jueves, 24 de junio de 2010

EL SOLDADO 027.

Si recuerdan un articulo escrito en esta página hace ya unos meses, recordarán el principio de esta historia, sino, se la recordare de forma sumaria. Nos encontramos en Irlanda del Norte, el 30 de enero del año 1972, cuando en las calles de la ciudad de Derry, los soldados británicos del Primer Regimiento de Paracaidistas dispararon indiscriminadamente, contra los pacíficos manifestantes, asesinaron a trece-uno de ellos murió poco después-. La mayoría no sumaban más de dieciocho años, y fueron abatidos por la espalda, o mientras ayudaban a los heridos.

La actuación fascista, criminal y sangrienta del gobierno inglés, no termino allí, pues tras acusar a los manifestantes de dispararles y lanzarles piedra, para justificar la matanza, atacaron verbalmente a las personas que decidieron crear una comisión de investigación, pues ellos, a diferencia del gobierno inglés no se creyeron las explicaciones de los paracaidistas ingleses. Los militares, solo tres días después de la decisión de investigar lo ocurrido, procedieron a la destrucción de la mitad de los fusiles utilizados contra la población civil norirlandesa, durante The Bloody Sunday, vendiendo el resto de las armas con la que perpetraron la masacre a compañías privadas de defensa.

Pero parece ser, que tras treinta y ocho años de incoherencias, mentiras y despropósitos por parte del gobierno inglés y tras muchos llantos y quebraderos de cabeza por parte de las victimas, han conseguido que el nuevo presidente inglés, se cargue de vergüenza torera, se agarre los machos y salga a la arena y pida perdón, en nombre de su estado, por estos hechos injustificables, en la que se masacraron a catorce civiles católicos, simplemente por protestar en pro de la libertad y por luchar que desaparecieran las barricadas y barreras que separaban el barrio cristiano del resto de la ciudad.

Evidentemente, como ya explique más detenidamente en el anterior artículo, la respuesta no se hizo esperar, el I.R.A provisional, lanzó sus bombas en territorio de Belfast y alrededores, esta campaña de respuesta, se convirtió en sangrienta, con casi quinientas victimas entre muertos y heridos.

Todo ello, se destapó, y se conoció, gracias, a un personaje, otro de esos hombres que pasan sin pena ni gloria por la historia, solo se le conoce como el soldado 027, así aparece en sus declaraciones. Este soldado, estuvo en Derry el día de la matanza, él, fue uno de los paracaidistas que dispararon contra los manifestantes. Pero, parece ser, que sus entrañas o su corazón-llámenlo como quieran-, no le permitía vivir con un peso tan grave sobre su espalda. Por ello, y después de 28 años de la masacre, saltó a la palestra y rectifico su original testimonio, en el cual dijo-como todos sus compañeros-, que los manifestantes habían disparado sobre ellos, por lo cual, su ataque indiscriminado estaría perfectamente justificado.

Pero ahora, el arrepentido soldado 027, denunció la brutalidad con la que él y sus colegas habían tratado a los pacíficos manifestantes, reconoció, además, que sus superiores dentro del ejercito y dentro del gobierno inglés, les habían lanzado sobre ellos como perros rabiosos, deseosos de sangre, ansiosos de descargar la recámara de sus fusiles y ametralladoras contra estas personas. Finalizó su nueva confesión con las siguientes palabras: “el fin era, dar una lección al I.R.A.”.

Como ven, lo que el gobierno inglés llevó a cabo este día en suelo norirlandes, no fue más que un capricho político, una cabezonería típica de políticos apoltronados, una sin razón propia de personajes autoritarios y ególatras. La solución como era de prever-por cualquier mente pensante-, no resulto disuasoria del grupo terrorista. Por supuesto, no seré yo el que defienda a un grupo terrorista, pero tampoco me negarán que la mejor manera de apagar un fuego no es echándole gasolina por encima. Lo que esta claro, es que tras la equivocada actuación del gobierno inglés, le sirvió en bandeja al I.R.A provisional la oportunidad de reclutar a muchas más personas para la causa.

Por suerte, con el paso del tiempo, alguien debió de pensar con acierto, que la forma de acabar con ese problema, no era la imposición de normas y el uso de la demagogia política, sino que lo mejor era sentarse y negociar. Pues, con las personas que tienen como oficio el asesinato y la extorsión, no vale la imposición, tal vez tarde o temprano se den cuenta de esto en otros países, pero ese es otro tema.

Por suerte, aunque con retraso- pues, solo viven la mitad de los heridos y uno de los padres de los catorce asesinados-, pero como se suele decir más vale tarde que nunca, aunque a todas luces a pasado mucho tiempo desde las muertes, hasta que se ha pedido perdón, pero ya saben como funciona la justicia y la política, así que como se suele decir, no se puede tener la paga del general y la verga del teniente, por lo que démonos por satisfechos.

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