miércoles, 19 de enero de 2011

EL HÉROE QUE NO QUISO NADIE.


Corría el año 1926, reinaba en España- o eso creía él-, Alfonso XIII, y dirigía el país, Primo de Rivera. Los capitanes de aviación Joaquín Loriga Taboada y Rafael Martínez Esteve, tal vez buscando una heroicidad aérea, o tal vez fruto de una bravuconada de tasca, planearon imitar a la mayor parte de los países occidentales. Pero con una consigna clara, llegando con sus aviones a la otra punto del mundo, más rápido y antes que el resto de los países. El viaje en sí, consistía en unir España con Filipinas, veintiocho años después de que estos dejaran de ser el mismo país.
La ruta era clara y directa, desde Madrid sobrevolarían el norte de África, de ahí a Oriente Medio y el Golfo Pérsico, entrando después en territorio Indio, por la ciudad de Karachi, y saliendo de ella por Calcuta, bajar por Bangkok, subir por Indochina y más tarde a la colonia portuguesa de Macao, desde donde llegarían a Manila. Lo cierto, es que a primera vista, parecía sencillo y apasionante, pero como de costumbre, las cosas comenzaron a salir mal desde el primer momento. Pues, cuando ya estaban preparados los dos aviones franceses-Breguet XIX-, biplanos, el capitán Esteve enfermó, teniendo que ser sustituido por el capitán Eduardo González Gallarza, pues todo estaba ya preparado, con toda pompa y parafernalia.
Pero resultó, que nuestro protagonista-el capitán Esteve-, de repente mejoró y decidió, que él, iría en la expedición fuera como fuese. Por tanto, el gobierno se vio en la necesidad de rescatar un avión de la guerra de Marruecos y hacerle un chequeo rápido para que se uniera a la patrulla, siendo bautizada como “Juan Sebastián Elcano”, y que se acoplaría a las otras dos naves: el “Fernando de Magallanes” y el “López de Legazpi”. Conformando así, la que la Historia conocería como Patrulla o Escuadra Elcano.
El caso, es que superados los primeros contratiempos, los caprichos y cabezonerías de unos y otros protagonistas, nos plantamos en el día 5 de abril de 1926, cuando los tres biplanos con sus tres capitanes y sus tres mecánicos a bordo, despegaron con más ilusión que esperanza del aeródromo de Cuatro Vientos. Lo cierto, es que la aventura tuvo sus más y sus menos, que tampoco pienso relatar al dedillo, pues lo que me interesa es otra cosa. Pero, si daré unos pequeños esbozos de lo que aconteció desde el despegue en Madrid, hasta la llegada a Manila.
Cuando nuestro protagonista, el capitán Esteve sobrevolaba el desierto de Arabia, su avión sufrió distintos problemas, que hizo que fuera a dar contra las arenosas dunas del desierto, viendose abandonado junto a su mecánico, sin forma alguna de contactar con nadie y sin medios para sobrevivir, tan solo, pudieron ingerir el agua del radiador del aparato, hasta que cinco días después un avión inglés que sobrevolaba la zona los rescato. Por su lado, los otros dos compañeros de expedición, no tenían tampoco un campo de rosas bajo sus pies, pues el avión de Loriga tiene problemas con el circuito de agua, y el mecánico además, no puede continuar viaje por una grave infección bucal. Lo cual, hizo que los dos capitanes-Loriga y Gallarza-, siguieran camino juntos, desde Macao. En un solo avión, el “López de Legazpi”, con el que llegaron a Manila el 11 de mayo de 1926. Mientras por su lado el capitán Esteve fue obligado a volver a España sin poder llevar a cabo su hazaña.
No dándose por vencido, en los siguientes años volvió a plantear-el capitán Esteve-, nuevas rutas y quimeras para una nueva heroicidad, no tuvo oportunidad de seguir adelante con su carrera aérea, hasta que no desapareció Primo de Rivera del panorama político español, el cual según parece, se dedico a negarle ayuda de forma automática, sin saber muy bien porque. Asique, fue con la llegada de la Segunda República, cuando el capitán Esteve, se hizo con el cargo de la jefatura de la base aérea de Tablada en Sevilla.
Parecía, que por fin alguien iba a reconocer sus actos, y todo se mantuvo así, hasta que el verano del 36, los chicos de Francisco se sublevaron en África, y a estos les siguieron otros. Fueron más, no cabe duda, pero a nosotros nos interesan los de la ciudad de Sevilla, que permanecían al mando del General Queipo de Llano. Fue entonces, cuando el gobierno de la república española, ordenó al capitán Esteve bombardear a los exaltados en la ciudad hispalense.
Quiso la fortuna o la mala suerte, que entre los militares que estaban a la orden de Esteve, se encontrara el joven teniente Vara del Rey-conjurado con los rebeldes-, y que intentó por todo medio boicotear la orden del gobierno legitimo, grajeándose la enemistad con sus compañeros, y teniendo que entrar el capitán Esteve a defendérlo-como su puesto de jefe de base obligaba-, para que no le pasaran a cuchillo. La cosa, se complico más aún, cuando nuestro capitán, a pesar de comulgar con las ideas republicanas, decidió no bombardear la ciudad, para no causar muertos civiles. Además, tras esto, recibió una fuerte amenaza de Queipo de Llano, lo que le llevó a postrarse ante el.
Esto, hizo que tuviera que enfrentarse a un Consejo de Guerra que lo sentenció a muerte, y así habría acabado, de no ser curiosamente por Vara del Rey, que sintiéndose en deuda con Esteve, convenció a los nuevos dueños del país, que le conmutaran la pena capital por treinta años de cárcel. Que cumplió, recobrando la libertad durante los años de la dictadura franquista. Cuando su vida ya no tenía sentido, pues su mujer y tres de sus cinco hijos habían muerto en el exilio, acusados de traidores por ambos bandos. Finalmente, uno de los héroe de la Escuadra Elcano, murió solo, triste y olvidado en Madrid, durante el año 1965. Tras sobrevivir a dos desiertos, el de Arabia y el de la política española.

4 comentarios:

  1. ¡Menuda historia! Tan emocionante como triste, pero por desgracia demasiado frecuente. Aquí lo de los héroes siempre lo hemos llevado mal, porque cuando uno no es de la cuerda de los que mandan no tiene nada que hacer. Mande quien mande, claro: en sectarismo no hay quien nos gane.

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  2. Que razón tienes amigo, somos un país de cainitas, pero por suerte siempre apaece alguien que cree en las personas y no en las ideas políticas, y nos hace pensar por un momento que tal vez la vida no es tan mala como suele. Aunque luego, la cruda realidad nos aplaste cruelmente. La verdad, es que tengo una larga colección de gente como el capitán Esteve, de personas que merecen ser recordadas por su aportación y su importancia historica y que han sido relegados, algunos ya han asomado en estas págins y otros pronto lo harán. Intentando hacerles un poco de justicia, dandoles ese momento de gloria que la historia les negó, y que sin duda les pertenece.

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  3. Pues creo que esa es una causa muy noble, así que ánimo con ello. Para mí no hay mejor ejemplo de héroe relegado que el general Riego, que además acabó ahorcado entre gritos de "vivan las caenas" proferidos por gente que meses antes había abrazado con igual euforia la causa de la libertad.

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  4. Si, en este país somos así, pan y circo, tan pronto alzamos al extrellato a un personaje y luego lo pisoteamos vilmente. A mi particularmente, me enfada concretamente el caso del marino y expedicionista Alejandro Malaspina. Que fue la perosna que mayores aportaciones geograficas, botanicas, cartograficas......etc, etc. y que actualente aun hoy nos sirve e patrón para las investigaciones. Y que recibio por su labor la carcel por manos de Carlos IV. Por si te interesa saber más,su historia fue una de las primeras entradas de este blog. La expdición Malaspina. un abrazo.

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