miércoles, 6 de enero de 2010

DE BARRIOS Y MISERABLES


Siempre he dicho que es más peligroso un ignorante que un malvado, pues si bien ya estaba convencido de ello en los últimos días me he vuelto a asegurar que dicho precepto es acertado y si por medio hay políticos y recalificaciones urbanísticas el precepto anterior se convierte casi en una orden ministerial.

El caso al que me refiero hace referencia a uno de los barrios más castizos de la ciudad de Valencia, es el conocido barrio de El Cabanyal, barrio pesquero desde principios del siglo XIX, que desde el año 1998 sufre una larga lucha entre vecinos y el ayuntamiento de la ciudad, encabezado por la grácil y sensual Rita Barberá. El proyecto presentado por el pepe valenciano se basa en la ampliación de la avenida de Blasco Ibáñez y la creación del mastodontico bulevar de San Pedro hasta la misma arena de la playa, arrasando todo el barrio de El Cabanyal, barrio que a todos nos suena, ¿quien no ha visto una reproducción de un cuadro de Sorolla de la serie de las playas o quien no ha leído una descripción del barrio en la obra Cañas y Barro o cualquier otra de Blasco Ibáñez?. Por otro lado es un barrio declarado bien de interés cultural, por lo que las obras con la ley en la mano se convierten en un expolio en toda regla, de echo a día de hoy ya han sido derribadas por las excavadoras del ayuntamiento decenas de casas, muchas de ellas pertenecientes al estilo neoclasico y modernista valenciano, produciendo una perdida artística irrecuperable. Supongo que a ningún individuo se le ocurriría destruir el Madrileño barrio de los Austrias o el barrio de Grácia de Barcelona para hacer que una autopista las cruce de cabo a rabo.

Pero no solo eso, para la creación de los dichos bulevares la idea del consistorio valenciano seria la expropiación forzosa de más de 450 inmuebles, compuestos por más de 1600 viviendas. Por suerte un programa de una televisión privada se hizo eco de las protestas de los vecinos de este barrio y les dedico una edición entera de sus paseos callejeros mostrando la situación y las opiniones de los vecinos, las del ayuntamiento no es necesario mostrarlas con una cámara solo es necesario acercarse a los archivos y ver con que vehemencia los políticos valencianos se han empeñado en hacer desaparecer este barrio de pescadores en pro de la creación de avenidas y bulevares donde poder construir grandes hoteles y centros comerciales para que la gente acomodada de la ciudad y alrededores vengan a gastarse los cuartos, así como la creación de uno de los puertos deportivos más grandes del país en lo que antes era el humilde puerto de pesca de El Cabanyal, todo esto según la versión de Barberá para que los valencianos disfruten de la zona -por todos es sabido que no hay valenciano que no cuente con un yate de lujo en sus cocheras esperando la creación de un gran puerto deportivo para echarse al mar-.

Como la protección como conjunto histórico de la zona y la lucha de los vecinos ha hecho que el proyecto no se llevara a cabo de inmediato, el ayuntamiento lleva más de diez años dejando de lado el barrio y a sus vecinos, negándoles los derechos que tienen como ciudadanos, la porquería se amontona en los solares, las calles están desconchadas y sin ningún cuidado, los edificios del ayuntamiento están abandonados y en ruinas, además los vecinos son intimidados para que abandonen la zona y así poder meter las excavadoras en el corazón del barrio y abrirlo en canal, a lo que hay que sumar que en los últimos años las calles del barrio se han convertido en un continuo mercado de droga.

Los vecinos se quejan de lo que ha cambiado el barrio en los últimos años, desde que el ayuntamiento a desatendido de forma consciente y alevosa El Cabanyal, de que antes todos los establecimientos del barrio conocían a sus vecinos, de como antes los vecinos se sentaban en las calles a charlar y los niños podían jugar tranquilamente por ellas. Pero parece que todo puede cambiar, el Ministerio de Cultura después de doce años ha dado razón a sus vecinos, y a las distintas asociaciones como Salvem El cabanyal, a la que se han sumado muchos ciudadanos e intelectuales como músicos, escritores y miembros de la academia de historia que se unieron a ellos para salvarl de convertirse en escombros partes importantes como la antigua lonja de pescadores y decenas de viviendas de la calle Sant Pere, la Barraca, el Progrés o Amparo Guillem.

Ahora -por lo menos de momento, hasta que otro juez decida cambiar la sentencia y que la espada de Damocles vuelva a balancearse sobre la cabeza de El Cabanyal-, el barrio se va a salvar de la piqueta inquisitorial de los políticos urbanicidas, que se mueven como reptiles viperinos de mirada turbia y propósitos miserables-si les pilla Rodriguez de La Fuente les graba un documental-, devorando a diestro y siniestro todo los parques, conjuntos históricos y litorales que se ponen delante de sus narices. Algo parecido a lo que ocurrirá si nadie lo remedia con El patio de Maravillas de Madrid -dejando huérfanos de cultura y de ayuda desinteresada a muchos jóvenes del centro de la ciudad-, y con el parque de Príncipe Real de Lisboa, en el cual pasé horas leyendo bajo sus centenarios árboles y que ahora el consistorio lisboeta quiere arrancar para realizar otro proyecto urbanístico del que prefiero no hablar por aquello de que los tacos y los exabruptos quedan feos.

3 comentarios:

  1. Me recuerda a lo que pasó en Barcelona en lo que ahora se conoce como 'El forat de la vergonya' (el agujero de la vergüenza). No sé si te había hablado de esto, pero bueno, aquí un link a un documental que está muy pero que muy bien:
    http://video.google.es/videoplay?docid=-2166782906012845019#

    ¿Qué quieren hacer qué con el parque Príncipe Real? ¡Porque allí me planto y hago como la Haidar!

    Feliz año, por cierto.

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  2. En referencia a Lisboa, esa ciudad-mito:
    Veo que la sensación de infelicidad actual es compartida. Yo no sé por qué idealizamos los lugares y a las personas cuando ya se han ido -o nos hemos ido-, pero yo creo que es algo -al menos durante un tiempo- incontrolable, al menos para mí. Supongo que se te pasa cuando de repente un día 'se te olvida'. Por el momento, sigue ahí, intocable e inalcanzable, aunque poco a poco lo doloroso del recuerdo vaya CAYENDO por su propio PESO.

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  3. En lo que respecta a Príncipe Real:
    Pues si siguen así, te juro que voy y me PLANTO, y si quieren que me desplanten luego con una excavadora (ver documental). Malditos bastardos...

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