miércoles, 4 de agosto de 2010

CARTA A UN LICENCIADO (y II).


En el anterior articulo, esboce unas pinceladas sobre algunas cosas que saben o deberían saber los licenciados, presentes y futuros, y todos aquellos que piensan en lanzarse a la aventura de serlo algún día. De ser licenciado, o como leches se llame ahora, ya saben, que con los cambios del plan Bolonia, el titulo de Licenciado desaparece, para convertirse en diplomado o no se que inventos, que ni siquiera ellos saben en realidad como van a llamarse.
Este, es uno de los mayores problemas que tienen que soportar los estudiantes de este país, pues los políticos que se encargan de llevar a cabo los planes de estudio y los cambios dentro de la universidad-y educación en general-, pública, no tienen la más mínima idea de como funciona la universidad-o la expendiduría de títulos superiores, que decía un profesor que conocí hace años-, tal vez sea, por que han olvidado como era esta, cuando ellos pasaron por allí, o tal vez, por que algunos de estos políticos, nunca dieron con sus huesos en un aula de facultad, que de todo hay.
Lo que es más complicado, es la convivencia-la de los futuros licenciados, no la de los políticos-, no es que me este poniendo romántico, pero es lo que hay. Desde un primer momento, como ya comente en el anterior articulo, veras a tipos y tipas que te serán afines y otros y otras que se convertirán en enemigos, o simplemente en trozos de carne sentados ante o tras tuyo en un aula, que entrarán, se sentarán, escucharán la retahíla que tengan que oír, y se largarán por la misma puerta por la que habían entrado unas horas antes, sin ni siquiera decir negros ojos tienes- esos son lo de menos, realmente-, gente borde o maleducada siempre la hay, aunque en según que ciudades abundan más que en otras.
Los otros, los que se convertirán en tus enemigos o esos es lo que ellos creen-pues piensan que todos los que allí estamos somos competencia y como tal somos enemigos-, que equivocados están. En serio, ya hay personas así ya en la facultad, estos al salir de ella, e incluso antes, sufren una transformación, convirtiéndose, en los que todos conocemos como trepas, y que harán todo lo posible por dinamitar el buen rollismo que te rilas, el cual se supone debería reinar en un lugar donde se dan cita un grupo de jóvenes, ilusionados con lo que hacen y harán, que comparten edad y sueños de futuro y de presente.
Pero como ya he comentado, no todo es malo. Con el paso del tiempo, aprendes a distinguir a estos trepas de la gente normal, de la gente a la que te puedes acercar sin tener que estar pendiente de que te acuchille por detrás, mientras saboreas ese sucedáneo de café que te ofrecen en la cafetería del centro. Esas personas, serán las que a lo largo de los años te harán ver el mundo académico con otros ojos, forjando una amistad como la que solo te brindan los amigos de la infancia. Poco a poco, surge el compañerismo-el de verdad, sin esperar nada a cambio-, poco a poco vas quedando fuera de la facultad, pronto te verás organizando junto a ellos viajes por Europa, cenas y salidas de fin de semana a cualquier ciudad cercana. Mientras tanto, a la vez que se va fortaleciendo el núcleo de tu grupo, vas observando y sintiendo, como estos ciertos personajes un tanto engreídos, futuros trepas de pantalones flojos y rodilleras recias-siempre preparadas por si acaso-, comienzan a miraros con desconfianza, incluso con un leve matiz de ira, pues su maquiavelico cerebro, comienza a darse cuenta, de que no podrá minar la moral de un grupo tan grande y que aparentemente se entienden y soportan -aunque ellos no puedan entender, ni el como, ni el por que-. Por supuesto como en todas las batallas, siempre habrá alguno que se pasará al enemigo cuando menos lo pienses, pero así es la vida.
Con el paso del tiempo, poco a poco cada uno de ese pequeño grupo comenzará a tirar para un lado o para otro, a centrarse en lo que más le gusta, a viajar, otros se irán a estudiar al extranjero-lo que por otro lado, se convertirá en una gran excusa para viajar y echarte unas risas transfronterizas-, y para vivir experiencias, que siempre recordareis, porque habéis pasado de ser simples compañeros de clase, de veros unas horas al día en un aula, o como mucho durante un rato en la cafetería, a pasar a ser unos verdaderos amigos, dentro y fuera de la facultad.
Incluso, tras el paso el tiempo, y aunque el grupo se separe -todos tienen sus vidas-, y todos, incluso tu, iras a otra ciudad, a otro país-es irremediable-, buscaras, y encontraras un trabajo-si tienes suerte de lo tuyo-, y seguirás con tu vida, buscando lo mejor para ti y para tu futuro. Pero ten una cosa clara, estés donde estés, hagas lo que hagas, o pienses lo que pienses, habrá dos cosas que has conseguido en la facultad, y que es probable no pierdas nunca, el titulo de licenciado y los amigo de la facultad.
Ten en cuenta este y otros consejos, no vayas de duro, pero tampoco de pardillo, y sobre todo, no te dejes pisar por los que no tiene poder para hacerlo-con otros no te quedara más remedio si quieres licenciarte-, y poco a poco, encontraras tu sitio y los años de facultad se convertirán en una gran experiencia, rematada por un titulo académico. Pero no solo te dediques a estudiar, también, disfruta, vive. Pues en la facultad, se aprenden más cosas que historia o matemáticas, cosas simples, que te serán mucho más útiles en la vida, que la teoría que aprenderás en las aulas.

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