martes, 19 de mayo de 2009

SIEMPRE BENEDETTI

Como ya sabrán ayer falleció el poeta del compromiso, del amor y de la alegría, Mario Benedetti, gran poeta, prolífico trabajador y un tanto cascarrabias, sus poemas estaban al servicio de la rabia que le produjo la sin razón de las dictaduras de America del Sur, sobre todo la suya, la Uruguaya, la cual intento matarlo, aunque vivió la mayor parte de su vida exiliado por problemas políticos siempre dijo "mi primer compromiso es con la literatura". Mañana sus restos serán enterrados en el Panteón Nacional de Montevideo y esta noche el presidente de Uruguay velo su cuerpo, es curioso como cambian los tiempos y los países, si él pudiera verlo seguro que esbozaría una leve sonrisa.
Hace un tiempo fue operado en un hospital de Madrid y tras ella Mario decidió abandonarse, dejo de afeitarse y apenas comia, su mujer había muerto tres años antes y le pudo la tristeza, se apodero de el un dramatismo absoluto que lleno sus pensamientos como había ocurrido antes con parte de su obra.
Hoy mientras tomaba un café en una céntrica cafeteria de Lisboa leía en un periódico de tirada nacional en castellano una frase sobre su obra "La Tregua" (1960), decia "Los ciudadanos normales, tienen las mismas ilusiones y las mismas inquietudes que los héroes, por que los héroes no son más que personas normales puestas por la historia en una situación en la que se debe demostrar la dignidad humana" y realmente de eso trata la obra de Mario Benedetti, en eso se centro su vida, siempre fue una persona normal, que se convirtio en un héroe insobornable.
Se va con el él último poeta contemporáneo al que admiraba desde la lejanía, sumándose a una larga y triste lista que hasta ayer cerraba Ángel González, otro grande que se fue hace poco, por suerte al igual que en el caso del asturiano tambíen podremos disfrutar siempre de la obra del Uruguayo, como en este, uno de sus últimos poemas.
Cerrar los ojos
Cerremos estos ojos para entrar al misterio
el que acude con gozos y desdichas
así
en esta noche provocada
crearemos por fin nuestras propias estrellas
y nuestra hermosa colección de sueños
el pobre mundo seguirá rodando
lejos de nuestros párpados caídos
habrá hurtos abusos fechorías
o sea el espantoso ritmo de las cosas
allá en la calle seguirán los mismos
escaparates de las tentaciones
ah pero nuestros ojos tapados piensan sienten
lo que no pensaron ni sintieron antes
si pasado mañana los abrimos
el corazón acaso se encabrite
así hasta que los párpados
se nos caigan de nuevo
y volvamos al pacto oscuro
Mario Benedetti. Montevideo, 2008.

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