miércoles, 12 de agosto de 2009

UNA MESA EN EL BURGO

Dirán que me repito, pero es que hay ciertas personas y ciertas actitudes o situaciones que hacen que me salte la válvula, háganse cargo de la situación, acto de clausura de unos cursos universitarios de verano en la ciudad soriana de El Burgo de Osma, el técnico de la dirección general de patrimonio cultural de Castilla y León acababa de finalizar su conferencia sobre la pintura mural románica en la comunidad, hasta aquí todo normal, el curso es un éxito, más de sesenta personas dedicados al mundo del arte allí congregados: estudiantes, licenciados, profesores de instituto y de universidad, conservadores y restauradores, y todos alucinando con las pinturas románicas que han resistido más de mil años, pero como toda feliz historia esta también tiene un triste final, y en este cuento de verano el negro epílogo lo firmaron un conjunto de políticos locales y provinciales.
El acto en cuestión comenzó con retraso debido a la falta de puntualidad de uno de estos políticos -como no-, pero este periodo de espera no tuvo desperdicio se lo aseguro, primero hicieron acto de presencia el obispo de la ciudad y el teniente y el cabo de la Guardia Civil, solo faltaba el medico del pueblo para que se convirtiera en una película de Berlanga, juro que si hubiera aparecido Agustín González con una sotana raída o Fernando Fernán- Gómez con un viejo traje de profesor republicano no me hubiera asombrado lo más mínimo. En la mesa presidencial, junto al organizador del curso, se situaban varios rectores y vicerrectores de alguna de las universidades de Castilla y León y Cantabria, así como una diputada de Soria , un político de segunda fila, delegado de algún ministerio de la zona, y por supuesto el alcalde de la localidad -no cito nombres porque los desconozco y porque además el asunto no lo merece-, el caso es que como suele ser habitual cuando se juntan más de dos políticos en una misma sala, empezaron a alabarse los unos a los otros y a cubrirse de flores, cuando ya se les había echo a todos el culo agua de limón por los lametones de sus compañeros de profesión se decidierón a hablar hacía el público allí asistente - todos estábamos allí aguantando el chaparrón porque después de la verborrea de los susodichos se nos haría entrega del diploma que certificaba que hemos cumplido con lo establecido en el curso, de otra manera no conseguirían que los allí reunidos aguantáramos tanta tontería-.
Ni siquiera el organizador del curso conocía el nombre ni el cargo de la diputada ni del delegado y no entendía muy bien que hacían allí -por su cara creo que tampoco le importara mucho-, cuando les toco el turno de palabra ocurrió lo de siempre, ambos soltaron una retahíla de palabrería hueca e insípida, llena de tópicos típicos de los que se pueden oír durante cualquier campaña electoral de medio pelo, y que ni siquiera ellos comprendían, hablaban de la importancia del arte en la comunidad, del férreo apoyo de las instituciones al arte y a las personas que trabajan para preservarlo -carcajada general-, pues por todos es sabido que el arte no da dinero a los políticos, sino que se lo quita, ya que por suerte España y Castilla y León cuenta con un basto conjunto artístico, pero que desgraciadamente necesita una fuerte y rápida restauración, y de las luchas entre historiadores y restauradores hacia los gobiernos para que estos sueltan la guita, sobre esto por supuesto ninguno dijo ni negros ojos tienes, no me sorprende, al fin y al cabo somos un país de cainitas, solo hay que mirar a nuestro alrededor, pero lo que más me quemo la recamara fue tener que cruzar según que manos para recibir el diploma.
Para acabar la fiesta y como traca final, salió a la palestra el excelentísimo alcalde de la localidad -otra carcajada general-, diciendo que era un orgullo para él participar un año más a los cursos de verano de la facultad, es curioso esta frase pues solo va a los actos de inauguración y de clausura -y supongo que asiste por las comilonas que se meten él y sus colegas entre pecho y espalda después del paripe-, de echo me jugaría el ordenador con el que estoy escribiendo estas lineas a que no tiene la menor idea de lo que trataban los cursos, y ya como último cartucho mostró su intención de que en años posteriores estos actos no se celebraran en el teatro de la plaza mayor, sino en el antiguo edificio de la Universidad de Santa Catalina de El Burgo de Osma, un edificio cercano de estilo renacentista, con un bello patio rectangular porticado, con medallones entre los arcos, muy parecido a lo que se puede observar en la plaza mayor de Salamanca y que curiosamente esta a punto de convertirse un un hotel de cuatro estrellas y que como tantas obras urbanicidas acabara con una de esas obras de arte que los políticos allí presentes defendían a capa y espada, como ven, ambos políticos se compenetraban a la perfección en sus discursos.
Y mientras tanto, los verdaderos organizadores, los que realmente aman lo que hacen, los que realmente lo defienden y lo apoyan, los que han consagrado su vida a investigar, a escribir, a luchar porque las pinturas románicas o lo que sea salga hacía adelante, estas personas se encontraban sentadas en el patio de butacas viendo y oyendo el grotesco espectáculo de colegeo. Así nos luce el pelo, de todas maneras como dice un amigo, cada país tiene los políticos que se merecen.

1 comentario:

  1. Así les luce el pelo, así.

    P.D. Deberíamos hacer limonada con esos discursillos, pero no con los textos (al fin y al cabo han sido escritos, en la mayoría de los casos, por las uñas pintadas de 'y qué remedio' de las secretarias que cobran menos que ellos, aunque sepan siempre más), sinó con la oratoria mal recitada. Levanten el culo de las poltronas, muy excelentísississsisssssimos señores presidentes, y cedan paso a los que luchan por la causa, como de sobras ya saben, aunque se hagan los remolones.

    Lo de 'hacerse el remolón' debe ser una asignatura del posgrado que cursaron y que llevaba por título 'Política funcionarial de perfeccionamiento discursivo', o algo por el estilo.

    En fin. Limones por corderos.

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