambos llevan curiosamente los nombres de los principales protagonistas de Anna Karenina de Tolstoi-, comienza una relación con la portera, que sera aconsejada por la inteligente niña, el hombre rico se enamora de la portera pobre pero inteligente – la historia típica-, después la niña decide replantearse su futuro y aguantar un poco más a su familia, y cuando todo parece que tendrá un final feliz, otro giro inesperado te deja un agrio sabor de boca. Al igual que una de las últimas frases que salen de la boca de la niña de doce años: “Si morir es eso, no volver a ver a quien amas, no volver a ver quien te ama. Si morir es eso, si es la tragedia que dicen todos”.

La historia no es mía ni mucho menos, pertenece a una muy buena novela que he leído hace poco, se titula La elegancia del erizo y es de la escritora francesa Muriel Barbery, creo que ahora han echo una película del asunto que debe de estar también para hincarle el diente, asique no tienen excusa para no echarse esta historia a la boca, la película es de Mona Achache, y refleja fielmente el sentido primero y principal de la novela, es un reflejo fiel de lo injusto que puede llegar a ser la vida, les aseguro que cuando acaben de leer el libro o de ver la película no van a ser más felices, tal vez si lo piensan serán un poco más infelices durante un tiempo, pero lo que si les aseguro es que serán un poco más sabios.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

UN NARCISISTA COLÉRICO


Abatido psicológicamente, de esta manera tan rococó y folletinesca ha sido como ha definido el medico personal del primer ministro de Italia, Silvio Berlusconi, su estado tras la agresión sufrida después de uno de sus mitines populistas en la plaza del Duomo de Milán.
Vi las imágenes del asunto por la CNN tan solo unos minutos después de que ocurriera, no soy morboso, pero tuve que verlas varias veces para enterarme de que iba la película, ya que en el primer momento las informaciones se entrecruzaban y se volvían contradictorias entre si, pasaban desde afirmaciones de que la sangre de la cara de Berlusconi procedía de un certero puñetazo, hasta los que hablaban de que un personaje indeterminado había disparado desde la muchedumbre hasta acertarle en la jeta al primer ministro, como ven no hay mejor caldo de cultivo para los bulos y las ensoñaciones que un grupo de gente desinformada y alborotada y si a eso le suman el derrame incontrolado de sangre pues ya ven, miel sobre hojuelas.
El presidente de todos los italianos-o eso es lo que él se cree-, se las prometía felices después de que su partido junto a la Liga Norte -Dios los criá y ellos se juntan-, anunciaran a bombo y platillo la comparecencia de Berlusconi en la plaza del Duomo de Milán para arengar a las tropas de seguidores que supuestamente le llevarían en palmitas y le obacionarían como si de una selección de fútbol se tratase, ayudando así a que Il Cavaliere y sus secuaces se dieran un baño de multitudes y de autobombo, lamiéndose mutuamente sus gordos y pútridos culos. Pero desde el principio el gorrino salio mal capado y cientos de personas comenzaron a increpar al primer ministro desde el momento en que este asomo sus operadas narices en la tribuna, llamándole ladrón y mentiroso, este como siempre se toma las criticas de forma “sosegada”, les contesto voz en grito tildándoles de gentuza, vergüenza del país y acusándoles de querer hacer de Italia una plaza de gritones.
No contento con la verborrea de despropósitos, que ademas quedan muy feos en boca de un representante político de un país desarrollado y buen católico, decidió que como premio hacia los díscolos manifestantes la policía cargara con todas sus fuerzas contra ellos, eso si, siempre desde el respeto y las buenas palabras, no vayamos a fomentar el odio y la barbarie, cosa que nunca se le ha pasado por la cabeza al primer ministro italiano ni a sus fuerzas de seguridad, que por otro lado siempre han intentado salvaguardar la democracia sin llegar a las armas e intentando detener a todo alborotador con un fuerte y solemne beso en la boca, pero de los de lengua y todo, no se vayan a creer y de esa manera volver a encaminarles hacía el buen camino de la sumisión y el aborregamiento, sin usar la fuerza bruta que fomenta el odio. Quiso la mala fortuna que un despistado llamado Massimo Tartaglia, que no se había enterado de que Berlusconi y su policía no fomenta el odio sino el buen rollismo macabeo-fíjense ustedes que casualidad-, le reventara momentos después los morros al primer ministro con una replica de la catedral gótica de Milán, dando motivos a este para acusar a todos sus opositores de odiarle – de verdad es para no echar ni gota-.
Por supuesto, condeno la agresión, igual que condeno cualquier agresión, sea a quien sea, creo fielmente que zumbarse la badana a diestro y siniestro no nos lleva a ningún sitio, pero tampoco me pidan que me lleve las manos a la cabeza ni que me rasgue las vestiduras porque un tipo harto de la hipocresía y la arrogancia de Berlusconi decida saltarle las costuras de la última operación de cirugía estética a este último con un souvenir turístico, tampoco apoyo los fusilamientos pero en casos como el de Ceausescu y su señora no me verán levantar la mano para protestar ni una pizca-que cada cual aguante su vela y que cada perro se lama su badajo-. Por supuesto ninguno estamos libres de que esto nos ocurra en cualquier momento, pero no me irán a negar que hay ciertos personajes que se lo van ganando día a día, pues el señor-por decir algo-, Berlusconi hace años que va emponzoñando el clima político y social tanto de su país como de Europa. No solo es machista y racista, sino que ademas presume de ello, se zafa de sus enemigos políticos humillándolos de forma prepotente y ofensiva, así como quitándose de en medio a periodistas de opinión libre y sincera, -que normalmente, casualidades de la vida van en contra de su política-. Por no hablar de sus actos de sinrazón, en los cuales demostró que en lugar de corazón tiene un bote caducado de viagra, como en los comentarios humillantes hacia las personas que acababan de perder a su familia y sus casas tras los desastres de L´Aquila y Messina. O de la (in)justicia divina que quiere impartir con su rayo de destrucción masiva compuesto a base de blanqueador dental y rayos uva sobre los inmigrantes de Coccaglio con su operación Blanca Navidad.
Vuelvo a decir que no lo justifico-asique ahórrense las cartas llamándome radical-, pero lo que llamo mi atención -por eso tuve que ver el video varias veces-, fue la reacción de Il Cavalieri tras la agresión, primero se introdujo como un cordero herido en el coche, pero al notarse herido y sentir el cálido hálito de la sangre recorriéndole la cara salto de nuevo al exterior como un resorte en busca de su agresor, ni siquiera sus escoltas pudieron controlarlo -seis mastodontes musculosos y hormonados no fueron capaces de controlar a un anciano de setenta y tres años-, y el primer ministro se colocó delante de las cámaras enseñando la cara sangrienta y herida, con un fuerte rictus de odio y cólera.
Es curioso, pero la situación y la cólera de Berlusconi me recordó otro caso acaecido hace tiempo en un lugar de Italia-no recuerdo exactamente donde-, pero el caso es que un grupo de personas apaleaban y escupían a un grupo de inmigrantes rumanos, simplemente por eso, por ser inmigrantes, allí un niño de unos diez años pegaba fuertes golpes a un joven a la vez que lo llamaba basura, mientras su padre justo detrás de él aplaudía la jugada orgulloso de ver como su hijo se había convertido en todo un cenutrio.
Ahora Berlusconi esta en un hospital, dicen que sufre cefaleas, esta conmocionado y aturdido, tiene dos dientes dañados, y posiblemente roto el tabique nasal-personalmente creo que es lo más le ha dolido, que le hayan reventado las narices después de haberse hecho tres rinoplastias para tener la nariz que quería-, también dicen que se le ha quitado el apetito, supongo que también se le habrán quitado las ganas de perseguir menores de edad por sus palacetes de verano. Aunque a muchos nos queda la tranquilidad de ver como el arte y la cultura italiana-representada en una pequeña replica de una catedral gótica-, ha sido capaz de romperle la cara a un tirano analfabeto. Lo que ya no me hace tanta gracia es el rédito político que Berlusconi y sus amigos van a sacar del asunto y lo que es aún peor, casi me da miedo lo que intentarán llevar a cabo las hordas de botarates que le siguen como a un Dios y que quieren hacer de él un héroe o un mártir a partir de este acontecimiento.

viernes, 11 de diciembre de 2009

FUEGO Y TRADICIÓN


Cuando hace unos días me encontraba con una amiga tomando cañas en un bar del barrio barcelonés de Gracia no pensé en la relevancia que alcanzaría la charla sobre antropología social que mantuvimos, el tema principal, los rituales de invierno en la Península Ibérica. Después de comentar varios casos de tradiciones lusas que acontecen en invierno en la zona de Bragança -al noreste del país vecino-, zona por cierto cercana a mi lugar de nacimiento le conté cierta tradición de mi tierra que se celebra la noche de cada siete de diciembre -antigüamente se celebraba la noche de fin de año-.
Esta tradición apareció en el año 1466, el voto a la Inmaculada Concepción que realizaron 13 pueblos cercanos de la provincia de Zamora, la fiesta en sí se llama “hoguera de la Inmaculada”, ese año se comunico al pueblo que se celebrara el aniversario de esta refrendación creando hogueras e iluminarias, para iluminar todo el pueblo, ya que por entonces no existía iluminación electrica, así como para que sirva de purificación de cuerpo y alma. Pero lo cierto es que la simbología del fuego como rito no se nos escapa de que viene de más atrás, pues también se celebraba -por que ahora ya no se hacen-, las hogueras de San Juan, y las hogueras de las octavas, es decir, unas hogueras que se hacían después de la fiesta del Corpus y que servian para que cada barrio del pueblo celebrara su propia fiesta. Ya he dicho que en mi opinión tiene mucha relación o bebe de ritos mucho más antiguos, actos como los realizados hace miles de años por los fundadores de estas tierras, los celtas, estos lo conocían como: noche de Beltaine, traducido a nuestros días viene a ser fuego de Bel o bello fuego, el origen de la noche de Beltaine es la consagración de esta noche al dios celta del fuego, Belenos. Por supuesto esta tradición viene precedida de otra aún más antigua- pues como buen pueblo nómada e invasor el celta también bebe de los elementos propios de pueblos anteriores a ellos-,aquí concretamente de las fiestas que los griegos clásicos dedicaban al dios Apolo.
El fin último de estos ritos consistía en la mayoría de los casos en conseguir la purificación del alma de los guerreros que pronto comenzarían una lucha. El rito en si consiste en prender una gran hoguera cuando anochece y apoyados por todos los miembros de la aldea, los guerreros vencen el miedo y saltan por encima de las llamas al menos tres veces consecutivas. Como ven esta tradición celta que se lleva a cabo en el noroeste de España tiene mucho puntos en común con los ritos del solsticio de verano que se llevan a cabo en la veraniega nit de Sant Joan en toda la zona del Mediterráneo -como pueden observar también el nombre del ritual pagano ha sido transformado al cristianismo-.
Curiosamente, en el caso referido hoy, el ritual más que con la purificación de las almas también aparece otra relación con otro hito celta, la madurez. Ya he dicho que en la zona del noreste de Portugal es una costumbre muy arraigada, como lo es también en la zona fronteriza de Zamora y Salamanca -posiblemente también en tierras gallegas-, en algunos casos se les conoce como festa dos rapazes, calendas, festas das morcelas o como ocurre en mi pueblo, los quintos, por supuesto esta acepción es moderna, pues en el termino quintos se ve una marcada alusión militar, por eso se hace a final del año, me explico. Los jóvenes que cumplirán la mayoría de edad en los próximos meses celebran esa mayoría a modo de despedida, pues en las próximas semanas recibirán el destino donde pasaran una larga temporada de su vida realizando el servicio militar obligatorio, desde la desaparición de la mili, la tradición de los quintos podríamos decir que ha perdido su fondo, pero no su forma, pues el rito de unión y reconocimiento popular es mucho más antiguo que la escusa militar.
En el fondo esta despedida de los amigos antes de realizar la mili tiene una doble lectura de fiesta y reconocimiento -sobretodo teniendo en cuenta que hasta hace unos años solo afectaba a los miembros masculinos del pueblo o aldea-, es una celebración a la que acude todo el pueblo, colocándose alrededor de una gran hoguera, donde los jóvenes comen y beben, mientras el resto del pueblo lleva a cabo una serie de cantos, los jóvenes saltan la hoguera y cuando pasa la noche los jóvenes han cambiado su condición por la de adultos-o así debería ser según la teoría, en la practica actualmente suelen cambiar su estado sobrio por el ebrio y nada más- . En realidad esto no es más que el antiguo ritual celta de la maduración, la diferencia es que ellos tras la purificación del alma, salían a luchar o a cazar, afianzando su entrada en el mundo adulto con el sacrificio de un enemigo o de un animal, por suerte hoy en día para pasar el cenit de la madurez no derramamos sangre -por lo menos la gran mayoría-, y en la actualidad este rito lo celebran conjuntamente chicos y chicas.
En otros lugares como en el concejo de Bragança en Portugal, la tradición aún es más “autentica”, pues los jóvenes – varones-, del pueblo pasan la noche anterior al rito en solitario en un bosque o monte cercano recolectando leña para la hoguera, a su vuelta las chicas del pueblo los agasajan con una cena a base de ternera que cenaran solo los chicos -tal vez piensen que esta tradición es machista, pero piensen, ¿que antigua tradición no lo es?-, lo cierto es que una vez pasada la noche y convertidos ya en adultos de pleno derecho y reconocidos por el pueblo, los jóvenes celebran su nueva condición realizando una comida especial a la que invitaran a las mujeres del pueblo.
Otro elemento de época celta, que aún se realiza hoy en muchos pueblos de Castilla y León y de Asturias es la colocación de un mayo, este elemento no es más que un tronco de árbol serrado y limpio de ramas, que los propios quintos colocan de forma vertical en un solar, como habrán observado por su nombre este ritual se celebra el mes de Mayo, pero la finalidad a cambiado mucho desde el mundo celta, hoy tiene mucho que ver de nuevo con la religión y las festividades cristianas de este periodo del año, pero su primer sentido era mucho más simple, los pueblos celtas lo colocaban a modo de acción de gracias por una buena cosecha, cuando la cosecha era mala o en la población había ocurrido una desgracia, epidemias, asesinatos...etc, los aldeanos quemaban un muñeco de trapo junto al mayo para espantar los malos augurios.
Como ven, nuestras tradiciones de fuego y madurez no son modernas aportaciones religiosas ni siquiera actividades del medievo transportadas a nuestros días, sino que es mucho anterior, algo mucho más místico e interesante que una doctrina impuesta. Lo triste de estas tradiciones es que en muchos lugares se pierden por la falta de juventud interesada en ellas o porque no se han sabido transmitir de forma coherente a los nuevos habitantes, convirtiendo uno de los rituales más sagrados de los fundadores de nuestras tierras en un mero macro-botellón que vale de escusa para causar destrozos en elementos públicos y privados, una verdadera pena.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

EL WINNIPEG O EL FALSO HEROÍSMO


A colación con lo publicado la semana pasada en este mismo lugar sobre el problema de ciertos individuos del norte de Italia con la inmigración, me sobrevino a la cabeza cierta historia que ocurrió en España hace ahora setenta años. Era el momento en el que miles de republicanos, tanto civiles como soldados hacían frías y largas colas para cruzar la frontera con Francia, dejando atrás un país dividido y arrasado por la fraticida e irracional guerra (in)civil. Los primeros meses de optimismo en tierras gabachas vinieron seguidos de un hacinamiento en campos de concentración en condiciones miserables. Fue ahora cuando entra en escena nuestra personaje de hoy. Este no es otro que el poeta chileno Pablo Neruda, el cual con anterioridad había sido cónsul de Chile en España. Sensibilizado con la situación en la que se encontraba este país y sobre todo por los exiliados que se encontraban en suelo francés, decidió pues ponerse manos a la obra para aliviar esta situación desesperada, ayudado por el presidente chileno -Pedro Aguilar Cerda-, decidieron fletar un barco para trasladar a los inmigrantes españoles a tierras chilenas. El barco elegido fue un viejo carguero francés, el Winnipeg, con capacidad para tan solo 20 marineros, pero que fue acondicionado para trasladar a 2200 personas. El barco partió del puerto de Trompeloup-Pavillac en la Aquitania francesa y arribó en Valparaiso, Chile, el 3 de septiembre de 1939, donde los refugiados fueron recibidos por las autoridades chilenas un día después con toda pompa y exuberancia -no todos, algunos habían desembarcado en Arica al norte del país-. También Pablo Neruda -que realizo el trayecto en el carguero-, fue agasajado y tratado como un héroe por la multitud, así mismo el Winnipeg ha sido recordado como el barco que rescató y dio la posibilidad de comenzar una nueva vida a estos exiliados. Pero amigos, como toda actuación de heroísmo y filantropía de la historia, esta, también tiene un doble fondo, cubierto de una espesa y oscura nebulosa, que nos vuelve a confirmar que no es oro todo lo que reluce, ni que todos los actos desinteresados lo son. Si, ya se lo que están pensando, ya esta el amargado de Eduardo estropeándonos el final feliz de la historia del barco y el poeta, que a cualquiera gustaría contar a sus nietos cuando sea mayor. Que quieren, soy así. El caso es el siguiente, en la historia arriba narrada no tuvo Neruda todo el papel protagonista sino que existió otro personaje, un tal Abraham Ortega, que por entonces era ministro del gobierno chileno, este, fue el que dio total libertad al poeta para elegir a la tripulación que haría el viaje transoceánico en dirección a tierras americanas, y es aquí donde la obra desinteresada dejo de ser tal, me explico. La idea del presidente Aguilar y del ministro Ortega era que los elegidos, fueran personas trabajadoras y hombres de esfuerzo, es decir mano de obra para el país, nada de intelectuales ni gente que pensara o preguntara y pudieran convertirse en un problema para su gobierno. Como la historia ha demostrado Pablo Neruda hizo caso omiso a la petición de sus gobernantes y en el barco incluyó a muchos intelectuales, eso si, el poeta por su parte realizo una criba mucha más selectiva de lo que los políticos le pidieron, como buen portador del poder absoluto de la expedición realizo una “purga” de personas que no comulgaban con sus propias ideas políticas, desechó de esta manera a todos los que no siguieran la tendencia stanlinistas- por la que Neruda bebía los vientos-, sobre todo a los partidarios de Trotsky- enemigo político de Stanlin-, y a los anarquistas, a los que consideraba un peligro. En una de las cartas que escribió al gobierno chileno decía: “Yo me he negado a la entrada de anarquista, Méjico los recibía hasta hace poco y ahora no sabe que hacer”. Como ya le he dicho, la labor humanitaria sin animo de lucro quedo muy lejos en esta operación, finalmente solo embarcaron la mano de obra y sus partidarios ideológicos-o eso creyó Neruda-, dejando al resto en Francia, acto este que de forma indirecta condujo a la muerte y el sufrimiento a muchos de esos por los que el poeta se “partió el pecho” para que no pasaran más penalidades-como ven además de buen poeta también controlaba sobremanera el cinismo-, pues un año después los nazis se hacían con el control de Francia, y se pueden imaginar el destino de estos inmigrantes considerados comunistas por el Tercer Reich. Dentro de los pasajeros del Winnipeg es curiosa la historia del pintor Eugenio Fernández- Granell-natural de La Coruña-, del cual descubrieron a bordo su verdadera ideología, el troskismo, e inmediatamente fue “invitado” a bajarse a mitad del camino, fue abandonado a su suerte en Santo Domingo -por lo menos no lo tiraron al mar por la borda como si fuera un traidor dentro de un barco corsario-. Como ven toda historia heroica tiene detrás su leyenda negra, aunque desde aquí quiero dejar claro que esta actuación del poeta no tiene nada que ver en su creación artística, pues yo, no soy nadie para criticar la obra de un premio nobel por sus actuaciones personales, lo cortes no quita lo valiente, y aunque en este caso Neruda dejo mucho que desear como persona llevando a cabo esta actuación maquiavelica a favor de su ideología política, no cabe la menor duda de que sigue siendo uno de los mejores poetas de todos los tiempos, como así atestigua su obra Veinte poemas de amor y una canción desesperada, la cual tengo delante en el momento en el que escribo estas lineas.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

OPERACIÓN BLANCA NAVIDAD

Por el nombre y las fechas en la que nos encontramos, dicha operación podría tratarse de una campaña de recogida de alimentos, de ropa o de juguetes para hacer felices durante unos días a niños sin hogar, actos estos que tanto gustan a nuestros políticos de medio pelo quienes aprovechando estos días de esparcimiento y buenas intenciones-aunque ellos no las tengan nunca-, se fotografían delante de las puertas de los hospicios, los hospitales o las residencias de ancianos intentando arrebañar algún que otro voto entre la mariscada de navidad y la de el día de fin de año. Pero no, esta operación llamada blanca navidad, no tiene nada de buena intención, ni de filantropía hacía los más necesitados, sino que se trata de un mezquino y xenófogo juego de palabras llevada a cabo por una serie de individuos dedicados a la política en el norte de Italia.

Hablemos del asunto, la localidad donde acontece este triste acto de racismo es el municipio de Coccaglio, en la provincia de Brescia, dentro de la región de Lombardia- en la zona central del norte del país-, una ciudad de unos 7000 habitantes, donde más de 1500 son inmigrantes. Resulta que ahora el “bueno” del alcalde de la localidad lombarda quiere que estos sean desalojados -por las buenas o por las malas-, antes de la señalada fecha del día 25 de diciembre de este año, por supuesto el día escogido por este esperpento de persona que hace las funciones de alcalde no ha sido elegido al azar, ya que según sus propias declaraciones el día en si corresponde a una fecha importante para los católicos, pero de ninguna importancia para los islámicos. Lo que él no dice y no lo dice porque lo ignora es que no todos estos inmigrantes de los que el se quiere deshacer como si fueran simples envoltorios de polvorones son de religión musulmana sino que también los hay católicos, aunque sinceramente que quieren que les diga, el tema de la fecha es lo de menos y a mi humilde modo de ver se esta usando a modo de cortina de humo, pues lo importante son los hechos no las fechas, y un tirano o un verdugo lo es igual el día de navidad que el día de San Juan Nepomuceno.

Lo que ya no tiene perdón es el nombre que le han dado a la operación, con un claro acento racista y xenófogo, pues es una clara alusión al color de piel de la mayoría de los futuros deportados, los cuales provienen en su mayoría de Albania y de Marruecos, ya son varios los medios de comunicación de nivel internacional los que denominan a este alcalde como de nazi, y tal vez no sean adjetivos subidos de tono, ya que el partido que controla la zona es una coalición de la Liga Norte- de la extrema derecha-, junto con el partido de El Pueblo de la Libertad de Silvio Berlusconi -después de esto poco más hay que añadir-.

Lo peor de todo es que este no sera un caso aislado, pues se teme que si la operación sigue adelante, que seguirá -pues lo único necesario para que el asunto salga adelante además de que el ayuntamiento lo denuncie es que lo apoye y confirme el partido que gobierna el país, y ese no es otro que el de ya nombrado Berlusconi, que va de la mano con los fascistas de la Liga Norte-, es que otras localidades cercanas se suban al carro de la expulsión a diestro y siniestro. Ya ven que en todas las casas se cuecen habas, lo que pasa es que en algunas casas las ollas son más grandes y lo peor de todo es que parece que algunos tiene aún campos y campos de habas por recolectar. Asique si no cambia la historia, el día de navidad mientras unos leen en los periódicos o ven en los telediarios las noticias de los niños disfrutando de los regalos que han recibido durante la noche anterior, otros estaremos pendientes de la suerte que van a correr más de 1500 personas en una localidad del norte de Italia.

Así es la vieja Europa, donde mientras unos países luchan por conseguir acuerdos para respetar los derechos humanos de todas las personas que se encuentran en suelo comunitario, otros se dedican a apalear con sus propias manos esos derechos, realizando declaraciones y creando operaciones que rozan la ilegalidad, aunque esta palabra para personas de pútridas entrañas y de estériles agallas como Berlusconi y sus secuaces no signifique nada, solo espero que la vida coloque a cada uno en su lugar, que esta gentuza que se ha dedicado y que se dedica en cuerpo y alma a lo largo de toda su vida a hacerse rico y popular robando a manos llenas y a hundir en la miseria a los más débiles, solo por el hecho de disfrutar del sufrimiento ajeno, sufran en algún momento de su vida el peor de los horrores, sea el que sea, solo así la gente de bien podrá dormir algún día un poco más tranquilo.

jueves, 19 de noviembre de 2009

PRÓXIMA ESTACIÓN: SANTA APOLÓNIA

Lo vi por primera vez hace ya un par de años, fue la segunda vez que di con mis huesos en la ciudad de Lisboa, acababa de poner los pies en la estación de tren de Santa Apolónia, tras diez horas de viaje nocturno y noctambulo -cometí el error de no coger un avión al aeropuerto de Portela-, pero de todo se aprende y tras una larga noche en un compartimento de seis personas que la renfe “habilito” para ocho -lo de la renfe también tiene tela, pero eso lo dejaremos para otro día-, llegue a destino, por suerte la capital lusa te ayuda a reconciliarte con el mundo y a olvidar el duro viaje cortesía de los ferrocarriles españoles.

Fue tras saludar a una amiga que había venido a recibirnos y cuando me colocaba trabajosamente la pesada mochila intentando no perder el equilibrio por la flojera de piernas que me había infligido las largas horas de aislamiento ferroviario, con los ojos irritados y doloridos por la noche en vela, cuando ya estaba listo para emprender la marcha mi cansada vista se topo con él. Un hombre de unos setenta años -quizás más-, y de poco más de metro sesenta de estatura, se dirigía hacia nosotros empujando un pequeño carro de metal con cuatro ruedas casi rectas del desgaste, en ella transportaba unos paquetes que acababa de descargar del ferrocarril con ayuda de uno de los revisores que se había bajado a consumir su porción de nicotina para seguir realizando correctamente su jornada. Iba mal afeitado, la barba rasuradada a primera hora del día aparecía de nuevo en su rostro dándole un ligero toque azulado, vestía un viejo pantalón de tergal, en el cual reflejaban numerosos brillos, que hablaban por si mismos de las horas de trabajo que había hecho con ellos el viejo porta paquetes, a modo de cinturón llevaba un cordel de esos que sirven para cerrar los paquetes que transportaba, una camisa de manga corta de color gris y tapaba su calva con una gorra de plato adornada con una cinta roja, de esas que usan o usaban los jefes de estación cuando agitando una bandera gritaban hasta desgañitarse ¡Pasajeros al tren!. A pesar de su avanzada edad movía ágilmente sus cortas piernas, ademas -me fijé-,llevaba una picarona sonrisa en sus labios. Me sorprendió realmente, no se si porque aún estaba aturdido por el viaje o simplemente porque si, pero el caso es que me quede mirando como realizaba su trabajo, hasta que al pasar a mi lado me miró y dijo: Bom día rapaz.

Quiso la vida que unos meses después fuera yo quien viviera en esa ciudad y tras uno de mis largos y diarios paseos llegara a la falda del barrio pescador de Alfama donde se situá la vieja estación. Me encontraba en la puerta del museo militar cuando vi que el bar de Nuno estaba cerrado, entonces aún, pensando que hacer con mi vida me acerque al borde del río Tajo y gire mi cuerpo mirando a la ciudad, lo que primero vieron mis ojos fue la cúpula del panteón nacional y las torres cuadradas de la catedral, y tras ellas un innumerable e ingente numero de casas amontonadas a distintos niveles. Mientras contemplaba embobado el alzado urbanístico de la ciudad que me acogía con los brazos abiertos se puso a lloviznar, como de costumbre me pilló sin un paraguas cerca- no los soporto-, raudo me coloque la capucha de mi chubasquero y apure el paso en dirección a la estación, así además de resguardarme de la lluvia podría coger el metro y dirigirme al Chiado donde podría tomar un café y no echar la tarde en balde-pensé-.

Cuando enfilaba la recta de andenes pasando bajo el gran reloj que marcaba las salidas y llegadas de los ferrocarriles, volví a ver a lo lejos la figura del hombre, a su lado como indiscutible acompañante el carro metálico, el anciano tiraba de un paquete de grandes dimensiones que intentaba bajar del cercanías que acababa de llegar desde Azambuja. Fui yo el que ahora siguiendo con mi camino llegue hasta su altura y tras decirle com licença agarre con fuerza el paquete y entre los dos lo colocamos en la oxidada carretilla. Él sin perder en ningún momento la sonrisa me dio una palmadita en el brazo y dijo obrigado rapaz. Tras ello, seguí mi camino hacía el metro pensando en el café que me llamaba desde la otra punta de la ciudad.

No he vuelto a cruzarme con él, ni hemos vuelto a cruzar una palabra más, no se como se llama, ni cual es su historia, pero se que es una de esas personas que te cae bien solo con mirarlo, tiene ese encanto novecentista que te atrae y desarma. Ahora ya de vuelta a España me suelo cruzar a menudo con ciertos individuos, de esos que no trabajan no por que no puedan, sino porque simplemente no quieren, especímenes de este tipo hay en todas las ciudades y pueblos -búsquelos-, viven a la sopa boba de la familia y del estado, viven, algunos como jubilados anticipados por enfermedades inventadas y echándole mucha cara a la vida se ríen además de los que trabajan para sacar a sus familias adelante, pasan el día en el bar y su máxima expectativa en la vida es esperar a que el estado o la seguridad social ingrese la mensualidad para seguir tocándose la barriga -por no decir otra cosa-, es en estos momentos cuando me acuerdo del porta paquetes de Santa Apolónia, de su actitud, su sonrisa y su ganas de trabajar con su avanzada edad por un sueldo seguramente ridículo, pero que sin duda necesita, porque él ha decidido ser honrado y ganarse el pan con su esfuerzo y no como todos estos parásitos que a lo largo del tiempo se convierten en el cáncer de un país y de su habitantes.

miércoles, 11 de noviembre de 2009

BIEN HECHO, JOVEN


            O “Das ist gut, mein Junge”, como ustedes prefieran, esta fue la contestación de un coronel de la Stasi alemana, cuerpo que se encargaba de vigilar-no siempre de forma muy educada-, que nadie hablara mal sobre la RDA-, al oficial que había sido el primero en abrir un paso fronterizo del muro de Berlín hace ahora veinte años.

            Pero la historia siempre es más curiosa y enrevesada de lo que suele aparecer en los libros de texto – en los que aparece, que esa es otra-. Lo cierto es que lo que hoy conocemos como la gloriosa caída del telón de acero no fue más que una acumulación de casualidades, buscadas o encontradas-no seré yo el que lo juzgue ni mucho menos-, el tiempo coloca a todos en su sitio, para lo bueno y para lo malo  y aún es pronto para confirmarlo. Lo cierto es que el 9 de noviembre de 1989 comenzó con una reunión del comité Central de la RDA -zona oriental del muro-, nada extraño como se imaginarán dentro de la rutina política del país. Esta reunión termino con la típica rueda de prensa insípida y aburrida de costumbre, a manos del portavoz del gobierno de la RDA, un tal Schabowsky. En un momento dado, éste comentó que el comité de la RDA había llegado a un acuerdo para que los ciudadanos de la zona oriental de Alemania con pasaporte en regla pudieran viajar al extranjero. La anterior afirmación, sacó de su letargo a un periodista italiano que rápidamente preguntó en que momento esta ley entraría en vigor, el portavoz del gobierno oriental, que en su vida se había visto metido en otro embolado como aquel, no sabía que contestar. Y demostró lo que todos suponían, que no era otra cosa que el hecho de no haberse leído  la hoja que el comité le había entregado. Mientras comenzaba a tartamudear sin encontrar la respuesta acertada, para quitarse el muerto de encima tuvo la feliz idea de contestar las dos palabras que cambiarían la historia de Alemania: “Al Sofort” es decir; de inmediato. Cuando la respuesta oficial que se le había ordenado, era;  próximamente.

             A todo esto nuestro protagonista, el oficial de la Stasi, Harald Jäger escuchó la afirmación mientras cenaba en su puesto de vigilancia de Checkpoint  Bornholmerstr. Al oír las declaraciones del  portavoz de la Alemania Oriental  se atragantó con la sopa de cebolla, y sólo atinó a mascullar, “¿Pero qué tonterías dice este hombre?”.

 Durante las siguientes tres horas el oficial no dejó de ver como su puesto fronterizo se veía rodeado por cientos de personas, las cuales no solo se acercaban a un lugar prohibido durante años, sino que además tenían la gallardía de pedir a los rudos y en ocasiones irracionales oficiales de la Stasi que abrieran la puerta, y les dejaran cruzar el puente de Bornholmerstr que unía la RDA con la RFR.

              El oficial pensó que la cosa se iba a poner fea, y decidió llamar a los máximos representantes de la Comisión Central de la RDA para recibir órdenes de cómo actuar. Pero casualmente nadie respondió a su llamada, esta casualidad se explica de una forma muy sencilla. Cuando los miembros del comité Central acabaron su reunión salieron a la calle a recoger sus coches, la mayoría de ellos se dirigieron a sus casas, éstas se encontraban fuera de Berlín en un pequeño pueblo, en una urbanización, donde vivían la mayoría de los altos cargos del partido. Evidentemente en esta época no existían los teléfonos móviles, y la única manera de comunicarse con ellos era mediante el teléfono fijo de su casa o despacho. Pero ocurrió que cuando el oficial Jäger telefoneaba a sus superiores -a la vez que intentaba controlar el temblor de piernas que lo acuciaba-, éstos se encontraban de camino a su casa, por eso nadie contesto a la llamada. De echo es posible que ninguno de ellos a esa hora fuera consciente de la metedura de pata de su desinformado portavoz, y ni se figuraban que las calles del Berlín oriental estaban comenzando a atestarse de gente esperando para cruzar al otro lado del muro.

              Al final, el bueno de Jäger después de oír al portavoz del gobierno, y viendo a la gente en la calle decidió hacer lo que le pedían y abrió las barreras del checkpoint, permitiendo a la  gente cruzo al otro lado. Al principio lo hacían con miedo, como un conejo al que le abres la jaula y antes de salir corriendo mira a ambos lados preguntándose donde está la trampa, y después de ver que era verdad, que podían salir y volver a entrar sin problemas, una oleada de gente se lanzó no solo a cruzar al otro lado, sino que decidieron derribar con sus propias manos el muro. Pero esa historia ya la conocen todos ustedes.

             Lo que me gusta imaginarme es la llegada del oficial a su casa al día siguiente, háganse a la idea, la mujer como buena alemana se acuesta temprano, antes de que todo ocurriera y sin saber nada de la caída del muro, y cuando su marido llega a casa ella le pregunta como todos los días: “¿Qué tal el trabajo cariño?”, y el aún aturdido por lo acontecido la responde “”Esta noche he abierto el muro”. Imagínense la cara de la mujer, mezcla de incredulidad y de miedo. Pues bien, esta es la cara que tuvo esa noche la mayor parte de la población alemana. Por suerte todo salió bien y no se derramo una gota de sangre.

            Gracias a esto hoy hablamos de Alemania en singular, esa Alemania en la que un buen día del siglo XIX anido la pérfida y venenosa serpiente llamada Hitler, una alimaña que trajo millones de muertos, la locura, y casi la destrucción del viejo continente. Y que para remate, una vez desaparecido el ogro, nos quedó la guerra Fría y una gran y tenebrosa cicatriz rasgando la cara de Europa. Por suerte el muro cayó y hoy puedes pasear tranquilamente desde Postdamer Platz -RFR- a Alexander Platz -RDA-, pasando por la Puerta de Brandemburgo, por la Avenida de los tilos y pararte tranquilamente delante de la Universidad Humbolt, justo en la plaza donde Hitler ordenó quemar todos los libros. Gracias a ese momento, hoy se puede pasear por ese puente de Bornholmerstr, donde hace veinte años se produjo unos de los hechos más importantes de la Europa contemporánea y tocar los restos del muro mientras tu subconsciente hace que oigas el ruido de la piquetas contra el cemento – por lo menos a mí me ocurre así cada vez que me acerco al lugar-. Al final todo salió bien para todos, a excepción del ex miembro de la Stasi, Jäger, que aún hoy es un apestado en ambas Alemanias. En la RDA por ser el que abrió la puerta y ayudó a acabar con el comunismo en el país, y en la RFR, muchos no le perdonan los veinticinco años en los que sirvió a la Stasi, pero aun así yo hago mías las palabras del coronel de la Stasi que se presentó en su puesto de vigilancia al saber que habían abierto el muro. Bien Hecho, Joven.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

UNA FRASE, MIL RECUERDOS

Se eu nâo morrese nunca! E eternamente buscasse e conseguiesse a perfeiçâo das coisas!.

Se lo traduzco, “Si yo no muriese nunca, eternamente buscaría y conseguiría la perfección de las cosas”, esta frase pertenece al poeta portugués Cesário Verde, dicha frase fue parte de mi ex rutina diaria -y la de otros muchos- durante el tiempo en el que viví en la capital lusa, concretamente se encuentra en uno de los túneles de la boca de metro de Cidade Universitaria en Lisboa, frente a otra frase, en este caso de Socrates -el filosofo, no el político-, que dice “No soy ni griego ni romano, sino ciudadano del mundo. Muchos de ustedes se preguntaran a que viene todo esto, creerán que me he vuelto loco o que me ha dado un repentino ataque de morriña o de saudade como dicen allí, alguien dijo alguna vez que se es parte de cada una de las ciudades en las que se vive a lo largo de la vida, o como suelen decir en mi pueblo, no se es de donde naces, sino de donde paces, y les aseguro que la sabiduría popular no deja lugar a replica ni discusión.

El caso es que mi repentina recuerditis aguda no viene dada por el libre albedrío ni por la socorrida idea de que cualquier tiempo pasado fue mejor, pues el presente siempre tiene un toque de frescura y el futuro una gran dosis de esperanza mezclada a partes iguales con la preocupación de el que sucederá. Pero lo que trae todo esto a escena es un correo que me envió hace unos días una amiga, a la cual conocí mientras realizaba mis estudios en la universidad de Lisboa -ella también es historiadora o como yo, pretende serlo-, en él, me comentaba su intención de realizar una exposición en Barcelona con una serie de dibujos que ella realiza -muy buenos se lo aseguro, incluso tengo uno de ellos colgado en una pared de mi casa-, tras el correo llego a mis manos uno de esos dibujos que supongo expondrá, en él resalta la frase con la que comienza esta página, supongo que se harán cargo que no me dejo indiferente -al igual que al resto de personas que tenían como costumbre diaria pasearse por dicha estación del metro de la capital lusa-.

En el dibujo además de la frase, se esboza el túnel del metro que los estudiantes usábamos asiduamente y por el cual por cierto soplaba un viento horrible durante los meses del lluvioso invierno lisboeta, en él mi amiga a colocado a un individuo, un hombre de avanzada edad, con poco pelo es su cabeza, gafas, maletín oscuro sujeto por su mano izquierda y una larga gabardina que le llega casi hasta los pies, ágil a pesar de su edad se dirige hacía la salida del suburbano, seria un hombre sin más que usa el transporte público, sino fuera por un detalle que solo apreciamos unos pocos, esa figura que se deja llevar por la monotonía de una gran ciudad me resulta familiar, tanto, que durante un semestre compartí pupitre con él, pues era compañero en la materia de Cultura contemporánea portuguesa, un tipo peculiar sin duda, siempre cargado de carpetillas de plástico llenas de hojas escritas a mano, siempre con camisa, corbata y americana y lo más curioso si cabe, con dos relojes, uno colocado en cada muñeca, nunca conseguimos averiguar a que se debía esa curiosidad.

Como ya he dicho todos tenemos una frase que evoca uno o varios recuerdos, pero cuando vi por primera vez el dibujo con la frase y a el anciano lisboeta volvieron a mi cabeza miles de recuerdos, buenos y malos -por supuesto-, pues nunca es fácil irse de tu ciudad a un país que no conoces, con otra cultura y apenas chapurreando unas palabras en su idioma, pero por suerte la mente del ser humano es mucho más inteligente que el propio ser humano y con el paso del tiempo antepone los buenos recuerdos a los malos y cuando ves cosas como este dibujo te viene a la mente los buenos momentos, como las noches en el mirador de San Pedro de Alcántara o en el Barrio Alto, las largas mañanas de sábado en la Feira da Ladra, los viejos libreros del Chiado, las charlas con los pescadores de Alfama, lo largos paseos por la Moureria, las tardes en el mirador de Graça o los cafés con leche y amigos en el café do Monte y por supuesto los días en la facultad de letras, donde además de aprender historia y portugués aprendes lecciones de la vida y aprendes a vivir recibiendo palos y aplausos, y estos momentos quieras que no te reconcilian con la vida, esa vida que muy a menudo nos empeñamos o que se empeñan en complicarnos, pero que con un poco de esfuerzo puede ser maravillosa.

jueves, 22 de octubre de 2009

LA CIUDAD DEL NOVENO ARTE

La ciudad belga de Bruselas tiene numerosos encantos que todos conocemos, los gofres, la cerveza, el chocolate, los mejillones, el atomium, el maneken pis, el modernismo de Víctor Horta y muchas cosas más.

Lo que mucha gente desconoce de la capital belga es una de sus facetas más artísticas, más allá del Museo Nacional de Bellas artes o del recién inaugurado Museo de René Magritte. No es otro que el conocido como noveno arte, de ahí la denominación de la ciudad como “The nine city”, ya que si el cine es el séptimo arte y la televisión y la fotografía luchan a brazo partido por convertirse en el octavo arte de la lista -lucha tonta a mi humilde entender pues la fotografía es mucho más arte que la televisión se pongan como se pongan-. El caso es que de lo que no hay duda es de que el noveno puesto de la dicha lista lo ocupa con todo merecimiento el cómic en general y si me permiten el cómic belga en particular. Pues si, y seguro que a nadie le coge por sorpresa, si les digo que allí nacieron personajes como Tomás el Gafe, el vaquero Lucky Luke con los hermanos Daltón y su perro Rantanplan, así como Blake and Mortimer, o los irreductibles galos Asterix y Obelix, y por supuesto el personaje belga más famoso de la ciudad europea, el personaje de Hergé, Tintín y su perro Milú.

Como buen lector de cómic desde mi infancia hasta la actualidad no me fue difícil ir desgranando y reconociendo a todos estos personajes cuando me dedicaba a pasear por la ciudad mientras disfrutaba de librerías especializadas en cómic y centros dedicados a la historieta, así como un gran museo del cómic situado en uno de los modernistas edificios creados por el artista local Víctor Horta.

Pero lo que más llamo mi atención fue la ingente cantidad de murales que se extienden por toda la planta pentagonal de la ciudad, parece una ilusión óptica pero no lo es, ya que hay hasta treinta y siete de estos murales y cuando el año acabe el numero de estos murales llegaran a ser cuarenta y siete, es una verdadera maravilla pasearte por la Grand Place y sus calles adyacentes pudiendo disfrutar de grandes obras de arte dedicadas a los grandes personajes de Hergé o de Uderzo, o tomarte tranquilamente una cerveza en el Delirium Café -que cuenta con el mayor numero de cervezas del mundo- y ver una graciosa imagen del cómic Quick and Flupe. Como toda serie de elementos que se diseminan por una ciudad el ir buscándolas hace ademas que podamos conocer el centro de la ciudad y contemplar a la vez la bella arquitectura de los Países Bajos.

Estos murales como ya he dicho están a la vista, en una calle céntrica o frente a una cafetería, pero no se deje engañar, otros también esta semiescondidos y hacen que el buscador tenga que afinar los sentidos ya que algunos se encuentran en lugares inesperados como el patio de una escuela, un recoveco entre dos patios de vecinos e incluso enfrente del elemento más visitado y fotografiado de la ciudad, justo enfrente del Maneken pis, allí hay un gran mural del reportero Tintín con su can y justo al lado los hermanos Hernández y Fernández -o como quiera que se llamen en Bélgica-, y que pasa normalmente desapercibido pues la gente se ciega al llegar a la atura de la diminuta estatua que figura en todas las guiás de turismo.

Pues lo dicho, si viajan o vuelven a viajar a Bélgica y sobretodo a su capital Bruselas no deje de ver la obra de René Magritte, ni el Atomium ni las casas del genial Victor Horta, pero dejen un rato para recorrer la ciudad detrás de las figuras más conocidas del cómic del último siglo, les aseguro que no se arrepentirán y luego descanse y recupere fuerzas tomando una fría cerveza de abadía en cualquier local céntrico, seguro que después de esto lo ven todo de otra manera

miércoles, 14 de octubre de 2009

IL CAVALIERI Y SUS 3 MOSQUETEROS


¿Porque sera que en muchas ocasiones cuando quiero referirme a Berlusconi viene a mi mente el nombre de Musollini?, ¿sera por el paralelismo morfológico, por que el subconsciente me juega una mala pasada, o simplemente porque mi cuerpo desborda maldad gratuita?, sinceramente no lo se, pero es cierto que me ocurre -seguro que no soy el único-.

El caso es que todo esto viene a que la justicia italiana ha hecho una cosa que ninguno pensamos que hiciera, de buenas a primeras derogó la famosa ley Alfano -ley realizada por los abogados de Berlusconi para aplazar los procesos penales que el primer ministro tiene pendientes-, supongo que no servirá de nada, pues se recurrirá y alguien hará avenirse a su sitio al abogado de turno y aquí no ha pasado nada -pero el precedente queda sentado-. Fue curioso ver la aptitud que tomo el primer ministro de un país desarrollado cuando conoció la noticia, Berlusconi se revelo con brutalidad, inquina e histeria -calculada por supuesto-, cargando incluso hacia el presidente de la república -Napolitano-, por no haberlo defendido ante el tribunal y haber impedido que la resolución saliera adelante -democracia pura como ven-, pero en eso no queda todo, el primer ministro italiano dice que los jueces son “rojos” que lo único que quieren es hundirle, pero que nadie piense que va a dimitir y que quede claro al mundo que nadie va a acabar con él, y por supuesto sigue demostrando que el tiene la sarten por el mango- y a todo esto decenas de muertos en Messina por un temporal-, ¿pero a quien le importan los muertos civiles cuando no hay unas elecciones cercanas?.

Para luchar contra las “ordas rojas” de los jueces italianos, Il Cavalieri se ve respaldado por sus tres mosqueteros, que al igual que los personajes de Dumas no son lo que parecen a primera vista y una vez que les conoces en profundidad te das cuenta de que no tiene nada de trigo limpio, estos individuos son: un abogado y senador del Véneto y un diputado de Milán, pero el más peligroso y cabeza de cartel es un tipo de gran nariz, un saco de dos metros de huesos y piel, con una gran cabeza para lo judicial y un gran marcado acento del Véneto. Lleva más de diez años salvando al hombre más rico de Italia de la cárcel, elaborando leyes personales y rumiando aplazamientos, seguidor de Forza Italia y del antiguo partido fascista. El punto álgido de su carrera jurídica llego hace unos años -seguro que ha muchos les suena-, fue el encargado de defender al capo de la Camorra que ordeno asesinar al sacerdote Peppino Diana, que fue ametrallado en su sacristía de Casal di Príncipe (Caserta), este cura era por entonces una figura de referencia en la formación de la sociedad campanesa contra el dominio de la mafia.

Con todo esto a sus espaldas, su dictadura en la información -pues domina casi todos los medios del país-, así como sus escándalos sexuales y el maltrato a las victimas de L´Aquila y de Messina y con más de sesenta y seis condenas confirmadas y por las cuales nunca ha ingresado en prisión, y no solo no piensa en no dejar el gobierno, sino que amenaza con aumentar su poder. Pero como dice un buen amigo mio- palermitano para más señas-, dice que lo que tiene Italia no es una dictadura como muchos dicen, pues el individuo salió por mayoría en las urnas y no es la primera vez -les recuerdo-, por eso mi amigo dice que nadie debería sorprenderse de lo que acontece allí, y todo esto mientras su juventud sale del país a estudiar o a vivir, con la extraña sensación de dejar atrás el amor y el odio hacia su país a partes iguales, esto ocurre en uno de los países más bellos y con gente más agradable del mundo, pero como dice mi amigo muy a su pesar, Italia tiene lo que se merece. Lo mismo que le ocurre a Valencia, y eso ya lo digo yo.

Dedicado a Renato Russo

jueves, 8 de octubre de 2009

CLARO COMO EL BARRO


Hace ya algún tiempo que les hable en esta página de mi amigo Horácio Neves y de su carguero, el San Gabriel, de su vida y de sus ilusiones de futuro que hilaba junto a un cigarro negro y una copa de ginebra Bols, no se si lo recuerdan. Bien, pues en estos últimos días no he podido evitar que su piel acartonada y sus verdes tatuajes volvieran a mi recuerdo mientras leía las noticias del último secuestro del atunero Alakrana en aguas de Somalía, ya les conté en su tiempo que antes de ser capitán de carguero se dedicó durante años a pescar en aguas del Índico.

Ahora nuestros pescadores no consiguen pescar en esas aguas ni un boquerón antes de que unos cuantos somalíes se lancen al puente del pesquero con los cuchillos en los dientes y la botella de ron -unos-, y con el bazoka y el loro en el hombro -los otros-. Se hacen con el barco y se lo llevan a puerto y piden el rescate de turno, mientras que la fragata Canarias de las fuerzas armadas esta por allí de maniobras, sin acercarse mucho -no sea que les secuestren a ellos también-, y cuando quisieron enterarse de lo acontecido los piratas ya habían mandado el fax pidiendo el rescate al armador de turno. Evidentemente a la fragata Canarias ni se le ocurrió ir al rescate del pesquero, montar la pajarraca, dejar listo de papeles a algún que otro pirata y tirar para casa con el pesquero, y que ni se les pase por la cabeza o a la ministra de defensa la da un infarto, que ahora estamos con eso de la alianza de civilizaciones y el andar repartiendo palos es de cafres y descerebrados y no queda nada bien en el inicio de los telediarios ni en las portadas de los periódicos matutinos.

A fin de cuentas que unos golfos apandadores del tres al cuarto subidos en fragatas se dediquen a secuestrar a nuestros atuneros tampoco es suficiente para ponerse a soltar obuses contra los piratas, pillos y pizpiretos malhechores que hacen esto para poder llevarse algo caliente a la boca cuando acabe la dura jornada de pirateo, algo así como hicieron los gabachos esta misma mañana -pero todos sabemos que los franceses son unos cafres y unos belicistas-, no como nuestra armada que no esta para estas lides, sino para pasearse por la Castellana el día de la hispanidad -cabra de la legión incluida-, para eso de los actos más “belicosos” ya se paga el rescate y allá penitas. Total de esta manera nos ahorramos salir en los telediarios pegando tiros a los pobre somalíes -que queda feo- y así ayudamos económicamente a los pobres piratitas, que se tienen que dar a la mala vida, a robar y secuestrar para poder llegar a fin de mes, los pobres.

La última noticia a sido la detención de dos piratas despistados que salieron a comprar tabaco y a los que trajeron delante del juez Garzón, al que por supuesto un grueso grupo de gente ya se le ha echado encima para que se los trate bien y no se les acuse de secuestro ni nada de eso, como mucho de presunto secuestrador, que sino las oeneges de turno se lo van a tomar a mal y van a estropear las cuentas de votos para las próximas elecciones de algún político de turno, asique las ordenes claras y el el chocolate espeso, trátenlos con cariño y que no me pasen ni frío ni hambre y de paso regalarles unas camisetas del Madrid y del Barcelona para que lleven a los niños que seguro que les hace mucha ilusión, y como al juez de turno se le ocurra meterle un paquete va a tener que buscarse trabajo tomando declaración a las gaviotas de las Islas Cies, por ir en contra de la alianza de civilizaciones y por facha.

Ademas la ministra de defensa, ha encontrado la solución, pues lo más fácil para que esto no vuelva a ocurrir no es que los militares de mariquita pérez que nos protegen se dediquen a defenderse de los tiros con la misma medicina, sino dándoles ordenes y pidiéndoles que por favor tengan cuidado con los lanzamientos de proyectiles, no sea que vayan a dañar a alguna persona de a bordo y al cabo chusquero de turno se le hinche la entrepierna y se pase a cuchillo a los piratas de las narices y luego tenga que echarnos el rapapolvo de costumbre los del consejo de las Naciones Unidas -que ya os vale a los españolitos, que siempre estáis montándola-. La fantástica solución que se plantea desde las altas esferas del ministerio es que los atuneros pesquen juntos y así se protejan los unos a los otros, y cuando acabe la jornada -supongo-, se repartiran las rodajas de los dos atunes que han pescado y que sufraguen los gastos y sobrevivan a base de las condolencias y de las buenas intenciones de la ministra. Pues lo dicho todo esta claro como el barro.

miércoles, 23 de septiembre de 2009

DE TRANSFUGAS Y DESMEMORIADOS

Me hace gracia -por no decir que me indigna y me hincha el bazo- la verborrea de los políticos sobre el reciente caso del cambio en la alcaldía de la alicantina ciudad de Benidorm, hablo de este caso en concreto porque es la última que ha saltado a la palestra del tablero nacional , no porqué sienta especial atracción a este municipio ni mucho menos a los políticos que hasta ayer gobernaban y a los que hoy gobiernan el municipio benidormense, lo que me interesa es el trasfondo del asusto, y sobretodo el hecho en si de que de nuevo los políticos de este país siguen pensando que los españoles somos idiotas y que no tenemos memoria, pero deberían darse cuenta de que la mayoría de los españoles -o por lo menos los que no militamos en ningún partido político y que podemos pensar libremente y opinar libremente sin tener que comulgar con ninguna ideología impuesta desde los altos cargos políticos de ningún partido ni de ninguna asociación-, si que la tenemos y la conservamos, sobretodo por nuestro bien, esto que vaya por delante.

Y como el saber no embota lanza, sino que coloca a ciertos personajes en su sitio -al igual que el tiempo-, les voy a contar unos casos que ilustran la falta de memoria de ciertos dirigentes de los principales partidos del panorama político del territorio nacional. El primero de estos casos ha cumplido ya la mayoría de edad, es decir ya hace dieciocho años del asunto en cuestión, pónganse en situación, una ciudad mediterránea, en Alicante, el gobierno esta dirigido por un grupo de ediles del pesoe, curiosamente se produce un caso de transfuguismo y desde ese día el pepe gobernó ese ayuntamiento hasta ayer mismo, supongo que se habrán dando cuenta que el ayuntamiento que sufrió esta moción de censura no fue otro que Benidorm -que curioso-, supongo que por aquel entonces no existiría el famoso pacto anti-transfuguismo entre los dos partidos mayoritarios en el congreso de los diputados. Lo que tampoco se, es si existiría hace unos años cuando el pepe arrebato la comunidad de Madrid al grupo que había ganado en las urnas, y que gracias a dos transfugas del pesoe dejo con un palmo de narices y con cara de idiota a un tal Simancas, supongo también que en ese caso el presidente del principal partido de la oposición no declararía a diestro y siniestro que la democracia había muerto, ni acusaría de ello al presidente del gobierno, que por entonces era de su propio partido.

Hablo de estos dos casos en concreto, no por nada en concreto, sino, porque son los primeros que me han venido a la cabeza, pero hay muchos más, por supuesto, tanto de un partido como de otro, ya he dicho muchas veces que son el mismo perro con el mismo collar y ademas por muy mal que aparenten llevarse en la televisión y en los periódicos, les aseguro que entre lobos no se muerden. Lo que viene a razón de lo que comento, es que los políticos de nuestro país cuentan con memoria de pez y lo peor de todo no es que ellos no recuerden más allá de lo que hicieron el día anterior, sino, que se creen que las personas de a pie somos como ellos y no recordamos lo que aconteció hace unos meses o unos años, o que no recordamos ciertas declaraciones o ciertos echos, o que no vemos lo que ocurre en algunos ministerios y por ciertos ministros, como aquel que decidió colocar una capilla privada en su ministerio mientras un avión con militares se estrellaba en un monte de Europa del este por falta de presupuesto y que ahora aparece en los medios criticando decisiones y propuestas, cuando lo que debería hacer era quedarse en su casa cayendosele la cara de vergüenza.

De lo que no me cabe ninguna duda es que el gremio político de este país se ríe o se intenta reír de nosotros- los que les pagamos y a los que no roban-, solo hay que ver los telediarios y conocer un poco la historia reciente de nuestro país para darse cuanta de ello a nivel nacional y local, es cierto, me recalienta los circuitos esta desfachatez que gastan estos trajeados con valija diplomática para cambiar la historia a su anchas y hacernos creer a los demás que cada día nos estamos volviendo más tontos y que ellos van a demostrarnos el camino a seguir, sinceramente, señores políticos, en lo que a mi respecta pueden irse todos al carajo.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

SU MAJESTAD BUBY I

Hoy les voy a contar una historia fantástica, pero no fantástica por lo increíble, sino en el sentido más infantil y fantasioso del termino, pues lo que narraré a continuación a todos nos suena y todos lo hemos escuchado en boca propia y ajena, sobretodo si convivimos con niños a nuestro alrededor.

El pequeño rey Buby I, un rey niño de un país mediterráneo pierde su primer diente de leche, esa misma noche el joven rey recibe la visita en su alcoba de un pequeño animalito, un ratón de pelo gris, con bigotes respingones y juguetones, raudo y veloz escala hasta el rostro del joven rey Buby I colocando su cola en el interior de la nariz del monarca, automáticamente este reacciona a la intromisión en su aparato respiratorio con un gran y rotundo estornudo, después de esto el joven monarca se convirtió en ratón. Tras los primeros momentos de lógico escepticismo por parte del rey, ambos roedores rápidamente se dedicaron a tareas primariamente ratoniles y tras devorar algunas de las viandas que el rey guardaba en sus aposentos ambos huyeron de allí, el monarca recién convertido en roedor acompaño a su nuevo amigo a su propia casa, situada en la confitería de Carlos Prats donde vivía dentro de una caja de galletas junto a su familia, allí le invita a una taza de té, conversan durante un largo rato, mientras tanto el rey se adapta a su nuevo cuerpo y a su nuevo cargo, menos importante pero mucho más satisfactorio que el que tenía anteriormente, pues su tarea a partir de ahora consistirá en acompañar al ratón original en la honrosa misión de recorrer el mundo visitando todas las casas donde un niño pierda un diente de leche y tras recuperarlo de debajo de su almohadón cambiárselo por un regalo.

A estas alturas del articulo muchos estarán pensando que e bebido o he fumado y que leches estoy contando hoy, sin embargo seguramente otros muchos sabrán a quien me estoy refiriendo con esta historia, pues no es otra cosa que la famosa historia del Ratoncito Pérez, por supuesto no quiero contarles una historia que todos ya conocen y que es una tontería como otra cualquiera, sino que quiero valerme de ella para volver a contar una anécdota o curiosidad histórica que tanto me gustan, quiero explicarles porque y de donde viene el asunto o la leyenda en cuestión.

Pues bien, la historia del joven monarca Buby I, de la cual nacerá la famosa leyenda del Ratoncito Pérez, pertenece a la necesidad de la madre de un monarca español de explicar a su joven hijo a que se debe la caída de los dientes de leche cuando este tenía ocho años, la madre de este, responde al nombre de María Cristina y fue la que decidió encargar al padre Coloma-jesuita, abogado de profesión que se dedicó sin embargo a escribir en distintos periódicos para defender la Restauración Borbonica- la creación de un cuento infantil que sirviera para que el rey viviera de forma fantástica la normal evolución de su cuerpo. No se si ya habrán caído en la cuenta de la identidad del joven rey, pues este no es otro que Alfonso XIII, monarca mimado y odiado – por monárquicos y anarquistas respectivamente-, desde su nacimiento hasta su muerte, que pudo haber sido antes de lo que fue si la suerte que le caracterizo durante toda su vida no le hubiera sonreído -pues sobrevivió a dos atentados consecutivos, uno en París y otro en Madrid y a un tiroteo en 1913 en plena calle Álcala a manos de un anarquista, catalán y mal tirador-.

Como ven la leyenda no es tan antigua como muchos pensábamos -o por lo menos de lo un servidor pensaba-, sino de los últimos años del pasado siglo XIX, una época un tanto revuelta por lo menos políticamente hablando en territorio español, con la fructificación del movimiento anarquista, la fuerte enraización de la monarquía más tradicionalista y con partidos moderados y conservadores a la gresca y todo esto aliñado con una ingente cantidad de bombas volando de un lado al otro, pero en la que también había cabida para momentos digamos más “tiernos” y que han aguantado y han sido recordados por la gente de a pie hasta nuestros días.

miércoles, 9 de septiembre de 2009

EL ANTIGUO TEATRO CALDERÓN

Hace ya bastante tiempo que lo vi, o mejor dicho que me topé con la ingrata sorpresa en la que siempre se convierte un robo -aunque sea intelectual, como es el caso-. Como otras tantas veces me encontraba tomando un café -algo de lo más normal del mundo, ya lo dijo Georges Courteline en el S. XIX: “El mundo se divide en dos clases: los que van al café y los que no lo frecuentan nunca...”-, en uno de los bares que ocupan la madrileña plaza de Jacinto Benavente, la negativa sorpresa me sobrevino mientras disfrutaba de la esencia de la cafeína y de la novela que tenía entre mis manos, fue entonces cuando levante la mirada del papel y lo fije en la fachada del edificio que tenía enfrente.

El edificio en cuestión se trataba del “antiguo” teatro Calderón de la Barca, y digo antiguo, simple y llanamente porque el edificio ya no cuenta con el nombre del dramaturgo español, rebautizándolo ahora como Teätro Häagen- Dazs – marca comercial de helados-, aunque si les soy sincero en este caso el que se quedo helado fue un servidor. Tras el primer momento de incredulidad y después de cambiar la cara de idiota que se me había puesto, llamé la atención del camarero que se encontraba detrás de la barra secando unas copas y le pregunte desde cuando se había producido el nuevo nombramiento del teatro, el camarero me miró con cara de vaca viendo pasar un tren y se encogió de hombros como toda respuesta, siguiendo inmediatamente después con su trabajo.

Al momento abone la consumición y con mi libro bajo el brazo me lance a la calle, cruce la plaza esquivando turistas que llegaban a ella desde la calle de Atocha y me plante ante la puerta del teatro, las taquillas estaban cerradas y las puertas también – creo recordar que el espectáculo que en esos días se ofrecía allí era un musical sobre Anna Frank-. Recorrí las paredes del teatro intentando buscar una placa del estilo: “Este teatro cambió su nombre siendo director del mismo tal o cual persona”, evidentemente no había nada de esto, normal -pensé-, a mi tampoco me gustaría que mi nombre figurara junto a un hurto cultural,- cierto es que el teatro ya había tenido varios nombres como Odeón o del Centro, pero nunca una marca comercial-, me aleje raudo y veloz con dirección a la Puerta del Sol mientras resonaba en mi cabeza “Poderoso caballero es Don dinero...”de D. Francisco de Quevedo y pensando que descerebrado burócrata o político estaría detrás de este sinsentido, pero, sinceramente según esta el percal me da igual uno que otro, pensé, tal vez que sería asunto de una individua que cuando era ministra de cultura cambió el nombre del escritor y premio Nobel portugués José Saramago por el de la inexistente escritora Sara Mago – la cara del Luso era un poema- y que ahora creo recordar dirige una comunidad del centro de España, o tal vez la de un alcalde buscatesoros o el de un ministro de cultura, que de esta solo tiene la cartera del ministerio. Ya les digo que lo de ideología o lo del color de escaño en esta caso es lo de menos, analfabetos y sinvergüenzas los hay en todos los bandos -y para muestra un botón-.

Cuando bajaba hacía Sol pensando en todo esto llegue a la castiza plaza de Pontejos y pensé en cuanto tiempo transcurriría hasta que el gobernante de turno cambie el nombre de esta por plaza de la Coca cola o la calle Espoz y Mina por la de Dolce y Gavanna. Es curioso como en ese mismo lugar doscientos años antes un grupo de chisperos, manolos y costureras les picaban el billete a un grupo de franceses con sus tijeras y sus navajas de un palmo y siete puntos- clac, clac, clac....-jugándose su propio pellejo para que nada de lo que tenían cambiara ni una pizca, todo esto para que dos siglos después una banda de mamporreros y taciturnos trajeados, cuyo mayor esfuerzo en la vida consiste en asaltar unas urnas electorales cada cuatro años y tocarse la barriga y llenarse los bolsillos el resto del tiempo. Si nuestros dramaturgos levantaran la cabeza no dudarían en repartir improperios hacía ciertos mandatarios, ya lo decía Quevedo: “No queda sino batirse”.

miércoles, 26 de agosto de 2009

LA GUERRA DE LA OREJA DE JENKINS

El asunto que nos concierne hoy, se refiere a otra curiosidad histórica, una guerra que inmiscuyo de nuevo a los reinos de España e Inglaterra, con el apoyo de Francia hacía nuestra armada -como ven el panorama beligerante no tiene muchas combinaciones-, el conflicto al que me refiero se da entre los años 1739 y 1748 en la zona del Caribe, llevándose a cabo allí la mayor batalla anfibia hasta el desembarco de Normandia doscientos años después.
El caso es que tras la guerra de Sucesión española se llega a la firma del tratado de Utrech, este tratado supone varias cosas, entre ellas el desmembramiento del patrimonio de la monarquía hispánica en Europa, también con él se evita la hegemonía europea entre los Borbones franceses y los españoles, ademas de conseguir nuevas concesiones comerciales en la América hispánica, así como el mantenimiento de las posesiones de Gibraltar y Menorca, Inglaterra consigue dos concesiones más, la llamada “Asiento de negro”- concede la posibilidad del comercio de esclavos negros durante 30 años y el “Navío de permiso”- que permite el comercio directo entre Inglaterra y la América española por el volumen de mercancías que pueda transportan un barco de 500 toneladas-. De esta manera rompe el monopolio comercial de la España metropolitana. Ambos accesos comerciales están en manos de la compañía de los Mares del Sur. Esto provoca graves roces entre ambas potencias, ademas de problemas fronterizos en las colonias, como ocurre entre Florida (España) y Georgia (Inglaterra), a lo que se suma el rechazo de Inglaterra a retroceder en los territorios de Gibraltar y Menorca y la intención de Inglaterra de dominar los mares, esto provoca que en el año 1719, se monte una pequeña guerra, donde se produjo el intento fallido- otro más a sumar a la cuenta- de invadir Inglaterra por parte de España.
Inglaterra solo podía comerciar con un barco – de 500 toneladas-, lo cual dificulta el abastecimiento, esto hace que surja el contrabando por parte de Holanda y sobre todo por parte de Inglaterra, es entonces cuando se firma el Tratado de Sevilla de 1729, el cual permite a los navíos españoles el denominado “Derecho de visita”, por el que los españoles tienen derecho a parar a los navíos británicos, confiscando las mercancías de los que no tengan permiso para el comercio,- y posiblemente en algún caso con permiso- esta actividad es tomada como “piratería” por parte del gobierno de Londres. Lo cierto es que la piratería comenzó a ser una practica normal por parte de los barcos ingleses hacía las embarcaciones españolas y viceversa - aunque las capturas españolas en esta época eran muchas más numerosas que las inglesas-.
En una de estas “visitas” españolas a navíos británicos fue donde se bautizo a la famosa guerra de Caribe, como “la guerra de la oreja de Jenkins”. En el año 1731 un navío español capitaneado por el español Julio León Fandiño intercepto y apreso “El Rebecca” navío britanico a cuyo mando estaba el pirata Robert Jenkins. Según testificaría tiempo después el pirata en la Camara de los Comunes de Londres, el capitán español corto la oreja a el inglés Jenkins, mientras decía -siempre según la versión del pirata de la Pérfida Albión-, “Ve y dile a tu rey que lo mismo le haré si a lo mismo se atreve”-vamos de película de piratas fanfarrones donde los haya-. Por si esto fuera poco, el pirata Jenkins denunció la “irregularidad” con su propia oreja en la mano,-imagínenlo lloriqueando y acusando al enemigo español- esto evidentemente hizo que el primer ministro inglés – un tal Walpole- declarara la guerra a España el 23 de octubre de 1739, por ofensa al honor nacional, por un claro casus belli y por tocapelotas, fue entonces cuando desde Londres se envian tropas a la zona Americana y una escuadra a Gibraltar.
Se intento -sobretodo por parte de Walpone- llegar a un acuerdo para frenar la guerra, pero esto no fue aceptado por la Camara de los Comunes ni por la compañía de los Mares del Sur, fue entonces cuando el rey de España, Felipe V- harto de tanta pamplina anglicista- derogo los derechos de Asiento de Negro y el de Navío de permiso y retuvo todos los navíos ingleses que se encontraban en ese momento en puerto español.
La primera acción de guerra por parte de inglaterra fue llevada a cabo por el almirante Edward Vernon, consistió en capturar y destruir Puerto Bello en Panamá, no contento con esto el primer ministro inglés decidió unir todas sus tropas en Jamaica y atacar Cartagena de Indias. Juntó rápidamente 2.620 piezas de artillería, 27.000 hombres, 10.000 soldados, 12600 marinos 1.000 macheteros y 4.000 reclutados de Virginia, todos ellos al mando de Lawrence Washington. Para defender la plaza española, un solo tío, valiente y con más mili a las espaldas que la cabra de la legión. Se llamaba Vasco Blas de Lezo “el mediohombre” -pues era tuerto, cojo y tenía una mano inutilizada- curtido en numerosas guerras y batallas navales durante la guerra de Sucesión española y en numerosos enfrentamientos contra los piratas en el Caribe y en Argelia, junto a él 3000 soldados y 600 arqueros indios -vamos, que verdes las iban a segar-. Cuando los ingleses comenzaron el ataque – 62 cañonazos por hora-, contra el fuerte de San Francisco de Bocachica, los españoles se refugiaron en el interior. El almirante Vernon convencido de la victoria final mandó una carta a Jamaica proclamado la victoria, esta carta se reenvió a Londres, donde lo celebraron por todo lo alto, incluso acuñaron monedas del mediohombre arrodillado ante Vernon- los ingleses siempre igual de modestos-. Pero Blas de Lezo -perro viejo-, decidió escabar unas zanjas delante del fuerte y durante el ultimo ataque inglés, estos vieron como las escaleras que usaban para asaltar el fuerte se quedaban cortas, impidiéndoles atacar y escapar. Evidentemente no se hizo esperar la pajarraca por parte de la tropa española estos hicieron de la situación una de las mayores carnicerías de la historia, a los pocos días los ingleses decidieron retirarse a Jamaica con el rabo entre las piernas.
Por otro lado y según pintaba el asunto, era solo cuestión de tiempo que Francia entrara en el tablero bélico – esta vez aunque parezca mentira a defender a España-, aunque lo cierto es que de poco sirvió la ayuda gabacha, pues, mientras esperaban la entrada en el conflicto en un puerto de Haití, la tripulación sufrió una fuerte epidemia, que se vio incrementada con la dificultad de obtener viandas desde la metrópoli. Esto hizo que franceses e ingleses firmaran un punto muerto dentro de la guerra en 1742 que acabaría con la paz en el tratado de Aquisgran. Gracias a este tratado retornaran todos las zonas conquistadas durante la guerra a sus anteriores dueños, de esta forma se vuelve al anterior status quo. España tuvo que devolver los derechos de comercio a Inglaterra, esto no duro mucho, pues dos años después, en 1750, con el Tratado de Madrid, Inglaterra renunció a estos derechos a cambio de 100.000 libras – aunque claro, esta tranquilidad entre España e Inglaterra no duraría mucho tiempo-, en 1761, España se sumo junto a Francia a la guerra de los 7 años contra Inglaterra – la verdad es que tanto a ingleses como a españoles siempre nos ha gustado zumbarnos la badana más que a un tonto una feria.

miércoles, 19 de agosto de 2009

EL 3 DE ANTONIO GRILO


          Hay novelas de serie negra que no parecen reales por lo que acontece en ellas, y hay historias reales que parecen extraídas de una novela negra o macabra, esta es una de esas historias reales. Leí una reseña sobre ella hace ya unos cuantos meses en un periódico mientras desayunaba en un aeropuerto y llamó mi atención por terrible y trágica, decidí archivarla en mi cajón de las cosas por hacer y hace unos días me la volví a encontrar, esta vez ya sí que decidí buscar más información sobre ella, y les advierto que cuanto más información recababa más incómodo me sentía y más asombrado me encontraba.

          La historia a la que me refiero, es la historia de un inmueble situado en la calle Antonio Grilo, en el centro de Madrid, concretamente es una de las travesías de la calle de San Bernardo, junto a la Gran Vía. La fachada no llama la atención, es un bloque de tres pisos, pintado de un color rosáceo y con un gran portalón de madera, pero lo que ocurrió en su interior no deja lugar a dudas, este lugar fue uno de los peores puntos negros en lo que a asesinatos se refiere, incluso la prensa de la época se refería a ella como “La casa maldita”. En tan solo veinte años los habitantes de este inmueble sufrieron diez muertes violentas. La primera de ellas ocurrió el 5 de noviembre de 1945, en el primero derecha, allí apareció el cuerpo de Felipe de la Breña Marcos, camisero de 48 años y natural de Puente del Arzobispo, provincia de Toledo, fue asesinado de un golpe con un candelabro, las autoridades llegaron a la conclusión de que el móvil del asesinato se debió a un robo común, pero nunca se encontró al culpable. En septiembre de 1948 apareció de nuevo un muerto en extrañas circunstancias, este caso es aún más desagradable, pues el vecino asesinado apareció con la parte trasera de la cabeza destrozada, de nuevo las autoridades de la zona concluyeron que la muerte se debió a un ajuste de cuentas, de nuevo en este caso tampoco se encontró al culpable.

         Pero el crimen que realmente llamo mi atención e hizo que me sumergiera en una novela de terror o de serie negra, fue el ocurrido el primero de mayo de 1962. Todo transcurría con normalidad en el centro de la capital, las calles contaban con numerosos vecinos y visitantes, pues se trataba de una jornada festiva, pero todo esto cambió cuando un hombre de 40 años apareció en el balcón del tercer piso con el cadáver de uno de sus hijos en la mano y gritando hacía el gentío “¡Los he matado a todos!”, “Los quería mucho! Y “¡aquí están!”. José María Ruiz Martínez entraba y salía del balcón, cada vez mostraba el cadáver de uno de sus hijos, hasta que una de las veces decidió no volver a asomarse al exterior. Fue entonces cuando la portera del inmueble decidió subir a ver lo que ocurría -supongo que lo hizo sin pensar, aunque también es posible que lo hiciera por curiosidad, para tener algo de lo que hablar con las amigas esa tarde-, pero al llegar arriba se encontró la puerta cerrada y el hombre -un sastre que tenía la tienda en la cercana calle de la Luna, sobre el restaurante Casa Pascual -, pidió hablar con un sacerdote. En cuestión de minutos se acercó al edificio un cura que se encontraba en un cercano convento de carmelitas, este se negó a darle la absolución de los pecados que el tipo le pedía, ante la negativa del párroco el sastre se suicidó de un tiro en la cabeza, realizado con una pistola “Walther” calibre 6.35 sin registrar.

         Pero lo peor llegó cuando la patrulla de la policía entro en el lugar de los hechos, se encontraron con los cuerpos sin vida de la mujer del sastre y los de sus cinco hijos -la mayor de 14 años y la pequeña de 18 meses-, solo salvó su vida la criada, a la que el sastre había enviado a comprar medicamentos de forma premeditada para quedarse a solas con su familia. Allí encontraron las armas del crimen: el cuchillo con el que degolló a sus cinco hijos, el  martillo que acabó con la vida de su mujer y la pistola con la que se dejó listo de papeles después de preparar la pajarraca y hablar con el cura. Nadie sabe con certeza que llevó al sastre a acabar con su familia, pero cuentan que todos los problemas comenzaron cuando compró unos terrenos para realizar un chalet en la cercana localidad de Villalba, al poco tiempo su carácter comenzó a cambiar, se grajeo la enemistad de contratistas y albañiles, nadie quería trabajar con él, incluso se llegó a decir que el sastre tenia sueños en los que se le aparecían ciertos personajes extraños que le ordenaban como llevar a cabo las obras de su chalet. Quién sabe si esos personajes imaginarios le ordenaron también acabar con su familia.

      Por desgracia la negra historia del número 3 de Antonio Grilo no termina con las macabras muertes de la familia del sastre. En el año1964, en la misma casa donde se produjeron los asesinatos arriba mencionados, Rufino Márquez encontró un bebe estrangulado y colgado en una percha de su propio armario, al parecer su novia había escondido su embarazo y llevada por algún extraño  brote de locura decidió ahogar al recién nacido. Como ven hay lugares en los que es mejor no vivir. Tras años de investigaciones por parte de expertos públicos y privados se han encontrado referencias de que bajo los cimientos del 3 de Antonio Grilo se encontraba situado un viejo cementerio. Casualidad o no, el caso es que la historia de este inmueble madrileño es realmente rocambolesca y misteriosa.