jueves, 16 de septiembre de 2010

AGONÍA DE UN POLÍTICO HONRADO.

Alguien afirmó una vez: Los políticos honrados se quitan de en medio cuando cae sobre ellos la sospecha. Pero no supo o no quiso terminar la sentencia, el abajo firmante añadiría un pequeño matiz al asunto, hay les va: Los políticos honrados se quitan de en medio cuando cae sobre ellos la sospecha, o más bien se encargan de quitarlos de en medio haciéndoles la vida imposible. A nadie le gusta robar delante de una persona que no lo hace, y que podría chivarse a algún juez, o a alguien que le interese, que ese es otro tema. Además ya sabe lo que dura un pez de colores en una pecera llenas de pirañas. Eso es así, aquí y en Trinidad y Tobago, por mucha democracia que haya ­ ó que nos hacen creer que hay­, por mucha lucha de clases, o por mucha limpieza de dirigentes mamporreros y trafulleros, es de cajón de pino gallego ­ó carvallo, que dicen allá­ que siempre hay políticos que hacen de su capa un sayo y montan una república bananera a su alrededor, amparando bajo su manto de honestidad brutal y ficticia­ sobre todo ficticia­, a sus secuaces disfrazados de diputados y consejeros. Mercenarios con traje y corbata y encima, algunos con valija diplomática, que trabajan por su beneficio, empeñados en hacerse ricos robando al prójimo, y si ese prójimo es conocido mejor que mejor.

El que no salga a la raza que lo maten, dice el refrán castellano, aunque también hay otro más acertado para según que tipo de gente: Dios los cría y ellos se juntan. Se creerán que es una bobada pero pásense por los restaurantes cercanos al congreso de los diputados de Madrid, a la hora de la comida, y verán a esos políticos que cantan por las mañanas que se lanzan flechas ardiendo dentro del hemiciclo, dándose palmaditas en la espalda, preguntándose por la familia mientras se toman unas copas de Chivas con hielo, acompañado de un Montecristo, riéndose de usted y de mi, que les mantenemos en su pedestal.

Es cierto que la mayoría se dedican a lo que se dedican, ya saben el cuento de Pedro y el lobo, pues ellos a lo mismo, pero estos con especulación urbanística y corrupción en vez de con ovejas, riéndose a carcajadas, diciendo que viene el juez, que viene el juez, hasta que un día, viene un juez con los huevos en su sitio y les trinca, metiéndoles la quinta enmienda por cierto orificio y sin parar hasta que les toca con ella la campanilla. Pero, cuando el político de turno se lo esta empezando a hacer encima, pensando esta vez si, esta vez me caigo con todo el equipo, aparece su salvador, llámenlo ángel de la guarda, llámenlo Tribunal Supremo, para ellos es el mismo perro con distinto collar y les saca del apuro, dejando libre de cargos y de polvo y paja, eso si, regañándoles, no por lo que han robado, sino por ser tan gilipollas como para dejarse pillar. Pero no me fastidies hombre, con lo fácil que es llenarse el bolso en este país sin que se entere ni el tato y me vas tú y me sales en la portada de los periódicos, haber si aprendes de tus socios de partido, que no dan un ruido.

Pero como en todos los sitios cuecen habas, este gremio, también tiene sus garbanzos negros, ya ven no todo el monte es orégano, o no todo el hemiciclo son gente de bien, honrada, y de buena catadura. También hay ciertos individuos que luchan por sus ideales, por su comunidad o provincia, por esos que un día lo votaron para que defendiera sus intereses. Esos que van al congreso o a la diputación con idea de trabajar, de los que madrugan todos los días y que además están todas las horas en el curro, que no ponen excusas para escaquearse un par de días y hacerse un puente, para ir a las Seychelles, con su familia, o con la de otro, que de todo hay. Esos individuos que buscan aprobar leyes y enmiendas para ayudar a la juventud y a los trabajadores. Esa gentuza que se creen que pueden hacer algo de provecho para la comunidad, en vez de entretenerse llenando sus bolsillos y los de todos sus primos.

Esos, que se conocen como políticos honrados, que duran poco en los puestos públicos, que lo dejan hartos de malas jugadas, de que les pongan una y otra vez la zancadilla y de que se rían en su jeta, el resto, esos digamos hijos de mal vientre, por no decir otra cosa, y no me pidan que de nombres que todos conocemos, por que si lo hiciera, tendría que ciscarme en la madre que los parió acto seguido, esos que aparecen tan dignos en los telediarios, diciendo que ellos no han hecho nada malo, mientras no pueden evitar que se les escape una sonrisilla, esos a los que habría que esperar a la salida del congreso o de donde toque, con una recortada llena de posta lobera y montar allí mismo la de San Quintín.

Ya se que son pocos, pero fíjense y recuerden, seguro que tarde o temprano encontraran algún nombre, alguna persona que en su día se dedicaron a la política y tras unos pocos años intentar hacerse oír, lo dejan, por la puerta de atrás, con el rabo entre las piernas, sumidos en una profunda agonía. Mandándolo todo a varas, y volviendo a su antiguo trabajo, a dar clase en la universidad normalmente. Ya se sabe, en ciertos lugares no se puede tener iniciativas positivas y poder al mismo tiempo, dicho en plata. No se puede tener la verga del teniente y la paga del coronel.

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