miércoles, 19 de agosto de 2009

EL 3 DE ANTONIO GRILO


          Hay novelas de serie negra que no parecen reales por lo que acontece en ellas, y hay historias reales que parecen extraídas de una novela negra o macabra, esta es una de esas historias reales. Leí una reseña sobre ella hace ya unos cuantos meses en un periódico mientras desayunaba en un aeropuerto y llamó mi atención por terrible y trágica, decidí archivarla en mi cajón de las cosas por hacer y hace unos días me la volví a encontrar, esta vez ya sí que decidí buscar más información sobre ella, y les advierto que cuanto más información recababa más incómodo me sentía y más asombrado me encontraba.

          La historia a la que me refiero, es la historia de un inmueble situado en la calle Antonio Grilo, en el centro de Madrid, concretamente es una de las travesías de la calle de San Bernardo, junto a la Gran Vía. La fachada no llama la atención, es un bloque de tres pisos, pintado de un color rosáceo y con un gran portalón de madera, pero lo que ocurrió en su interior no deja lugar a dudas, este lugar fue uno de los peores puntos negros en lo que a asesinatos se refiere, incluso la prensa de la época se refería a ella como “La casa maldita”. En tan solo veinte años los habitantes de este inmueble sufrieron diez muertes violentas. La primera de ellas ocurrió el 5 de noviembre de 1945, en el primero derecha, allí apareció el cuerpo de Felipe de la Breña Marcos, camisero de 48 años y natural de Puente del Arzobispo, provincia de Toledo, fue asesinado de un golpe con un candelabro, las autoridades llegaron a la conclusión de que el móvil del asesinato se debió a un robo común, pero nunca se encontró al culpable. En septiembre de 1948 apareció de nuevo un muerto en extrañas circunstancias, este caso es aún más desagradable, pues el vecino asesinado apareció con la parte trasera de la cabeza destrozada, de nuevo las autoridades de la zona concluyeron que la muerte se debió a un ajuste de cuentas, de nuevo en este caso tampoco se encontró al culpable.

         Pero el crimen que realmente llamo mi atención e hizo que me sumergiera en una novela de terror o de serie negra, fue el ocurrido el primero de mayo de 1962. Todo transcurría con normalidad en el centro de la capital, las calles contaban con numerosos vecinos y visitantes, pues se trataba de una jornada festiva, pero todo esto cambió cuando un hombre de 40 años apareció en el balcón del tercer piso con el cadáver de uno de sus hijos en la mano y gritando hacía el gentío “¡Los he matado a todos!”, “Los quería mucho! Y “¡aquí están!”. José María Ruiz Martínez entraba y salía del balcón, cada vez mostraba el cadáver de uno de sus hijos, hasta que una de las veces decidió no volver a asomarse al exterior. Fue entonces cuando la portera del inmueble decidió subir a ver lo que ocurría -supongo que lo hizo sin pensar, aunque también es posible que lo hiciera por curiosidad, para tener algo de lo que hablar con las amigas esa tarde-, pero al llegar arriba se encontró la puerta cerrada y el hombre -un sastre que tenía la tienda en la cercana calle de la Luna, sobre el restaurante Casa Pascual -, pidió hablar con un sacerdote. En cuestión de minutos se acercó al edificio un cura que se encontraba en un cercano convento de carmelitas, este se negó a darle la absolución de los pecados que el tipo le pedía, ante la negativa del párroco el sastre se suicidó de un tiro en la cabeza, realizado con una pistola “Walther” calibre 6.35 sin registrar.

         Pero lo peor llegó cuando la patrulla de la policía entro en el lugar de los hechos, se encontraron con los cuerpos sin vida de la mujer del sastre y los de sus cinco hijos -la mayor de 14 años y la pequeña de 18 meses-, solo salvó su vida la criada, a la que el sastre había enviado a comprar medicamentos de forma premeditada para quedarse a solas con su familia. Allí encontraron las armas del crimen: el cuchillo con el que degolló a sus cinco hijos, el  martillo que acabó con la vida de su mujer y la pistola con la que se dejó listo de papeles después de preparar la pajarraca y hablar con el cura. Nadie sabe con certeza que llevó al sastre a acabar con su familia, pero cuentan que todos los problemas comenzaron cuando compró unos terrenos para realizar un chalet en la cercana localidad de Villalba, al poco tiempo su carácter comenzó a cambiar, se grajeo la enemistad de contratistas y albañiles, nadie quería trabajar con él, incluso se llegó a decir que el sastre tenia sueños en los que se le aparecían ciertos personajes extraños que le ordenaban como llevar a cabo las obras de su chalet. Quién sabe si esos personajes imaginarios le ordenaron también acabar con su familia.

      Por desgracia la negra historia del número 3 de Antonio Grilo no termina con las macabras muertes de la familia del sastre. En el año1964, en la misma casa donde se produjeron los asesinatos arriba mencionados, Rufino Márquez encontró un bebe estrangulado y colgado en una percha de su propio armario, al parecer su novia había escondido su embarazo y llevada por algún extraño  brote de locura decidió ahogar al recién nacido. Como ven hay lugares en los que es mejor no vivir. Tras años de investigaciones por parte de expertos públicos y privados se han encontrado referencias de que bajo los cimientos del 3 de Antonio Grilo se encontraba situado un viejo cementerio. Casualidad o no, el caso es que la historia de este inmueble madrileño es realmente rocambolesca y misteriosa.

4 comentarios:

  1. Hola, me llamo Álvaro y quizá te interese algo respecto al crimen del sastre, 1962. Hace un par de meses, mientras cenábamos, mi abuelo comentó una noticia de sucesos; al poco, me dijo que le recordaba a lo que le sucedió con un tipo que le contrató cuando él trabajó en la zona de Villalba (mi abuelo fue carpintero y encofrador); el caso es que poco a poco fue dándome datos y más datos y resulta que mi abuelo y sus hermanos fueron los últimos que trabajaron para el sastre en Villalba; no acabaron mal con él, de hecho, fueron los únicos que quedaban en toda la zona -porque en aquella época del año no tenían ningún otro chalet más que hacer por allí- que le aguantaron, como bien dices tú, esos cambios de opinión; especialmente recordaba mi abuelo una ocasión en que, debido a esos cambios contínuos de criterio del sastre, le preguntó si estaba totalmente seguro de poner un porche de 4 cuatro pilares (porque mi abuelo, como encofrador, obviamente, no quería trabajar dos veces a lo tonto) y un par de días antes del crimen, llegó a Villalba, le contó a mi abuelo que no se preocupara por nada, que le había concedido el Ayuntamiento de Madrid la confección de todos los trajes oficiales de bedeles funcionarios de los distintos ministerios y que el tema econónimo estaba saldado, pero que esos cuatro pilares -¡¡¡que él mismo había dicho que los quería!!!- ya tardaba en quitarlos. Mi abuelo se enfadó mucho en el momento con él pero allí se tiró toda la tarde hasta las ocho de la tarde quitando los restos del encofrado. Un par de días después, mientras viajaba en el tren hacia Villalba, ya el día 3 de Mayo, un hombre leía un periódico al lado y pudo leer lo que había hecho el sastre.
    Otro detalle interesante es que recuerda a la mujer como una señora muy agradable, que no le importaba hablar con "simples" operarios y siempre les decía que si querían podía mandar traerles comida a la parcela del chalet; también recuerda a los hijos.
    El padre de la mujer del sastre, llamó por teléfono a mi abuelo para pagarles el trabajo que habían hecho y mi abuelo, debido a lo que había sucedido prefirió no cobrar. Mi abuelo se llama Timoteo.
    En fin, yo me sentí extraño durante días después de que me contara esto; porque, caray que mi abuelo, alguien tan cercano, haya estado con un asesino tan brutal, era cuanto menos, increíble. Un saludo y enhorabuena por el thread.

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  2. Por curioso que parezca,conocí a una persona que vivía alli, subí a su casa en solo un par de ocasiones pero era incomoda y desafiante,. Se masticaba la inquietud, y estaba de origen, o sea con pintura gris en las paredes.
    Luego me enteré que era dicha vivienda, a el le daba igual. también me enteré de lo del bebé en el armario, la mujer (según me enteré posteriormente) se apellidaba Prada, curiosamente el segundo apellido de la persona que yo conocí.

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  3. UN SALUDO ESTA COJONUDO.

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  4. Siento responder con tanto atraso, pero por asuntos personales me alejé durante unos años del blog, para centrar la escritura en otros ámbitos.
    A anónimo le diré que tiempo después tuve la oportunidad de entrar en la casa, y salí de allí disparado los pocos minutos, jamás había sentido esas ganas de huir de un lugar, una sensación bastante desagradable.
    Para A.V muchas gracias por compartir la historia de tu abuelo conmigo, me ha ayudado a enlazar ciertos hilos que se me quedaban sueltos de la historia. La verdad que el papel de tu abuelo enfrentándose a esa situación fue un papelón, pero creo que hizo lo correcto, supongo que el malestar que te quedó después de conocer la historia, fue parecido al que sufrí yo cuando escuche esta historia por primera vez, en Madrid, en una bar situado a unos 200 metros del lugar. De nuevo muchas gracias por vuestros comentarios, y por acercarme más a esta trágica historia. Y de nuevo perdón por mi lejana contestación.

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