miércoles, 30 de diciembre de 2009

LA LAMENTACIÓN DE NÁJERA

Caía la noche sobre la ciudad riojana de Nájera, una leve niebla comenzaba a impregnar el ambiente con una fuerte humedad que empapaba todo lo que se encontraba a la intemperie, tres individuos se calaban hasta los huesos, mientras se acercaban sigilosamente al núcleo urbano atravesando los viñedos cercanos a la población. Cuando la noche se hizo total y su interrelación con la espesa niebla hacia imposible ver más allá de sus propias narices, los tres individuos se lanzaron contra el portalón de madera del siglo XVII que servia de puerta de la iglesia.

El más flacucho de los tres individuos tiritaba de frió, no era para menos, las noches de ese enero de 1914 eran desapacibles y húmedas, la temperatura no iba más allá de los dos grados bajo cero, además solo cubría su cuerpo con una camisa blanca sin cuello. Tras ojear los alrededores, el hombre que parecía ser el que daba las ordenes, mando al joven enclenque con un tenue golpe de voz que cortara el suministro eléctrico partiendo en dos el cable con una cizalla -el corte de luz no llamaría la atención de la gente, pues el alumbrado eléctrico hacía poco más de unos meses que había llegado a la población y los fallos de abastecimiento eran comúnes-, por eso no temía que ningún vecino diera la voz de alarma, lo que le preocupaba más era encontrarse con una encapotada patrulla de la Guardia Civil de las que se dedicaban a vigilar la cercana zona de bodegas y viñedos.

Mientras el famulo cortaba el cable con la cizalla, el tercero en discordia, un hombre fortachón y de gran corpulencia, con mucho musculo y poco seso reventaba la puerta principal del templo de la Santa Cruz con una palanca, en pocos minutos los tres hombres se encontraban dentro de la iglesia sin haber llamado la atención. Con mucha parsimonia el gigante alelado intentaba encender una bujía de mano para alumbrar el interior, debido a la oscuridad derramo un poco del aceite de la bujía sobre sus pantalones de pana y sus alpargatas y al encender la bujía con una cerilla estuvo a un tris de salir ardiendo.
-Cuando os canséis de hacer el botarate, podríais poneros a la faena -dijo serio el que organizaba la operación.
-Lo siento jefe- dijo el gigante agachando la cabeza.
-Dame la bujía y vete a ayudar a Anselmo a descolgar el maldito retablo antes de que se entere todo el pueblo y nos lleven presos.
-Si jefe.
El hombre barbudo que daba las ordenes levanto la bujía en dirección al retablo y se apartó la gorra de visera para poder observar mejor la pieza, cuando la luz iluminó tenuemente la obra del pintor flamenco Ambrosius Benson al ladrón no le cupo la menor duda, era la obra que le habían encargado “recoger”. Mientras sus dos secuaces se afianzaban sobre un escabel y un escritorio que habían sacado de la sacristía para llegar a la altura del retablo, él pudo ver la obra en todo su esplendor, un tríptico de casi un metro y medio de altura, en la imagen central se representaba a la Virgen rodeada de las santas mujeres y a sus pies Cristo descendido de la cruz, en los paneles laterales del tríptico aparecían San Pedro y Santa Ana cubriendo a dos donantes desconocidos que se encontraban de rodillas a modo de oración.

El barbudo esperaba con impaciencia a que el gigante cerrara los paneles laterales de medio metro de ancho sobre el panel central, lo que vio no le sorprendió, más bien le tranquilizo, en la parte exterior el artista había representado la tentación de Adán y Eva en el Paraíso en grisalla, tal y como el esperaba, una leve sonrisa transformo su cara seria. Era evidente que el hombre conocía perfectamente el cuadro, no solamente por ser un especialista en arte flamenco, sino también porque su trabajo en el último año había consistido en realizar una copia exacta del tríptico, que ahora mismo descansaría a buen recaudo en la trastienda de su taller de la calle de los Moros de Burgos.

-Descolgadlo con cuidado -espetó el barbudo cuando vio que al enclenque se le escurría de una mano-, si lo dañáis o rompéis el señor Hartveld no nos dará ni una perra gorda por el.
-Pero jefe, va a ser imposible sacar este armatoste del pueblo sin que nadie se percate-dijo el esmirriado-.
-No digas estupideces y date prisa, ya te he dicho que esta todo preparado, nada puede salir mal.
-Ya jefe,ya, pero pienso....
-No te pago por pensar.-Interrumpió el barbudo zanjando la conversación-.
El enclenque seguía rezongando por lo bajo, pero el barbudo ya no le hacía caso, solo pensaba en el dinero que recibiría al día siguiente por la mañana cuando entregara la mercancía y no solo eso, sino también en el dinero extra que iba a conseguir al “colocar” la falsificación a otro cliente menos poderoso pero igual de generoso con el dinero.
Cuando el retablo estaba en el suelo lo envolvieron con varios lienzos limpios y una vez protegido de los posibles golpes lo introdujeron dentro de dos sacos de rafia manchados de tierra que habían cojído minutos antes de la puerta de un lagar cercano. Los dos secuaces cargaron con la pieza mientras el barbudo cerraba con cuidado la puerta de la iglesia y apagaba la bujía. De nuevo se encontraban en la total oscuridad abrazados por la tupida y húmeda niebla.
-Esperad un minuto,-dijo el barbudo-, pegaros a la pared que nadie os vea.
-Pero jefe-acertó a decir el gigante-.
-Haced lo que os digo o no vereís un duro.
Los dos ladrones se colocaron en la zona más oscura que se formaba en el lugar donde nacía la torre de la iglesia, mientras tanto su jefe se alejó de allí a pasos agigantados. Unos minutos después el barbudo apareció de nuevo con un carro lleno de abono tirado por dos yeguas de asturcón.
-Rápido-ordenó-, colocad el tríptico bajo el abono y tapadlo como es debido.
Ambos personajes colocaron la obra de arte como su jefe les había ordenado, tras esconderlo perfectamente se lavaron las manos manchadas en un pilón cercano.
-Tanto trabajo por un cuadro -dijo el gigante algo molesto-.
-No te quejes, nos han prometido quinientos duros a cada uno si todo sale bien -contestó el enclenque.
-¿Tanto?-se sorprendió el gigante.
-Claro, el cuadro vale muchísimo más y el jefe dice que puede venderlo a su cliente por lo menos por doce mil duros.
-¿Sesenta mil pesetas por un madero pintorrejeado? -preguntó con cara desencajada el gigante.
-No seas animal, es una obra de arte del siglo XVI -el famulo levanto la cabeza y se coloco la visera todo digno, como si acabara de dar la lección de su vida al grandullón.
-Daos prisa -gritaba a lo lejos el barbudo-, no tardara en pasar la patrulla de la Guardia Civil y no quiero que nos pillen aquí con todo el percal.

Rápidamente los dos individuos se acercaron al coche, Anselmo, el enclenque más raudo que el fortachón, se subió el primero al pescante del carro junto al barbudo que ya tenia las bridas de las yeguas en las manos, pero cuando el gigante llego a su altura agarro a su delgado compañero y lo lanzo atrás sobre el abono y ocupo su sitio.
-Y vigila bien no se caiga la obra de arte- dijo socarrón y con una carcajada final-.
Rápidamente el barbudo espoleó las yeguas y el carruaje se puso en movimiento, había que darse prisa, pues a primera hora de la mañana siguiente tenían una importante reunión con un coleccionista en una de las tabernas de la calle Laurel de Logroño.


Esto no es más que literatura, pero literatura que reproduce un echo que aconteció realmente en en enero de 1914 en Nájera un pueblo cercano a Logroño, la pieza en si era el tríptico de La Lamentación del artista flamenco Abrosius Benson y que fue sustraída, pudiera ser tal y como se cuenta arriba de la iglesia de la Santa Cruz de la población riojana, aunque la noticia transcendió rápidamente a los medios de comunicación nunca se volvió a saber nada de la pieza, hasta que el pasado año la sala de subastas londinense Sotheby´s sacó un catalogo para una subasta con la obra, rápidamente el académico najerino Constantino Garrán se percató del asunto y lo denunció a la policía y al Ministerio de Cultura. Todo arreglado, pensaran ustedes, el tríptico se devuelve a su lugar de origen y asunto concluido, pero no. El cuadro salió de España a finales de los años diez del siglo XX, y no fue hasta los años setenta de dicho siglo cuando se creó en España la ley de recuperación del patrimonio artístico sustraído en estas tierras, además la ley no es retroactiva, por lo que a todas luces la obra salió de España de forma legal y no hay otra forma de recuperárla que pujando por ella en la subasta de Sotheby´s.

Por desgracia a día de hoy no tengo la más remota idea de que fue de la obra tras la subasta, solo se que el ministerio de cultura no fue capaz de hacerse con ella, por lo que es probable que hoy La Lamentación de Nájera se encuentre colgada en una colección privada de un magnate japones o en un museo estatal de cualquier de los estados de Norteamérica. Como tantas y tantas obras de la geografía española expoliadas para siempre, sino se lo creen deberían darse un paseo por el Museo de los Claustros situado en medio de Nueva York, seguro que se llevan más de una sorpresa.

miércoles, 23 de diciembre de 2009

LA ELEGANCIA DEL ERIZO

Todas las familias felices se parecen, pero las desgraciadas lo son cada una a su manera. La frase es buena, pero no es mía, muchos se habrán percatado de donde la he sacado, es la frase que abre la novela Anna Karenina de Leon Tolstoi, pero no adelantemos acontecimientos, pues no sera la única referencia a Tolstoi en el día de hoy.

Vayamos al meollo del asunto que el reloj me acecha recortándome espacio cual tanque serbio tras soldado Bosnio que huye apresurado con su pesado Kalasnikov al hombro intentando salvar el pellejo colándose entre los escombros de una granja destruida en un campo de Vukovar.
Todo comienza con una pequeña pecera habitada por un típico pez de color rojo, una niña de 12 años superdotada asqueada de su vida y su familia, una portera de 52 años que devora novelas clásicas, te y chocolate negro y una gran afición a todo lo japones por parte de ambas, todo esto se interrelacionará de forma trepidante a partir de una decisión muy bien sopesada por la niña. Se suicidará en 196 días tras finalizar el curso.

Pero vayamos al principio de la historia, que no quiero que nadie se pierda. Nos encontramos en una céntrica calle de un barrio burgués de París, el padre de Paloma-la niña de doce años que plantea suicidarse- es un político que no se preocupa de su familia, su hermana una adolescente mimada y caprichosa, y su madre, una paranoica enganchada al psicoanálisis, a los ansioliticos y al champan, demasiado ocupada en cuidar y hablar a sus plantas para ver como su hija pequeña le roba a diario una pastilla de ansioliticos con la cual llevar a cabo su idea de quitarse de en medio, ni para ver como esta graba todo lo que odia con una vieja cámara de video de su padre-trágico ¿verdad?-, pues esperense, a todo esto hay que sumarle ciertos comentarios y pensamientos de la niña superdotada que te desarman por ciertos y duros como uno sobre la forma de quitarse la vida: “no entiendo como alguien puede tirarse por una ventana para quitarse la vida, tiene que ser doloroso, de que vale morir si no es para dejar de sufrir”, ahí queda eso.

Su alterego vive debajo, es una mujer fea, regordeta y que pasa por la vida sin llamar la atención, viuda del portero de la finca, cuando este murió a causa de un cáncer decidió hacerse ella misma con el control del edificio, a vista de los estirados dueños de los pisos es una analfabeta que no tiene más gusto por la vida que la de cuidar a su pesado gato León-ya les he dicho que Tolstoi nos volvería a acompañar-, en realidad es una mujer cultivada y leída, que disfruta más de un buen libro que de la compañía vacía de los propietarios que pasan avasallando por delante de la puerta de su portería. Hasta que de repente ocurre algo que suele ocurrir en todos los edificios donde vive gente de edad avanzada, uno de los propietarios de mayor edad estiro la pata mientras las vecinas sentadas en la puerta veían como agonizaba y comentaban la jugada.

Es entonces cuando la historia da un giro total y certero, un rico japones llega a ocupar el inmueble del finado, un hombre educado, tranquilo e inteligente, unirá los universos paralelos de las dos mujeres y las hará descubrir la belleza de las pequeñas cosas gracias a la amistad, invocaran la magia de los placeres efímeros e inventaran dentro de la pequeña portería un mundo mejor. La historia que sigue es la de siempre, a partir de los dos gatos del hombre japones -ambos llevan curiosamente los nombres de los principales protagonistas de Anna Karenina de Tolstoi-, comienza una relación con la portera, que sera aconsejada por la inteligente niña, el hombre rico se enamora de la portera pobre pero inteligente – la historia típica-, después la niña decide replantearse su futuro y aguantar un poco más a su familia, y cuando todo parece que tendrá un final feliz, otro giro inesperado te deja un agrio sabor de boca. Al igual que una de las últimas frases que salen de la boca de la niña de doce años: “Si morir es eso, no volver a ver a quien amas, no volver a ver quien te ama. Si morir es eso, si es la tragedia que dicen todos”.

La historia no es mía ni mucho menos, pertenece a una muy buena novela que he leído hace poco, se titula La elegancia del erizo y es de la escritora francesa Muriel Barbery, creo que ahora han echo una película del asunto que debe de estar también para hincarle el diente, asique no tienen excusa para no echarse esta historia a la boca, la película es de Mona Achache, y refleja fielmente el sentido primero y principal de la novela, es un reflejo fiel de lo injusto que puede llegar a ser la vida, les aseguro que cuando acaben de leer el libro o de ver la película no van a ser más felices, tal vez si lo piensan serán un poco más infelices durante un tiempo, pero lo que si les aseguro es que serán un poco más sabios.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

UN NARCISISTA COLÉRICO


Abatido psicológicamente, de esta manera tan rococó y folletinesca ha sido como ha definido el medico personal del primer ministro de Italia, Silvio Berlusconi, su estado tras la agresión sufrida después de uno de sus mitines populistas en la plaza del Duomo de Milán.
Vi las imágenes del asunto por la CNN tan solo unos minutos después de que ocurriera, no soy morboso, pero tuve que verlas varias veces para enterarme de que iba la película, ya que en el primer momento las informaciones se entrecruzaban y se volvían contradictorias entre si, pasaban desde afirmaciones de que la sangre de la cara de Berlusconi procedía de un certero puñetazo, hasta los que hablaban de que un personaje indeterminado había disparado desde la muchedumbre hasta acertarle en la jeta al primer ministro, como ven no hay mejor caldo de cultivo para los bulos y las ensoñaciones que un grupo de gente desinformada y alborotada y si a eso le suman el derrame incontrolado de sangre pues ya ven, miel sobre hojuelas.
El presidente de todos los italianos-o eso es lo que él se cree-, se las prometía felices después de que su partido junto a la Liga Norte -Dios los criá y ellos se juntan-, anunciaran a bombo y platillo la comparecencia de Berlusconi en la plaza del Duomo de Milán para arengar a las tropas de seguidores que supuestamente le llevarían en palmitas y le obacionarían como si de una selección de fútbol se tratase, ayudando así a que Il Cavaliere y sus secuaces se dieran un baño de multitudes y de autobombo, lamiéndose mutuamente sus gordos y pútridos culos. Pero desde el principio el gorrino salio mal capado y cientos de personas comenzaron a increpar al primer ministro desde el momento en que este asomo sus operadas narices en la tribuna, llamándole ladrón y mentiroso, este como siempre se toma las criticas de forma “sosegada”, les contesto voz en grito tildándoles de gentuza, vergüenza del país y acusándoles de querer hacer de Italia una plaza de gritones.
No contento con la verborrea de despropósitos, que ademas quedan muy feos en boca de un representante político de un país desarrollado y buen católico, decidió que como premio hacia los díscolos manifestantes la policía cargara con todas sus fuerzas contra ellos, eso si, siempre desde el respeto y las buenas palabras, no vayamos a fomentar el odio y la barbarie, cosa que nunca se le ha pasado por la cabeza al primer ministro italiano ni a sus fuerzas de seguridad, que por otro lado siempre han intentado salvaguardar la democracia sin llegar a las armas e intentando detener a todo alborotador con un fuerte y solemne beso en la boca, pero de los de lengua y todo, no se vayan a creer y de esa manera volver a encaminarles hacía el buen camino de la sumisión y el aborregamiento, sin usar la fuerza bruta que fomenta el odio. Quiso la mala fortuna que un despistado llamado Massimo Tartaglia, que no se había enterado de que Berlusconi y su policía no fomenta el odio sino el buen rollismo macabeo-fíjense ustedes que casualidad-, le reventara momentos después los morros al primer ministro con una replica de la catedral gótica de Milán, dando motivos a este para acusar a todos sus opositores de odiarle – de verdad es para no echar ni gota-.
Por supuesto, condeno la agresión, igual que condeno cualquier agresión, sea a quien sea, creo fielmente que zumbarse la badana a diestro y siniestro no nos lleva a ningún sitio, pero tampoco me pidan que me lleve las manos a la cabeza ni que me rasgue las vestiduras porque un tipo harto de la hipocresía y la arrogancia de Berlusconi decida saltarle las costuras de la última operación de cirugía estética a este último con un souvenir turístico, tampoco apoyo los fusilamientos pero en casos como el de Ceausescu y su señora no me verán levantar la mano para protestar ni una pizca-que cada cual aguante su vela y que cada perro se lama su badajo-. Por supuesto ninguno estamos libres de que esto nos ocurra en cualquier momento, pero no me irán a negar que hay ciertos personajes que se lo van ganando día a día, pues el señor-por decir algo-, Berlusconi hace años que va emponzoñando el clima político y social tanto de su país como de Europa. No solo es machista y racista, sino que ademas presume de ello, se zafa de sus enemigos políticos humillándolos de forma prepotente y ofensiva, así como quitándose de en medio a periodistas de opinión libre y sincera, -que normalmente, casualidades de la vida van en contra de su política-. Por no hablar de sus actos de sinrazón, en los cuales demostró que en lugar de corazón tiene un bote caducado de viagra, como en los comentarios humillantes hacia las personas que acababan de perder a su familia y sus casas tras los desastres de L´Aquila y Messina. O de la (in)justicia divina que quiere impartir con su rayo de destrucción masiva compuesto a base de blanqueador dental y rayos uva sobre los inmigrantes de Coccaglio con su operación Blanca Navidad.
Vuelvo a decir que no lo justifico-asique ahórrense las cartas llamándome radical-, pero lo que llamo mi atención -por eso tuve que ver el video varias veces-, fue la reacción de Il Cavalieri tras la agresión, primero se introdujo como un cordero herido en el coche, pero al notarse herido y sentir el cálido hálito de la sangre recorriéndole la cara salto de nuevo al exterior como un resorte en busca de su agresor, ni siquiera sus escoltas pudieron controlarlo -seis mastodontes musculosos y hormonados no fueron capaces de controlar a un anciano de setenta y tres años-, y el primer ministro se colocó delante de las cámaras enseñando la cara sangrienta y herida, con un fuerte rictus de odio y cólera.
Es curioso, pero la situación y la cólera de Berlusconi me recordó otro caso acaecido hace tiempo en un lugar de Italia-no recuerdo exactamente donde-, pero el caso es que un grupo de personas apaleaban y escupían a un grupo de inmigrantes rumanos, simplemente por eso, por ser inmigrantes, allí un niño de unos diez años pegaba fuertes golpes a un joven a la vez que lo llamaba basura, mientras su padre justo detrás de él aplaudía la jugada orgulloso de ver como su hijo se había convertido en todo un cenutrio.
Ahora Berlusconi esta en un hospital, dicen que sufre cefaleas, esta conmocionado y aturdido, tiene dos dientes dañados, y posiblemente roto el tabique nasal-personalmente creo que es lo más le ha dolido, que le hayan reventado las narices después de haberse hecho tres rinoplastias para tener la nariz que quería-, también dicen que se le ha quitado el apetito, supongo que también se le habrán quitado las ganas de perseguir menores de edad por sus palacetes de verano. Aunque a muchos nos queda la tranquilidad de ver como el arte y la cultura italiana-representada en una pequeña replica de una catedral gótica-, ha sido capaz de romperle la cara a un tirano analfabeto. Lo que ya no me hace tanta gracia es el rédito político que Berlusconi y sus amigos van a sacar del asunto y lo que es aún peor, casi me da miedo lo que intentarán llevar a cabo las hordas de botarates que le siguen como a un Dios y que quieren hacer de él un héroe o un mártir a partir de este acontecimiento.

viernes, 11 de diciembre de 2009

FUEGO Y TRADICIÓN


Cuando hace unos días me encontraba con una amiga tomando cañas en un bar del barrio barcelonés de Gracia no pensé en la relevancia que alcanzaría la charla sobre antropología social que mantuvimos, el tema principal, los rituales de invierno en la Península Ibérica. Después de comentar varios casos de tradiciones lusas que acontecen en invierno en la zona de Bragança -al noreste del país vecino-, zona por cierto cercana a mi lugar de nacimiento le conté cierta tradición de mi tierra que se celebra la noche de cada siete de diciembre -antigüamente se celebraba la noche de fin de año-.
Esta tradición apareció en el año 1466, el voto a la Inmaculada Concepción que realizaron 13 pueblos cercanos de la provincia de Zamora, la fiesta en sí se llama “hoguera de la Inmaculada”, ese año se comunico al pueblo que se celebrara el aniversario de esta refrendación creando hogueras e iluminarias, para iluminar todo el pueblo, ya que por entonces no existía iluminación electrica, así como para que sirva de purificación de cuerpo y alma. Pero lo cierto es que la simbología del fuego como rito no se nos escapa de que viene de más atrás, pues también se celebraba -por que ahora ya no se hacen-, las hogueras de San Juan, y las hogueras de las octavas, es decir, unas hogueras que se hacían después de la fiesta del Corpus y que servian para que cada barrio del pueblo celebrara su propia fiesta. Ya he dicho que en mi opinión tiene mucha relación o bebe de ritos mucho más antiguos, actos como los realizados hace miles de años por los fundadores de estas tierras, los celtas, estos lo conocían como: noche de Beltaine, traducido a nuestros días viene a ser fuego de Bel o bello fuego, el origen de la noche de Beltaine es la consagración de esta noche al dios celta del fuego, Belenos. Por supuesto esta tradición viene precedida de otra aún más antigua- pues como buen pueblo nómada e invasor el celta también bebe de los elementos propios de pueblos anteriores a ellos-,aquí concretamente de las fiestas que los griegos clásicos dedicaban al dios Apolo.
El fin último de estos ritos consistía en la mayoría de los casos en conseguir la purificación del alma de los guerreros que pronto comenzarían una lucha. El rito en si consiste en prender una gran hoguera cuando anochece y apoyados por todos los miembros de la aldea, los guerreros vencen el miedo y saltan por encima de las llamas al menos tres veces consecutivas. Como ven esta tradición celta que se lleva a cabo en el noroeste de España tiene mucho puntos en común con los ritos del solsticio de verano que se llevan a cabo en la veraniega nit de Sant Joan en toda la zona del Mediterráneo -como pueden observar también el nombre del ritual pagano ha sido transformado al cristianismo-.
Curiosamente, en el caso referido hoy, el ritual más que con la purificación de las almas también aparece otra relación con otro hito celta, la madurez. Ya he dicho que en la zona del noreste de Portugal es una costumbre muy arraigada, como lo es también en la zona fronteriza de Zamora y Salamanca -posiblemente también en tierras gallegas-, en algunos casos se les conoce como festa dos rapazes, calendas, festas das morcelas o como ocurre en mi pueblo, los quintos, por supuesto esta acepción es moderna, pues en el termino quintos se ve una marcada alusión militar, por eso se hace a final del año, me explico. Los jóvenes que cumplirán la mayoría de edad en los próximos meses celebran esa mayoría a modo de despedida, pues en las próximas semanas recibirán el destino donde pasaran una larga temporada de su vida realizando el servicio militar obligatorio, desde la desaparición de la mili, la tradición de los quintos podríamos decir que ha perdido su fondo, pero no su forma, pues el rito de unión y reconocimiento popular es mucho más antiguo que la escusa militar.
En el fondo esta despedida de los amigos antes de realizar la mili tiene una doble lectura de fiesta y reconocimiento -sobretodo teniendo en cuenta que hasta hace unos años solo afectaba a los miembros masculinos del pueblo o aldea-, es una celebración a la que acude todo el pueblo, colocándose alrededor de una gran hoguera, donde los jóvenes comen y beben, mientras el resto del pueblo lleva a cabo una serie de cantos, los jóvenes saltan la hoguera y cuando pasa la noche los jóvenes han cambiado su condición por la de adultos-o así debería ser según la teoría, en la practica actualmente suelen cambiar su estado sobrio por el ebrio y nada más- . En realidad esto no es más que el antiguo ritual celta de la maduración, la diferencia es que ellos tras la purificación del alma, salían a luchar o a cazar, afianzando su entrada en el mundo adulto con el sacrificio de un enemigo o de un animal, por suerte hoy en día para pasar el cenit de la madurez no derramamos sangre -por lo menos la gran mayoría-, y en la actualidad este rito lo celebran conjuntamente chicos y chicas.
En otros lugares como en el concejo de Bragança en Portugal, la tradición aún es más “autentica”, pues los jóvenes – varones-, del pueblo pasan la noche anterior al rito en solitario en un bosque o monte cercano recolectando leña para la hoguera, a su vuelta las chicas del pueblo los agasajan con una cena a base de ternera que cenaran solo los chicos -tal vez piensen que esta tradición es machista, pero piensen, ¿que antigua tradición no lo es?-, lo cierto es que una vez pasada la noche y convertidos ya en adultos de pleno derecho y reconocidos por el pueblo, los jóvenes celebran su nueva condición realizando una comida especial a la que invitaran a las mujeres del pueblo.
Otro elemento de época celta, que aún se realiza hoy en muchos pueblos de Castilla y León y de Asturias es la colocación de un mayo, este elemento no es más que un tronco de árbol serrado y limpio de ramas, que los propios quintos colocan de forma vertical en un solar, como habrán observado por su nombre este ritual se celebra el mes de Mayo, pero la finalidad a cambiado mucho desde el mundo celta, hoy tiene mucho que ver de nuevo con la religión y las festividades cristianas de este periodo del año, pero su primer sentido era mucho más simple, los pueblos celtas lo colocaban a modo de acción de gracias por una buena cosecha, cuando la cosecha era mala o en la población había ocurrido una desgracia, epidemias, asesinatos...etc, los aldeanos quemaban un muñeco de trapo junto al mayo para espantar los malos augurios.
Como ven, nuestras tradiciones de fuego y madurez no son modernas aportaciones religiosas ni siquiera actividades del medievo transportadas a nuestros días, sino que es mucho anterior, algo mucho más místico e interesante que una doctrina impuesta. Lo triste de estas tradiciones es que en muchos lugares se pierden por la falta de juventud interesada en ellas o porque no se han sabido transmitir de forma coherente a los nuevos habitantes, convirtiendo uno de los rituales más sagrados de los fundadores de nuestras tierras en un mero macro-botellón que vale de escusa para causar destrozos en elementos públicos y privados, una verdadera pena.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

EL WINNIPEG O EL FALSO HEROÍSMO


A colación con lo publicado la semana pasada en este mismo lugar sobre el problema de ciertos individuos del norte de Italia con la inmigración, me sobrevino a la cabeza cierta historia que ocurrió en España hace ahora setenta años. Era el momento en el que miles de republicanos, tanto civiles como soldados hacían frías y largas colas para cruzar la frontera con Francia, dejando atrás un país dividido y arrasado por la fraticida e irracional guerra (in)civil. Los primeros meses de optimismo en tierras gabachas vinieron seguidos de un hacinamiento en campos de concentración en condiciones miserables. Fue ahora cuando entra en escena nuestra personaje de hoy. Este no es otro que el poeta chileno Pablo Neruda, el cual con anterioridad había sido cónsul de Chile en España. Sensibilizado con la situación en la que se encontraba este país y sobre todo por los exiliados que se encontraban en suelo francés, decidió pues ponerse manos a la obra para aliviar esta situación desesperada, ayudado por el presidente chileno -Pedro Aguilar Cerda-, decidieron fletar un barco para trasladar a los inmigrantes españoles a tierras chilenas. El barco elegido fue un viejo carguero francés, el Winnipeg, con capacidad para tan solo 20 marineros, pero que fue acondicionado para trasladar a 2200 personas. El barco partió del puerto de Trompeloup-Pavillac en la Aquitania francesa y arribó en Valparaiso, Chile, el 3 de septiembre de 1939, donde los refugiados fueron recibidos por las autoridades chilenas un día después con toda pompa y exuberancia -no todos, algunos habían desembarcado en Arica al norte del país-. También Pablo Neruda -que realizo el trayecto en el carguero-, fue agasajado y tratado como un héroe por la multitud, así mismo el Winnipeg ha sido recordado como el barco que rescató y dio la posibilidad de comenzar una nueva vida a estos exiliados. Pero amigos, como toda actuación de heroísmo y filantropía de la historia, esta, también tiene un doble fondo, cubierto de una espesa y oscura nebulosa, que nos vuelve a confirmar que no es oro todo lo que reluce, ni que todos los actos desinteresados lo son. Si, ya se lo que están pensando, ya esta el amargado de Eduardo estropeándonos el final feliz de la historia del barco y el poeta, que a cualquiera gustaría contar a sus nietos cuando sea mayor. Que quieren, soy así. El caso es el siguiente, en la historia arriba narrada no tuvo Neruda todo el papel protagonista sino que existió otro personaje, un tal Abraham Ortega, que por entonces era ministro del gobierno chileno, este, fue el que dio total libertad al poeta para elegir a la tripulación que haría el viaje transoceánico en dirección a tierras americanas, y es aquí donde la obra desinteresada dejo de ser tal, me explico. La idea del presidente Aguilar y del ministro Ortega era que los elegidos, fueran personas trabajadoras y hombres de esfuerzo, es decir mano de obra para el país, nada de intelectuales ni gente que pensara o preguntara y pudieran convertirse en un problema para su gobierno. Como la historia ha demostrado Pablo Neruda hizo caso omiso a la petición de sus gobernantes y en el barco incluyó a muchos intelectuales, eso si, el poeta por su parte realizo una criba mucha más selectiva de lo que los políticos le pidieron, como buen portador del poder absoluto de la expedición realizo una “purga” de personas que no comulgaban con sus propias ideas políticas, desechó de esta manera a todos los que no siguieran la tendencia stanlinistas- por la que Neruda bebía los vientos-, sobre todo a los partidarios de Trotsky- enemigo político de Stanlin-, y a los anarquistas, a los que consideraba un peligro. En una de las cartas que escribió al gobierno chileno decía: “Yo me he negado a la entrada de anarquista, Méjico los recibía hasta hace poco y ahora no sabe que hacer”. Como ya le he dicho, la labor humanitaria sin animo de lucro quedo muy lejos en esta operación, finalmente solo embarcaron la mano de obra y sus partidarios ideológicos-o eso creyó Neruda-, dejando al resto en Francia, acto este que de forma indirecta condujo a la muerte y el sufrimiento a muchos de esos por los que el poeta se “partió el pecho” para que no pasaran más penalidades-como ven además de buen poeta también controlaba sobremanera el cinismo-, pues un año después los nazis se hacían con el control de Francia, y se pueden imaginar el destino de estos inmigrantes considerados comunistas por el Tercer Reich. Dentro de los pasajeros del Winnipeg es curiosa la historia del pintor Eugenio Fernández- Granell-natural de La Coruña-, del cual descubrieron a bordo su verdadera ideología, el troskismo, e inmediatamente fue “invitado” a bajarse a mitad del camino, fue abandonado a su suerte en Santo Domingo -por lo menos no lo tiraron al mar por la borda como si fuera un traidor dentro de un barco corsario-. Como ven toda historia heroica tiene detrás su leyenda negra, aunque desde aquí quiero dejar claro que esta actuación del poeta no tiene nada que ver en su creación artística, pues yo, no soy nadie para criticar la obra de un premio nobel por sus actuaciones personales, lo cortes no quita lo valiente, y aunque en este caso Neruda dejo mucho que desear como persona llevando a cabo esta actuación maquiavelica a favor de su ideología política, no cabe la menor duda de que sigue siendo uno de los mejores poetas de todos los tiempos, como así atestigua su obra Veinte poemas de amor y una canción desesperada, la cual tengo delante en el momento en el que escribo estas lineas.