miércoles, 27 de octubre de 2010

EL MUELLE FLOJO DEL ALCALDE


El asunto no es nuevo, la verdad es que a este tipo se le calienta la boca con bastante facilidad, sino se lo creen, vayan a la hemeroteca y busquen, seguro que se sorprenderán. Lo cierto, es que al abajo firmante, no le sorprende nada la nueva perla del individuo en cuestión, ya que viví en la ciudad que gobierna con mano, de hierro y a golpe de decreto y párquings-no siempre con todos los permisos debidamente cumplimentados-, durante más de un lustro, asique, como verán ya estoy curado de espanto, en cuanto a declaraciones fuera de tono se refiere.
Los más avispados, ya se harán una idea de a lo que me refiero, pero si aún no han caído, no se preocupen, yo les refresco la memoria, al fin y al cabo ese es mi trabajo. Me refiero a las declaraciones realizadas por el alcalde de cierta ciudad castellana, que hace las veces de capital en la región castellano leonesa. Este “señor”, dijo sobre la nueva ministra de sanidad: “Cada vez que le veo la cara [a Leire Pajín]y esos morritos pienso lo mismo”. Personalmente, la nueva ministra de sanidad, no es fruto de mi devoción, así como otros tantos, de este partido y de otros anteriores que han gobernado nuestra triste y perra España, lo cierto, es que hace años que no creo en la clase política nacional. Pero una cosa es no tragar a una persona, y otra faltar al respeto, con alevosía y desenfreno.
Siempre he creído, que todo sería mucho más sencillo, si se pusiera al frente del ministerio de sanidad a una persona comprometida con la sanidad, o simplemente a un medico, que sepa por donde se anda, o por lo menos que lo intente. Lo mismo ocurriría en el ministerio de cultura o educación, no creo que sea tan difícil encontrar a una persona culta y con ideas interesantes, en cuanto a la educación de nuestros infantes se refiere. Pero bueno, es lo que hay, y una cosa esta clara, el mayor problema de este país, es que hace muchos años que no contamos con un ministro o ministra-que no se me enfade nadie-, de cultura o educación que cuenten con la ídem. Pero ese es otro tema.
El asunto de hoy, no tiene nada que ver con caer mejor o peor al abajo firmante, o ser mejor o peor en el desempeño de una tarea, ninguno de nosotros somos quien para calificar eso, para ello esta la historia y el tiempo. El asunto que me concierne hoy, es un asunto de respeto y educación básico, no hace falta ser premio nobel para saber comportarse en público y mucho menos siendo el representante de una ciudad. Ya sabemos, que los políticos no suelen ser grandes oradores de forma improvisada, la mayoría-tanto de un bando como del otro, eso que quede claro-, son un tanto obtusos sin un discurso preparado delante. Es decir, que sean unos ineptos inofensivos se soporta, les va en el sueldo-y a nosotros también-, pero lo que no es de ley, es que además, sean unos bocazas obscenos y maleducados.
La incontinencia verbal del individuo en cuestión es realmente notoria, cada vez que abre la boca sube el pan, reparte estopa a diestro y siniestro, desde los enemigos políticos a escala local y nacional, hasta a personas de sus propias filas, un gentleman en toda regla, como pueden ver. Y para muestra un botón.
Aún se recuerda en la ciudad en la que hace la labor de corregidor, la coplilla que le dedico a su oponente política en la que la acusaba de mentirosa, y que recitaba de memoria en sus mitines políticos, mientras un grupo de seguidores le aplaudían y reían las gracias, algo así como lo que a pasado con sus últimas declaraciones. Otro frase celebre del tipo, fue cuando equiparó las actuaciones del juez Garzón con las bombas de E.T.A. O cuando se encaró con un joven que le increpó alguna de sus actuaciones, durante un mitin, llamándolo Hijo de puta ante todos los micrófonos, o cuando llamó señorita Pepis, vestida de militar, a la ministra de defensa en una visita a las tropas. Y otras tantas menos conocidas a nivel nacional, pero que los que viven o vivíamos en “su” ciudad, conocemos a la perfección, y que tenemos o teníamos que aguantar, como aquella cabezonada que le entro por tirar abajo el atrio neoclásico de la catedral, porque no le cuadraba en sus planes urbanicidas de la capital, y sus declaraciones, cuando vio que todas las asociaciones de arte e historia de la ciudad se le echaban encimas: no se que les importa a los rojos que quite el atrio, si ellos no van a misa.
Y para poner la guinda a esta sarta de despropósitos, pongamos un último ejemplo de hasta donde llega la incontinencia verbal del individuo, cuando le salta el muelle. Pues no se conforma con ir en contra de todo los que piensan distinto a él, sino que entre las personas de su propio partido también han sufrido sus iras verborreicas, pues hace unos meses, tras unas declaraciones de Manuel Fraga sobre el presidente de la Comunidad Valenciana y el caso Gürtel, donde el representante valenciano no salia muy bien parado de las palabras del gallego, el alcalde volvió por sus fueros y dijo literalmente: a determinada edad, lo mejor es no hacer declaraciones. Pues eso, “señor” alcalde, aplíquese su propia medicina.

2 comentarios:

  1. Enhorabuena por esta entrada, creo que es muy oportuna. Este tipo no se caracteriza por su prudencia, eso lo sabemos bien los que vivimos en Valladolid. Sinceramente, creo que es un buen gestor pero le pierde la lengua, y lo peor es que, como bien dices, no es un caso aislado. No sé qué hemos hecho para merecernos esta clase política, pero desde luego que el panorama es desolador.

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  2. Gracias Pablo, como gestor no tengo tantos prejuicios hacia el, eso es cierto, pero no cabe duda que ademásde buen gestor un alcalde o político debería tener prudencia, al fin y al cabo no solo es e, sino que además representa a toda una ciudad.

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