miércoles, 24 de junio de 2009

DE CHAQUETEROS Y PENITENTES

En los últimos tiempos, te eches a la cara el periódico que te eches, siendo indiferente la tendencia política e incluso el país, te estampas con el mismo tema. Todos, hablan en portada y en editoriales varias de la misma noticia. La falta de participación en las ultimas elecciones europeas, en las cuales apenas un puñado de países han subido del cincuenta por ciento de participación, puede echar un vistazo al Le Monde francés, al Diario de Noticias portugués, el Daily Mirror inglés, el Bilde Alemán o el de Volkskrant de los Países Bajos, y por supuesto el que ustedes prefieran de la extensa red de prensa escrita española. Todos, sin excepción se rasgan las vestiduras y se llevan las manos a la cabeza en un alarde de locura transitoria -supongo-, proclamando a los cuatro vientos que la participación ha sido más baja que en las elecciones de 2005, y que la participación general en el viejo continente no ha sido capaz de subir del 43,08 por ciento, personalmente, no se de que puñetas se extrañan.
Desde muchos sectores, se culpa ó se acusa de estos malos porcentajes a la juventud, la mayoría de las veces, todo hay que decirlo, en petit comité y por lo bajini,-valientes-. Dicen estos lumbreras de la política europea, que los jóvenes están a falta de interés por el continente y que pasan bastante del tema, cierto es, pero cierto es también, que no lo hacen más que los propios partidos políticos, los cuales mandan a Bruselas a miembros de su partido que han metido la pata hasta el fondo a nivel nacional, o que piensan más de la cuenta, o menos, pero de forma distinta al que maneja el cotarro en su partido, en esos casos no hay nada mejor que darle una palmadita en la espalda y meterle un billete de avión en el bolsillo, y que así deje de enredar o de molestar en el tablero político nacional, diciéndole que ha sido ascendido. Es muy sencillo, es el método de quitárselo de encima por el proceso de la patada hacía arriba, ya saben, cuando tienes en la empresa a un inútil y no puedes despedirlo, se le asigna un puesto en la dirección, de manera que el no pueda tomar ninguna decisión importante, porque tiene a gente que las toma por él, es una buena forma de curarse en salud.
En relación a lo de la juventud y su desinterés político, acusándoles también de poco interés por lo que acontece a su alrededor, permitanme que me ria, cuando leía comentarios de este tipo, comenzarón a deslizarse por mi colmillo gotas de saliva, como si de un lobo herido se tratara, a punto de atacar, me hubiera gustado tener delante a cualquiera de los que escriben ó comentan ciertas opiniones para haberles aclarado cuatro cosas, pero como no puedo tenerles delante, se lo aclaro aquí y ahora.
Me parece, que los partidos políticos, no solo subestiman a los votantes del contrario, sino, que también lo hacen con los suyos- estoy hablando a nivel europeo-, creen que no se informan, que no conocen ciertos casos que salen a la palestra, ante todo escabrosos y todos ellos vergonzosos, los cuales le quitan al electorado las pocas ganas de confiar en ciertos personajes e individuos, que son los que encabezan los partidos que luego se presentan al parlamento europeo, pues, no me negaran que la mayoría no tenemos ni idea de quien figura en las listas europeas, y que la gente vota mayoritariamente por las cabezas de los partidos nacionales, al igual que en los pueblos se vota a la persona, con indiferencia del partido que representen, eso es así, y no lo va a cambiar Europa, por muy unida que este. Lo cierto es que la población media y sobretodo la juventud están hartos de lideres mediocres, prepotentes y zascandiles, como el asaltacunas de Berlusconi, ó el tibio presidente inglés, Gordon Brown, que está parapetado detrás de los caros sillones del 10 de Downing Street, esperando que la gente de su propio partido le pasen a cuchillo y lo quiten de en medio, con casos así, no son pocos los que piensan que la política europea es un circo y que a los votantes, nos toca el papel de bufones. Por no hablar de los políticos que cambian de partido y de ideología como el que cambia el filtro de la cafetera y que luego se golpean el pecho acusando a la juventud de falta de valores y compromiso, no me hagan dar nombres que todos conocemos, esa gente que hace de su capa un sayo y campan a sus anchas por autonomías y comunidades resucitando los fantasmas del caciquismo novecentista, haciendo del país su cortijo y empujando a la juventud hacía una progresiva analfabetización- y ahora, estoy hablando de España-. Políticos que solo se preocupan de si debe decirse miembro ó miembra y genero ó genera, ó debaten si es más importante la religión o la educación para la ciudadanía, sin entender, que tal vez seria mejor usar esas horas para enseñar lengua y literatura, y que esos jóvenes los que acusan de pasotas, sean capaces de diferenciar un sustantivo común de un complemento directo y para que conozcan la obra de Machado ó la aportación cultural del Marques de Santillana, ó tal vez aumentar las horas de historia, para, que los proyectos de botarates, que los ministros de educación y cultura- de ahora y de antes-, se empeñan en crear en las escuelas, sepan colocar en el tiempo histórico a personajes como Ambrosio Spinola y sus tercios o sepan colocar en una cronología los años que abarca el trienio liberal. Pero no, nuestros queridos políticos, ministros del gobierno y personajes de la oposición, están demasiado ocupados en el colegeo, la recalificación y en ver engordar sus cuentas bancarias, sin el menor interés por lo que pasa a su alrededor, curiosamente, haciendo lo mismo de lo que acusan a la juventud que pasa de votarles para que lleven su compadreo al corazón de Europa.
Esa gente que reparte a diestro y siniestro clases de moralidad- que ellos no tienen-, y se refugian detrás de las siglas de su partido, del que sea, pues son el mismo perro con distinto collar, mientras con su venenosa verborrea intentan convertir a sus seguidores en lasquenetes de cabeza hueca, gustosos de ver llenas las calles de meapilas y quemaiglesias a partes iguales, y así, mientras nos vamos dando cera los unos a los otros, ellos se van haciendo ricos a nuestra costa y cuando toca desaparecen y si te he visto no me acuerdo. Esta gentuza son los que me hacen hervir la sangre, los que dan clases de urbanidad y buena conducta, y se cambian de chaqueta, mientras ponen la mano para recoger los beneficios de su cambio de pensamiento, pues que sepan, que del chaqueterismo ideológico al hijoputismo social, solo hay un paso, y a esas alturas de la película, ya no les libra de darlo ni el maestro armero.
Muchos dirán que soy un exagerado, un tipo negativo, pues bien, les voy a poner un ejemplo de lo peligroso que esto puede llegar a ser, ahí les va: hace unos cuantos años, los servicios secretos de los Estados Unidos de América, entrenaron y prepararon a un tipo llamado Bim Ladem para que luchara contra el ejercito soviético de la por entonces URSS, cuando estos invadieron Afganistán, comenzando así una guerra entre rusos y mujahidínes encabezados por Ladem. Pero el desagradecido de Bim, años después uso todo lo aprendido en América, para llevar a cabo el mayor atentado de la historia en el ombligo de Nueva York. Ya ven.
Claro, que en este caso, en el pecado llevan la penitencia. Lo que realmente me recalienta las entrañas, es que los que pagan la penitencia de los pecados de sus gobernantes, son siempre los mismos, los que menos culpa tienen.

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