miércoles, 16 de marzo de 2011

SOBRE CHULERIAS Y METROBÚS.


Hace ya unos meses, encontré en la pared de unos baños del Harlem neoyorquino, una pintada, que me hizo bastante gracia. En ella, se podía leer, en primer termino: “Dios no existe. Firmado Nietzsche”, y alguien con bastante gracia, retranca, o coña marinera-llamenló como gusten-, había añadido justo debajo, con otro tipo de letra y con un bolígrafo en otro color: “Nietzsche no existe. Firmado Dios”.
Cuento esta anécdota personal, porque me resultó graciosa la doble negación de estos dos importantes personajes de la humanidad. Y lo saco a colación, por lo acaecido hace unos días en la sesión del parlamento madrileño. Pero, vayamos paso a paso. Como ya les he dicho situémonos en la última sesión parlamentaria de la Comunidad de Madrid, ya saben, uno de esos hemiciclos donde los políticos se dedican a insultarse mutuamente, sin hacer nada de provecho para los ciudadanos-los cuales cometieron el error de votarlos-, mientras se ríen de los grandes sueldos que perciben por no hacer nada, mientras el resto de la población, se rompe el espinazo a trabajar por un sueldo misero.
Pues bien, la discusión, comenzó pronto entre la bancada socialista y popular. ¿A cuento de que? se preguntaran, pues bien, el asunto revoloteaba alrededor de los altos precios del transporte público de la capital. El cual, ha subido de precio a principio de año por enésima vez. El diputado socialista-permitanme que me ahorre nombres, que no nos llevan a ningún sitio y que no me apetece renombrar aquí-, preguntó al Consejero de Transportes y de infraestructuras de la Comunidad de Madrid, del pepe. Porque no bajaba el precio del metrobús, para así incentivar el uso de los medios de movilidad pública, ahorrando así combustible y contaminación-que falta le hace a la capital-.
Lo cierto, es que todos los diputados, tanto los del pepe, como los del pesoe, esperaban una negación rotunda, como ocurre siempre que uno de estos partidos pide al otro que tomen alguna medida. Pero la respuesta sorprendió a propios y extraños. Pues el señor del pepe-no olviden, que este individuo es el consejero y máximo responsable del transporte público de la capital-, contestó con altanería y chanza lo siguiente, y cito textualmente: “¿Pero qué titulo utiliza usted para coger el transporte público? Yo creo que no lo utiliza nunca, porque el metrobús yo creo que no existe, y si usted tiene el título del metrobús. ¡Pues nos vamos todos!”. Esta bufonada, fue acompañada de forma inmediata con el esperpento de sus compañeros de bancada. Los cuales parece ser que también aseguran que el metrobús no existe, porque albergaron las palabras con un gran aplauso, que daban a entender que nunca habían asomados sus hocicos en una boca de metro.
Además, no quedándose contento con la barbaridad que acababa de soltar, se permitió la chulería de recomendar al miembro de la oposición: “Estudiesé la materia de la que habla, si va a hablar usted de transporte y de títulos, ¡entérese de que está hablando!”. Y se volvió a sentar como si hubiera realizado la hazaña de su vida, ante el estupor de la bancada socialista, y supongo que también, ante la sorpresa de alguno de los miembros de su grupo político.
Porque resulta, que el metrobús SI existe, y no es un invento de hace un par de días, sino que lleva pasando por las manos de los madrileños y sus visitantes, durante más de trece años. De hecho, la web de la propia consejería, lo denomina, como título de transporte de diez viajes. De todas maneras, me resulta muy curioso que este individuo, no conozca un título de transporte, que él mismo, se ha encargado de encarecer un 21,6 por ciento en el último año.
Tras el paso de las horas, el consejero, se fué dando cuenta de la metedura de pata, incrementada por su chulería innata, de otras épocas, más del blanco y negro. Pues una cosa es meter la pata- que todo lo hacemos alguna vez-, y otra chulearse, vanagloriarse y tratar de estúpido a todo el que te rodea. Y no contento con esto, horas después, en una emisora de radio cercana a su ideología, quiso explicar su error con una explicación rocambolesca. En la que dijo, que le termino metrobús, le sonaba bastante anticuado y que a él, tenían que hablarle de billete de diez viajes. Vaya por Dios, resulta que estos individuos novecentistas-en cuanto a ideas no al romanticismo-, han decidió modernizarse en cuanto a términos de transporte. Para no echar gota, de verdad.
Pero bueno, tranquilos, no piensen que va a dimitir por la monumental cagada, sino que se ha reforzado diciendo, que por eso no va a dimitir, que lo hubiera hecho si hubiera robado o estafado-al igual que ha hecho Camps supongo-. Pero si el cree que no ha estafado a nadie, debería preguntar a los ciudadanos de la calle, si se sienten estafado por un dirigente de transportes, que no sabe ni lo que tiene en sus manos. Pero además, como la lideresa le ha acogido, haciéndole caricias, y defendiéndole, porque como dice ella, todos podemos confundirnos en la vida. Ella, lo sabe bien, y si no que le pregunten a la escritora Sara Mago, ¿no?.
Pues lo dicho, el metrobús no existe, son los padres.

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