jueves, 22 de octubre de 2009

LA CIUDAD DEL NOVENO ARTE

La ciudad belga de Bruselas tiene numerosos encantos que todos conocemos, los gofres, la cerveza, el chocolate, los mejillones, el atomium, el maneken pis, el modernismo de Víctor Horta y muchas cosas más.

Lo que mucha gente desconoce de la capital belga es una de sus facetas más artísticas, más allá del Museo Nacional de Bellas artes o del recién inaugurado Museo de René Magritte. No es otro que el conocido como noveno arte, de ahí la denominación de la ciudad como “The nine city”, ya que si el cine es el séptimo arte y la televisión y la fotografía luchan a brazo partido por convertirse en el octavo arte de la lista -lucha tonta a mi humilde entender pues la fotografía es mucho más arte que la televisión se pongan como se pongan-. El caso es que de lo que no hay duda es de que el noveno puesto de la dicha lista lo ocupa con todo merecimiento el cómic en general y si me permiten el cómic belga en particular. Pues si, y seguro que a nadie le coge por sorpresa, si les digo que allí nacieron personajes como Tomás el Gafe, el vaquero Lucky Luke con los hermanos Daltón y su perro Rantanplan, así como Blake and Mortimer, o los irreductibles galos Asterix y Obelix, y por supuesto el personaje belga más famoso de la ciudad europea, el personaje de Hergé, Tintín y su perro Milú.

Como buen lector de cómic desde mi infancia hasta la actualidad no me fue difícil ir desgranando y reconociendo a todos estos personajes cuando me dedicaba a pasear por la ciudad mientras disfrutaba de librerías especializadas en cómic y centros dedicados a la historieta, así como un gran museo del cómic situado en uno de los modernistas edificios creados por el artista local Víctor Horta.

Pero lo que más llamo mi atención fue la ingente cantidad de murales que se extienden por toda la planta pentagonal de la ciudad, parece una ilusión óptica pero no lo es, ya que hay hasta treinta y siete de estos murales y cuando el año acabe el numero de estos murales llegaran a ser cuarenta y siete, es una verdadera maravilla pasearte por la Grand Place y sus calles adyacentes pudiendo disfrutar de grandes obras de arte dedicadas a los grandes personajes de Hergé o de Uderzo, o tomarte tranquilamente una cerveza en el Delirium Café -que cuenta con el mayor numero de cervezas del mundo- y ver una graciosa imagen del cómic Quick and Flupe. Como toda serie de elementos que se diseminan por una ciudad el ir buscándolas hace ademas que podamos conocer el centro de la ciudad y contemplar a la vez la bella arquitectura de los Países Bajos.

Estos murales como ya he dicho están a la vista, en una calle céntrica o frente a una cafetería, pero no se deje engañar, otros también esta semiescondidos y hacen que el buscador tenga que afinar los sentidos ya que algunos se encuentran en lugares inesperados como el patio de una escuela, un recoveco entre dos patios de vecinos e incluso enfrente del elemento más visitado y fotografiado de la ciudad, justo enfrente del Maneken pis, allí hay un gran mural del reportero Tintín con su can y justo al lado los hermanos Hernández y Fernández -o como quiera que se llamen en Bélgica-, y que pasa normalmente desapercibido pues la gente se ciega al llegar a la atura de la diminuta estatua que figura en todas las guiás de turismo.

Pues lo dicho, si viajan o vuelven a viajar a Bélgica y sobretodo a su capital Bruselas no deje de ver la obra de René Magritte, ni el Atomium ni las casas del genial Victor Horta, pero dejen un rato para recorrer la ciudad detrás de las figuras más conocidas del cómic del último siglo, les aseguro que no se arrepentirán y luego descanse y recupere fuerzas tomando una fría cerveza de abadía en cualquier local céntrico, seguro que después de esto lo ven todo de otra manera

miércoles, 14 de octubre de 2009

IL CAVALIERI Y SUS 3 MOSQUETEROS


¿Porque sera que en muchas ocasiones cuando quiero referirme a Berlusconi viene a mi mente el nombre de Musollini?, ¿sera por el paralelismo morfológico, por que el subconsciente me juega una mala pasada, o simplemente porque mi cuerpo desborda maldad gratuita?, sinceramente no lo se, pero es cierto que me ocurre -seguro que no soy el único-.

El caso es que todo esto viene a que la justicia italiana ha hecho una cosa que ninguno pensamos que hiciera, de buenas a primeras derogó la famosa ley Alfano -ley realizada por los abogados de Berlusconi para aplazar los procesos penales que el primer ministro tiene pendientes-, supongo que no servirá de nada, pues se recurrirá y alguien hará avenirse a su sitio al abogado de turno y aquí no ha pasado nada -pero el precedente queda sentado-. Fue curioso ver la aptitud que tomo el primer ministro de un país desarrollado cuando conoció la noticia, Berlusconi se revelo con brutalidad, inquina e histeria -calculada por supuesto-, cargando incluso hacia el presidente de la república -Napolitano-, por no haberlo defendido ante el tribunal y haber impedido que la resolución saliera adelante -democracia pura como ven-, pero en eso no queda todo, el primer ministro italiano dice que los jueces son “rojos” que lo único que quieren es hundirle, pero que nadie piense que va a dimitir y que quede claro al mundo que nadie va a acabar con él, y por supuesto sigue demostrando que el tiene la sarten por el mango- y a todo esto decenas de muertos en Messina por un temporal-, ¿pero a quien le importan los muertos civiles cuando no hay unas elecciones cercanas?.

Para luchar contra las “ordas rojas” de los jueces italianos, Il Cavalieri se ve respaldado por sus tres mosqueteros, que al igual que los personajes de Dumas no son lo que parecen a primera vista y una vez que les conoces en profundidad te das cuenta de que no tiene nada de trigo limpio, estos individuos son: un abogado y senador del Véneto y un diputado de Milán, pero el más peligroso y cabeza de cartel es un tipo de gran nariz, un saco de dos metros de huesos y piel, con una gran cabeza para lo judicial y un gran marcado acento del Véneto. Lleva más de diez años salvando al hombre más rico de Italia de la cárcel, elaborando leyes personales y rumiando aplazamientos, seguidor de Forza Italia y del antiguo partido fascista. El punto álgido de su carrera jurídica llego hace unos años -seguro que ha muchos les suena-, fue el encargado de defender al capo de la Camorra que ordeno asesinar al sacerdote Peppino Diana, que fue ametrallado en su sacristía de Casal di Príncipe (Caserta), este cura era por entonces una figura de referencia en la formación de la sociedad campanesa contra el dominio de la mafia.

Con todo esto a sus espaldas, su dictadura en la información -pues domina casi todos los medios del país-, así como sus escándalos sexuales y el maltrato a las victimas de L´Aquila y de Messina y con más de sesenta y seis condenas confirmadas y por las cuales nunca ha ingresado en prisión, y no solo no piensa en no dejar el gobierno, sino que amenaza con aumentar su poder. Pero como dice un buen amigo mio- palermitano para más señas-, dice que lo que tiene Italia no es una dictadura como muchos dicen, pues el individuo salió por mayoría en las urnas y no es la primera vez -les recuerdo-, por eso mi amigo dice que nadie debería sorprenderse de lo que acontece allí, y todo esto mientras su juventud sale del país a estudiar o a vivir, con la extraña sensación de dejar atrás el amor y el odio hacia su país a partes iguales, esto ocurre en uno de los países más bellos y con gente más agradable del mundo, pero como dice mi amigo muy a su pesar, Italia tiene lo que se merece. Lo mismo que le ocurre a Valencia, y eso ya lo digo yo.

Dedicado a Renato Russo

jueves, 8 de octubre de 2009

CLARO COMO EL BARRO


Hace ya algún tiempo que les hable en esta página de mi amigo Horácio Neves y de su carguero, el San Gabriel, de su vida y de sus ilusiones de futuro que hilaba junto a un cigarro negro y una copa de ginebra Bols, no se si lo recuerdan. Bien, pues en estos últimos días no he podido evitar que su piel acartonada y sus verdes tatuajes volvieran a mi recuerdo mientras leía las noticias del último secuestro del atunero Alakrana en aguas de Somalía, ya les conté en su tiempo que antes de ser capitán de carguero se dedicó durante años a pescar en aguas del Índico.

Ahora nuestros pescadores no consiguen pescar en esas aguas ni un boquerón antes de que unos cuantos somalíes se lancen al puente del pesquero con los cuchillos en los dientes y la botella de ron -unos-, y con el bazoka y el loro en el hombro -los otros-. Se hacen con el barco y se lo llevan a puerto y piden el rescate de turno, mientras que la fragata Canarias de las fuerzas armadas esta por allí de maniobras, sin acercarse mucho -no sea que les secuestren a ellos también-, y cuando quisieron enterarse de lo acontecido los piratas ya habían mandado el fax pidiendo el rescate al armador de turno. Evidentemente a la fragata Canarias ni se le ocurrió ir al rescate del pesquero, montar la pajarraca, dejar listo de papeles a algún que otro pirata y tirar para casa con el pesquero, y que ni se les pase por la cabeza o a la ministra de defensa la da un infarto, que ahora estamos con eso de la alianza de civilizaciones y el andar repartiendo palos es de cafres y descerebrados y no queda nada bien en el inicio de los telediarios ni en las portadas de los periódicos matutinos.

A fin de cuentas que unos golfos apandadores del tres al cuarto subidos en fragatas se dediquen a secuestrar a nuestros atuneros tampoco es suficiente para ponerse a soltar obuses contra los piratas, pillos y pizpiretos malhechores que hacen esto para poder llevarse algo caliente a la boca cuando acabe la dura jornada de pirateo, algo así como hicieron los gabachos esta misma mañana -pero todos sabemos que los franceses son unos cafres y unos belicistas-, no como nuestra armada que no esta para estas lides, sino para pasearse por la Castellana el día de la hispanidad -cabra de la legión incluida-, para eso de los actos más “belicosos” ya se paga el rescate y allá penitas. Total de esta manera nos ahorramos salir en los telediarios pegando tiros a los pobre somalíes -que queda feo- y así ayudamos económicamente a los pobres piratitas, que se tienen que dar a la mala vida, a robar y secuestrar para poder llegar a fin de mes, los pobres.

La última noticia a sido la detención de dos piratas despistados que salieron a comprar tabaco y a los que trajeron delante del juez Garzón, al que por supuesto un grueso grupo de gente ya se le ha echado encima para que se los trate bien y no se les acuse de secuestro ni nada de eso, como mucho de presunto secuestrador, que sino las oeneges de turno se lo van a tomar a mal y van a estropear las cuentas de votos para las próximas elecciones de algún político de turno, asique las ordenes claras y el el chocolate espeso, trátenlos con cariño y que no me pasen ni frío ni hambre y de paso regalarles unas camisetas del Madrid y del Barcelona para que lleven a los niños que seguro que les hace mucha ilusión, y como al juez de turno se le ocurra meterle un paquete va a tener que buscarse trabajo tomando declaración a las gaviotas de las Islas Cies, por ir en contra de la alianza de civilizaciones y por facha.

Ademas la ministra de defensa, ha encontrado la solución, pues lo más fácil para que esto no vuelva a ocurrir no es que los militares de mariquita pérez que nos protegen se dediquen a defenderse de los tiros con la misma medicina, sino dándoles ordenes y pidiéndoles que por favor tengan cuidado con los lanzamientos de proyectiles, no sea que vayan a dañar a alguna persona de a bordo y al cabo chusquero de turno se le hinche la entrepierna y se pase a cuchillo a los piratas de las narices y luego tenga que echarnos el rapapolvo de costumbre los del consejo de las Naciones Unidas -que ya os vale a los españolitos, que siempre estáis montándola-. La fantástica solución que se plantea desde las altas esferas del ministerio es que los atuneros pesquen juntos y así se protejan los unos a los otros, y cuando acabe la jornada -supongo-, se repartiran las rodajas de los dos atunes que han pescado y que sufraguen los gastos y sobrevivan a base de las condolencias y de las buenas intenciones de la ministra. Pues lo dicho todo esta claro como el barro.