miércoles, 29 de julio de 2009

BARCELONA TRÁGICA

Las ultimas bujías alumbraban la plaza de Cataluña, cuando una delgada figura entraba en ella, vestía pantalón de pana marrón, una camisa blanca raída y una visera de paño calada hasta las cejas, bajo el brazo un siniestro paquete. Clareaban las primeras luces del día mientras el joven anarquista se colocaba la pistola Máuser que llevaba escondida bajo la ropa, descendió por las Ramblas rápido y enérgico, llevaba prisa, no había duda. La gente estaba nerviosa y se arremolinaba en la calle del Hospital y la plaza del Padró donde una negra columna de humo marcaba el lugar donde el convento de los Jerónimos ardía como una tea, el anarquista aprovecho este revuelo para colarse en el cercano mercado de Sant Josep de la Boqueria y colocar el paquete entre unas cajas de fruta que se amontonaban en uno de los primeros puestos del mercado. Salió de allí rápidamente en dirección al puerto sin mirar atrás, cuando el anarquista llegaba a la altura del Gran Teatro del Liceo la bomba que ocultaba el paquete hizo explosión llenando el centro de Barcelona de pánico y muerte, eran las nueve de la mañana, el plan había salido según lo acordado.
Esto, podía ser el comienzo de una novela, pero no lo es -por lo menos de momento-. Lo arriba narrado es uno de los cientos de aconteciminetos que llenarón Barcelona de muerte y disturbios callejeros y de cientos de edificios incendiados entre los días 26 de julio y el 1 de agosto de 1909, exactamente hace ahora cien años, y el abajo firmante cree que es buena oportunidad para sacar estos echos de nuevo a la superficie.
El caso es que España aún no se había recuperado del varapalo que le produjo la perdida de las últimas colonias en el año 1898 y el gobierno conservador de Antonio Maura quería aumentar su presencia en el norte de África, es entonces cuando se decide construir un ferrocarril que uniera Melilla con las minas de Beni-Buifur, los trabajadores son atacados por los Cabileños, -habitantes de una región montañesa al norte de Argelia-, este incidente hace que se desencadene la conocida como guerra de Marruecos que se extenderá hasta 1927, debido a esto Maura decidió iniciar un programa colonialista que iba en contra de la idea general de España, que por entonces estaba imbuida en una época pacifista, para llevar a cabo este intento de colonización fue necesario mover a los reservistas que deberían embarcar en el puerto de Barcelona, por supuesto estos reservistas eran trabajadores y cabezas de familia que llevaban a sus respectivas casas el sueldo que mantenía a flote la economía familiar, evidentemente esta decisión no fue tomada bien por las clases populares, más aún después de ver como la gente perteneciente a la burguesía media se libraba de acudir a Marruecos al pagar 6000 reales, algo impensable para unos trabajadores cuyo sueldo en la época apenas ascendía a 10 reales. Cuando el 18 de julio de 1909 se embarcaron los primeros reservistas se produjo en el puerto un pequeño tumulto, cuando unas burguesas quisieron entregar unos escapularios, medallas y tabaco a los que se embarcaban, al mismo tiempo llegaron a la ciudad nuevas noticias de Marruecos sobre el gran numero de bajas producidas en el enfrentamiento. Rápidamente desde Madrid se llegó a un acuerdo para llevar a cabo una huelga general para el día 2 de agosto, pero en Barcelona los obreros comenzaban a tener conciencia social y el partido Solidarizat obrera decidió actuar por sorpresa y fijo un paro de 24 horas para el lunes día 26 de julio de 1909, fue este paro el que sirvió de germen a la semana trágica.
Por aquella época el gobernador de Barcelona, Ángel Osorio y Gallardo dimitió de su cargo al negarse a decretar el estado de guerra en la ciudad, sustituyéndole en el cargo el abogado valenciano Evaristo Crespo Azorín, al decretarse el estado de guerra la huelga fue seguida mayoritariamente no solo en Barcelona, sino también en numerosas ciudades catalanas, como Sabadell, Tarrasa, Badalona, Mataró, Granollers y Sitges, creándose también un comité de huelga para la coordinación de la misma, fue entonces cuando el gobierno echó al ejercito a la calle, este fue acogido por el pueblo con gritos en su favor, siendo la primera jornada de la revuelta un día pacífico. Pero todo cambio el día 27 de julio, cuando se confirmó que más de mil doscientos reservistas -la mayor parte de ellos del grupo que había salido de Barcelona-, habían fallecido en el llamado desastre del Barranco del Lobo, esta información creó que toda la población se echara a la calle, lo cual provocó que este día fuera el primero de insurrección, con el levantamiento de barricadas en las calles. Hubo un fuerte cambio en las iniciales protestas antibelicistas y estas se tornaron en protestas anticlericales que acabarón con el incendio de cientos de iglesias, conventos y escuelas religiosas, incluso se llegaron a profanar sepulturas, estos echos anticlericales llegaron incluso a hacer cambiar uno de los proyectos arquitectónicos de Antoni Gaudí, pues este tenia pensado coronar la parte alta de la Pedrera con una imagen de la virgen del Rosario con los arcángeles San Miguel y San Gabriel a su lado, y no lo hizo así por miedo a que la turba confundiendo este edificio con un convento lo prendieran fuego y lo saquearan. Después de que ardieran los primeros edificos se declaro la ley marcial en la ciudad, y comenzaron a apreciarse los primeros disparos en las zonas de las Ramblas, los anarquistas intentaban promover más el pánico colocando varias bombas a lo largo de la ciudad, el ejercito decide ahora apartar su actitud pasiva y esto hace que se encendieran más los ánimos.
El anticlericalismo visto en la semana trágica, se debía a varios motivos muy arraigados en el proletariado de la ciudad, ya que la iglesia era el estamento más cercano a los trabajadores y esto daba lugar a roces continuos entre unos y otros, como por ejemplo en el tema de la educación, pues los colegios religiosos inculcaban una educación que iba en contra de la causa obrera, aparece ahora la figura de Ferrer i Guardia ideólogo de la escuela moderna y laica que no tuviera nada que ver con la iglesia, este intelectual y anarquista tendría mucha fuerza social, lo que acabaría por costarle la vida meses más tarde de estos acontecimientos, incluso la situación llego a un momento incontrolable cuando la iglesia apoyó e impulsó a los llamados sindicatos amarillos que iban en contra de los sindicatos anarquistas que eran los mayoritarios en la ciudad. Por otro lado el comité de la huelga ve como el asunto se les ha ido de las manos y se ven incapaces de controlar a los exaltados y de evitar que cada día la ciudad amaneciera con numerosas columnas de humo que proceden de edificios religiosos, a todo esto, el ejercito se revela contra el poder central y contra Antonio Maura- si este pone un circo le crecen los enanos-,y decide ponerse del lado de los huelguistas a los que consideran compañeros.
La mayor y primordial necesidad de los sublevados es que la revuelta se contagie por el resto de la península y se haga más fuerte, pues al no contar con un cabecilla que la diría, los huelguistas se dedican a dar palos de ciego y a llevarse la contraria unos a otros, lo cual hace que la fuerza primera del levantamiento se desinfle en unos pocos días, el gobierno central de Madrid por miedo a que la sublevación se extendiera hizo entender al resto del país la idea de que lo ocurrido en Barcelona simplemente era una protesta de carácter separatista y en busca de la independencia, ese mismo día llegaron a la capital catalana tropas de refuerzo desde Valencia, Pamplona y Burgos que tomaron el control de las calles y de la situación entre el ultimo día del mes de julio y el primero de agosto.
Evidentemente la represión por parte del gobierno de Maura no se hizo esperar y fue el ministro de gobernación Juan de la Cierva y Peñafiel -un autentico torturador y verdugo-, el que se hizo cargo de la situación, ese mismo día se ordena detener a miles de personas, unos 2000 fueron procesados de los cuales 175 fueron desterrados - El Heraldo de Aragón habla de unos trenes que llegaron a Alcañiz, un tren mixto procedente de Barcelona con un grupo de personas vigiladas por doce guardias civiles-, se produjeron 59 cadenas perpetuas y otras 5 personas fueron condenadas a muerte, entre ellas se encontraba el anteriormente mencionado Ferrer i Guardia, ideologo de la creación de las escuelas laicas y anarquista, que fue acusado por el gobierno de ser el cabecilla de la insurrección obrera, basándose solamente en una carta remitida por los prelados de Barcelona -echo este, que la historia a demostrado no fue real-, los cinco condenados fueron fusilados el 13 de octubre de 1909 en el castillo de Montjuïc, castillo este, regado durante muchos años de sangre inocente, de los últimos fusilamientos en su interior no han pasado aún muchos años.
La crudeza con la que el gobierno de Antonio Maura respondió al movimiento obrero fue duramente criticada, no solo en el interior de España, sino también en toda Europa, organizando la prensa extranjera una gran campaña en contra, también se llevaron a cabo numerosas manifestaciones e incluso algún asalto a embajadas. El rey Alfonso XIII alarmado por esto y posiblemente temeroso de un golpe de estado que le quitara de en medio decidió que había llegado la hora de cesar a Maura y dar el puesto de presidente de gobierno a el liberal Segismundo Moret.
Ya les he comentado que esta semana se conmemora el primer centenario de la semana trágica de Barcelona, y por suerte el ayuntamiento de la ciudad, el govern de Cataluña y la Generalitat se han puesto manos a la obra -realmente y les voy a ser sincero, me sorprendió, pues no hay cercanas elecciones de ningún tipo, y estos individuos no suelen dar puntada sin hilo-, y han organizado junto a historiadores y personas y empresa publicas una serie de exposiciones sobre el centenario por toda la ciudad, de fotografiás, objetos de la época e incluso titulares de periódicos, incluso se puede asistir a un teatro de calle que representa los actos más importantes y llamativos de la semana trágica, ya era hora de que se hiciera un poco de justicia hacía las personas que tanto lucharon para que ahora nosotros podamos vivir como vivimos. Cuanto nos queda por agradecerles y cuanto tendríamos que aprender de ellos.

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