viernes, 27 de mayo de 2011

UNA TARDE DE MAYO (y III).


A pesar de lo que ha ocurrido esta mañana en la plaza Catalunya de Barcelona, voy a seguir con el guión establecido. La actuación violenta sobre los acampados, será tratada aquí de forma larga y tendida en otro momento. Pues si esta página me ofrece algo, es la posibilidad de ajustar cuentas, eso si siempre pacíficamente.
Lo dicho, volveremos sobre el tema da la carga indiscriminada sobre la gente sentado pacíficamente pidiendo sus derechos. Por donde íbamos, tras las primeras horas, había un grupo de urgencia, compuesto por enfermerías y abogados, que están todo el día de guardia, anunciados en varios sitios, para que todo el mundo que tenga algún problema, o algo que decir y consultar, tenga un sitio donde dirigirse.
Fue entonces, cuando llegaron las primeras noticias de la junta electoral, estas decían, que tenían intención de ilegalizar las concentraciones diarias, todas las comisiones pronto llegaron a consenso, diga lo que diga la junta electoral o el maestro armero, de allí no se movía ni el oso del madroño. Dicho y hecho, ilegalizáron nuestra presencia allí, esa noche la plaza tuvo lleno total. Si hubiera habido taquilla, tendrían que haber puesto aquello de “todo el papel vendido”. Empezaron a crecerse, empezaron a tener más claro que lo que hacían tenia sentido, porque nadie movió un dedo contra ellos, simplemente, porque no tenían por donde cogerlos, todo estaba haciéndose limpiamente, con civismo y educación, y por mucho que lo negases las juntas electorales y ciertos rancios medios de comunicación, también estaban y están dentro de la ley. Por que la constitución, lo dice bien claro, todo español, tiene derecho a la libre reunión, siempre que esta se haga de forma pacifica.
Aún así, la policía rodeaba la plaza, llegando a pedir documentación a todos aquellos, que querían entrar en la plaza, vinieran a concentrarse o a comprarse unas alpargatas a Los Nuevos Guerrilleros. En un momento dado del primer día, la policía recibió la orden de desalojar la plaza-pacíficamente, ojo, nada que ver con lo acontecido esta mañana en Barcelona, eso que quede claro-. Todos, llevaron a cabo, el ya mencionado sistema de resistencia pacifica, sentándose en el suelo y levantando las manos, ca miembro de la acampada, fue llevado en volandas entre dos policías fuera de la plaza, de nuevo lo aprobado en asamblea se respeto al milímetro, con el civismo como seña de identidad, al día siguiente nadie se acercó a la plaza, salvo parra informar de que la junta electoral había vuelto a ilegalizar el acto, y que la junta central discutía ilegalizarlo a nivel nacional.
Por supuesto, durante las siguientes jornadas, siguieron sufriendo muchas increpaciones, muchos adjetivos (des)calificativos, de algunas manos del ámbito político, económico y periodístico. Muchos, los acusaban de estar siendo manejados, por tal o cual partido político, cada cual arrimando el ascua a su sardina-no olviden que era tiempo de elecciones-, sin enterarse de nada, sin querer saber lo que pasaba, y hablando de lo que ocurría en la plaza sin haberse ni siquiera acercado para ver cual eran las ideas o las peticiones de los indignados.
Por otro lado, el día comenzaba a amanecer, los equipos de limpieza del ayuntamiento comenzaron a hacer acto de presencia en la Puerta del Sol, entrando por las calles Arenal y Mayor. En ese mismo instante los acampados, se pusieron en pie, y sin que nadie se lo pidiera, comenzaron a limpiar con los empleados la zona. No era de recibo, que esos obreros tuvieran que trabajar más por el mismo sueldo, porque se hubiera decidido acampar para pedir democracia, en su lugar de trabajo. De nuevo barrenderos y acampados, comenzaron a trabajar hombro con hombro por el bien común. No solo es, esa misma tarde la asamblea general de Sol, acordó por unanimidad, que la acampada recogiera y autogestionára sus propios desechos, sino que además se llevo a cabo la creación de una minia planta de reciclaje, para que nada se desperdiciara.
Ese mismo día mientras comíamos un plato de pasta, y comentábamos el detalle de unas señoras que ese día por la mañana con unas bolsas repletas de churros recién hechos, y que compartimos junto con un poco de café y con mucho gusto con los empleados de limpieza, se acercaron al centro del campamento un grupo de hombres mayores-unos 70 años-, y comenzaron a gritar ante las cámaras de la televisión: “¡Viva la juventud!”. En ese momento, nos dimos cuenta de que hay empezaba todo, la afluencia fue creciendo, hasta que el sábado por la noche, justo cuando quedaban tan solo unos minutos para el comienzo de la jornada de reflexión-a partir de hay, todos estábamos de nuevo en la ilegalidad, según la junta electoral central-, se dieron cita más de 55.000 indignados en el corazón de la capital. Todo ello rematado por el grito mudo, del cual se hicieron eco en toda Europa. Rematado por una infinidad de carteles, en los que se podían leer: “Esta es mi reflexión”, o “no nos podéis prohibir reflexionar de forma colectiva”. Incluso los bomberos de la capital, pasaron por la plaza para juntarse durante unos minutos a la protesta ciudadana.
Las comisiones siguen funcionado ahora mismo, tan bien o mejor que el primer día, incluso ahora mismo, justo a mi lado, mientras escribo estas lineas, una comisión se junta a pocos metros de mi asiento. Todos los partidos nos miran con desconfianza, los de izquierda por no saber muy bien como torearnos, y no entienden lo que queremos, y los de derechas, como siempre, luchan contra todo lo que se va de su control, todo lo que no pueden machacar cuando no les interese.
Hace unas horas, los comerciantes de la Puerta del Sol, se quejaron públicamente en los medios de comunicación, del perjuicio que los manifestantes estaban ocasionando a sus negocios, ya que las tiendas de campaña, entorpecían las entradas a sus tiendas, y los carteles con las protestas tapaban sus lunas. Ese mismo día, la asamblea general decidió por unanimidad retirar todo aquello que ocasionara molestia a los comerciantes. Dicho y hecho, en menos de veinticuatro horas, y tras un acuerdo, las tiendas estaban libres de tiendas y carteles. Al mismo tiempo se habilitó un pasillo de cinco metros de ancho, para que la gente pueda pasar, lo mismo ocurrió con entradas de metro, fuentes y monumentos, así como otro que cruzaba el campamento, y que estaba preparado por si en algún momento, tanto los bomberos como los equipos de emergencia tenian que actuar, la seguridad es lo primeroñ Me gustaría saber, si todo esto hubiese sido realizado así de rápido y de esta forma eficaz, si la decisión la tuviera que tomar la alcaldía o la comunidad, teniendo en cuenta que todo el mundo debería aprobar la propuesta.
Por último, muchas personas han comparado el movimiento del 15-M, con el mayo del 68 francés. Sinceramente, no se que decir, yo no viví el movimiento parisino. Solo puedo decir, que al igual que allí, la gente honrada, harta de verse explotada por un sistema gobernado por ladrones y estafadores, se lanzó a la calle a pedir sus derechos. Eso si, el movimiento 15-M, siempre ha pretendido ser un movimiento pacifista, y sin apoyar ninguna ideología política. Aunque también es cierto que ambos casos, se han visto seguidos de una victoria de la derecha. Aquí, podemos decir, que en estas elecciones, no nos importa el resultado, porque ninguno de los que se han presentado no nos representan, ni como pueblo, ni como persona.
Y quien sabe, a lo mejor resulta que debajo de la Puerta del Sol, si hay arena de playa.

jueves, 26 de mayo de 2011

UNA TARDE DE MAYO (II).


Los acampados, pronto lo vieron claro, sería imprescindible llevar a cabo una organización, evitando así que una anarquía de ideales, convirtieran el movimiento en un batiburrillo de formaciones, luchando entre si por ser la cabecilla. Por ello, tras colocar el grueso del campamento, tras cubrir el centro con grandes lonas azules, que resguardan del sol y de la lluvia, dando una imagen nunca vista, el rey Carlos el tercero flotando en un mar azul de ilusión. Juntaron o juntamos-aunque hablaré en tercera persona a partir de aquí-, distintos puntos de vista y distintas opiniones, todas ellas, las más acertadas y las menos, fueron votadas a mano alzada, y aprobadas o rechazadas, según la mayoría o minoría de apoyo dado por los allí concentrados.
Cada persona un voto, y cada voto el mismo valor, no como ocurre en el estado democrático, de la actual ley electoral, donde en el sistema de votación, es beneficioso para los dos partidos mayoritarios, el pepe y el pesoe. Sus votos, valen más del doble que los votos de los partidos minoritarios. Llevando así a cabo, la verdadera democracia, con una política favorable a la intervención del pueblo en el gobierno-como dice el DRAE-. Tal cual, como se hacía en la antigua Grecia, donde-y que nadie lo olvide-, se invento la democracia, tal y como hoy la entendemos-que no la conocemos-, donde todas las personas mayores de cierta edad votaban a mano alzada, en medio de un campo o de una plaza pública. Les suena de algo.
Se creo un punto de información, donde todo el mundo podía dirigirse, cualquier persona que por allí pasase fue informada, tanto las que tenían intención de colaborar, como los que solo tenían intención de curiosear. Las necesidades principales y básicas, eran lo siguiente, se tenía que crear una zona de alimentación y cocina, y por supuesto otra zona de descanso, así y solo así, podría llevarse a cabo una buena convivencia entre los acampados y el resto de persona que se acercaban a apoyar y colaborar con la causa. En unas horas, ya se habían formado, turnos y grupos de limpieza, montaje de infraestructuras y alimentación. Pequeños grupos, que con el paso del tiempo, fueron creciendo pasando a convertirse en comisiones, de todo tipos y formas, desde seguridad a educación, pasando por interior y exterior, hasta la comisión de desalojo. Todos representados por distintos brazaletes de colores, creados con cartulinas y cinta americana transparente.
El siguiente paso, era que cada una de las comisiones se reuniéran, creando un punto de partida, donde en un primer termino se presentaban ciertas ideas, para crear unas peticiones mínimas, todas las calles y las plazas adyacentes a la Puerta del Sol, se llenaron de gente dispuestas a colabora, aportando ideas y contando sus problemas, así, y no de otra manera se conocen los problemas del pueblo, y así se pueden solucionar. La cura es esa y ninguna otra. Escuchar, lo que la gente tiene que decir. Al cabo de los días, las asambleas no solo escuchaban, sino que propinían soluciones, y se votaban las mejores a mano alzada. Más tarde cada una de estas comisiones, nombraron a un portavoz, puesto, que va rotando y cada vez toca a una persona de la comisión. Se le pone una pegatina con el titulo escrito en rotulador indeleble,“portavoz” pegado en el pecho con otro trozo de cinta americana.
Todos esos portavoces, se une una o dos veces al día en una asamblea general, donde se marcan los puntos hablados y aprobados en la orden del día, allí de nuevo entre el grupo de portavoces se vuelven a votar, y las que se aprueban son de nuevo transportadas a las comisiones-que me aspen si esto no es la verdadera democracia-. Sin cabecillas, todos en un mismo conglomerado sin levantar la voz y discutiendo las cosas que no convencen a unos o a otros. Así, se ha llegado a crear en la Puerta del Sol y sus aledaños, una mini ciudad dentro de la ciudad, un micro estado, gobernado a golpe de voto público, sostenido sobre el trabajo, las ideas y los apoyos, sobre el trabajo hombro con hombro. Rápidamente todo va funcionando, no solo se crean comisiones, sino que además, se crean conceptos de ocio y autogestión dentro de la ciudad de Sol, en un tiempo récord se crea una biblioteca, con estanterías y sillones fijos, donde se pueden leer todos los periódicos publicados, todos, tengan la ideología que tengan. Aquí no se cierran las puertas a nadie, esa es la teoría básica y principal. Junto a ello, una guardería, varias enfermerías, varios puestos de psicólogos, radio o huerto ecológico.
Desde la primera asamblea general, se aprobaron varios puntos, el primero de ellos, es que no habría ninguna aportación económica, todo el que quisiera ayudar o cooperar, lo haría aportando su trabajo o genero, estas ayudas en forma de comida, bebida-no alcohólica, por supuesto-, y materiales para el uso diario, llegaron en cuestión de horas, y llegaron a desbordar en campamento. Para saber lo que más falta hace en cada momento, se han puesto varias pizarras, con el nombre del producto y junto a ellos, pegatinas rojas, amarillas y verdes, que van cambiando, dependiendo de la necesidad del momento y del stock.
Otro punto imprescindible, es buscar lemas, uno de los principales: “Piensa en el bien común, no les des motivos”. No bebas alcohol, no des imagen de botellón, no les pongas en la mano la posibilidad de que nos desalojen por estar haciendo algo ilegal. Esos lemas, fueron apoyados y respetados por todos los presentes, sin discusión. Incluso se habló de que hacer si la policía se decidía a desalojar, como ocurrió el primer día. Simple y llanamente, todos sentados en el suelo, y dejarse llevar, una oposición pacifica. Al rato de verse desalojados, todos volvieron, incluso aumentando el número. Desde ese día, nadie más se atrevió-hasta este momento-, a desalojar el campamento de la Puerta del Sol. O como se conoce ahora, La Plaza de la SOLución.
Pronto el apoyo general, hizo dar una vuelta a la acampada, pero eso será cosa del próximo artículo.

miércoles, 25 de mayo de 2011

UNA TARDE DE MAYO ( I ).


Suelen, o solían decir que la juventud de este país, no se interesaban por nada, que nada les apasionaba salvo el fútbol-a algunos-, que se pasan el día jugando a la Plai estation, o a la video consola de turno. Eso era así, hasta hace unas semanas, pues tras aguantar muchos años, muchas declaraciones políticas-iba a poner estúpidas, antes de políticas-, pero se sobreentiende. Tras muchos casos de corrupción política, de bravuconadas de chuloputas-con respeto a los chulos, y a las putas-. Con alcaldes y alcaldesas que se ríen a carcajadas, mientras vacían a manos llenas las arcas del municipio, o de la comunidad, bajo el amparo de los políticos de mayor altura.
Resulta, que ahora un grupo de jóvenes, apoyados por mucha más gente de otras edades y épocas, se han hartado de soportar a esos tipos y tipas que cantan por las mañanas, y se creen superiores por ser delincuentes con valija diplomática y coche oficial. La gente, sin casa, sin trabajo, sin futuro, pero con estudios, masters e idiomas a cascoporro-que dirían en mi tierra-, van arrastrándose de empleo precario, en empleo precario, intentando sobrevivir, como buenamente pueden-como buenamente podemos-. Mientras vemos como esos infames individuos, viven a todo trapo, con grandes coches, grandes comilonas, viajes pagados por el estado, mansiones tan grandes como horteras, donde gozan de fiestas repletas de prostitutas y prostitutos, usados para convencer a empresarios y banqueros de firmar tal o cual convenio, que les hará llenarse los bolsillos, con más dinero prostituido. Y nunca mejor dicho.-al que no se lo crea, o desconfíe, les recomiendo el documental “Inside Job”-.
Pues lo dicho, nos hemos hartado, tanto que el hartazgo que llevábamos en nuestras entrañas, ha salido y se pasea de la mano con nuestra indignación, por las calles y las plazas de todo el país. Llegando a contagiar de su entusiasmo y buen hacer a países cercanos, como Portugal, Francia e Italia. Cierto es, que al principio los jóvenes indignados que se concentraban en las plazas europeas, eran personas españolas, estudiantes o exiliados. Tanto políticos, como económicos, que por desgracia ahora es lo que más se lleva. Pero en estos momentos, en los que escribo estas lineas, se han juntado miles de jóvenes franceses, hartos del ninguneo público al que los someten sus propios políticos.
Hace unos días, cuando llegué a la acampada de la Puerta del Sol por primera vez, apenas eramos un grupo de jóvenes indignados, con una pancarta cabecera y miles de otras más pequeñas, hechas de todo tipos de materiales, que portábamos como buenamente podíamos. Todo, como decía la gente, lo de siempre. Un grupo de perroflautas que no teníamos otra cosa que hacer, que estropear el material urbano y mear las esquinas. Pero pronto-los que andábamos por allí-, nos dimos cuenta que iba a ser mucho más que eso, se nos notaba, nos mirábamos un tanto asustados, pero pronto esas tímidas miradas, pasaron a ser miradas de ilusión. Ahora si, ahora vamos a demostrar los que somos y lo que queremos. Lo básico, queremos que los políticos-de todos los partidos que hoy están en el parlamento-, sepan que nos hemos cansado, que estamos hasta el occipucio, de que un grupo de politicuchos, que solo ven la paja en ojo ajeno, se rían de nosotros. Esos tipos y tipas mucho peor preparadas, y con menos inteligencia, que cualquiera de los que allí estamos o estuvimos concentrados.
La ilusión, corre y ha corrido por muchas plazas y calles de este país. Pasamos de ser un grupo que empezaba a andar contra corriente, contra el orden establecido, unos anti-sistemas-que decían algunas televisiones de la extrema derecha-, o pro-etarras, según un escritorzuelo de tres al cuarto, que ahora se dedica a reescribir la historia de España, junto a su colega cojitranco, que antaño, despotricaba sobre todo lo que se mueve en la radio de la curia. Hasta llegar a juntarnos, solo en la Puerta del Sol madrileña, más de 55.000 personas-según la policía-, indignados e indignadas, que diría cierta ministra.
Todos lo partidos políticos de este país, sin darse cuenta de lo que ocurría, tuvieron la intención de correr al campamento del Km. 0, para hacerse la foto de rigor, junto a los indignados, pues todos-sin excepción-, pensaban que nuestra indignación era contra el partido que les hacía la competencia. Asique, cuando por fin lograron darse cuenta, de que ninguno nos representa, que ninguno se aproxima ni un tanto a lo que nos interesa, ni a lo que buscamos. Simple y llanamente, se dedicaron a ignorarnos o a criticarnos.
Por suerte, el tiempo y las situaciones, ponen a todos en su sitio. Al pasar los días, nuestro modales, nuestro civismo y nuestras ideas, se ha impuesto a sus declaraciones intentando desprestigiarnos. Muchos políticos quedaron desconcertados por nuestra labor. Para ello, se han llevado a cabo muchas ideas, muchos apoyos, muchos hombro junto a hombro, de gente que no se conocia hasta ese momento, y que tal vez no volverán a verse nunca, pero que en ese instante, decidieron tirar todas en una misma dirección, de forma totalmente desinteresada, sin esperar nada a cambio. Simplemente luchando, por una sociedad mejor, por una democracia real, en la que todos seamos iguales. Pero estos detalles, y alguna que otra historia, se las contaré en el próximo artículo.

miércoles, 18 de mayo de 2011

SOBRE REINOS Y PUÑALADAS.


Cuando Ruy Gómez de Silva- a la sazón príncipe de Éboli-, recomendó al rey Felipe el segundo, que un cántabro de Colindres, un tal Juan de Escobedo, fuera secretario del Consejo de Hacienda y años después-1569, en concreto- alcaide del castillo de San Felipe y de las casas reales de Santander. Ni tan siquiera lograba imaginarse, el fin de tales lances que acontecerían, trufados de incógnitas y traiciones, en medio de las calles de la capital del reino.
De resultas de esto, el nivel de popularidad del susodicho cántabro, fue aumentando, así como su poder e influencia. Fue así, como a la altura del año 1574, el mentado Juan de Escobedo, fue recomendado por el secretario del rey Felipe el segundo, para ser enviado a Flandes, donde el hermanastro del rey-Juan de Austria-, luchaba por mantener el orden. Supongo, que si les digo que el secretario real, se llamaba Antonio Pérez, tal vez no les diga nada. Pero sin duda eso cambiara, si les aclaro que fue el amante de la princesa de Éboli.
El caso, es que el ya mencionado Antonio Pérez, consiguió-apoyado o no por el rey, eso nunca lo sabremos-, que Juan de Escobedo llegára a tierras flamencas, para llevar a cabo su nuevo empleo, que en fin, consistía en ser el secretario personal de Juan de Austria. En primera instancia-y por eso personalmente no descarto el apoyo del rey-, su papel era de topo, de agente doble. Es decir, vigilar de cerca la labor, los contactos y los ideales de Juan de Austria, y así, además de controlarlo, poder manipularlo, y si se daba el caso, hundirlo y hacerle caer en desgracia, humillándolo públicamente, y si fuera menester, que cayéra en manos de cierto fraile dominico, y de sus secuaces, aficionados a los autos de fe.
Pero como suele ocurrir a menudo en estos casos, el marrano les salió mal capado. Pues Juan de Escobedo, no solo no llevó a cabo su labor de soplón del reino, sino que fascinado por la labor y la fuerza de Juan de Austria, se convirtió, no solo en su seguidor, sino que además fue el más fiel defensor del gobernador de los Países Bajos.
Evidentemente, eran otros tiempos, y esa unión y defensa, había que demostrarlo con honor, no solo con palabra. Eso no se hizo esperar, y el secretario personal del gobernador de los Países Bajos, que además como buen cántabro no tenía ni un pelo de tonto, rápidamente se percató de que el rey de las Españas y su “amigo”, el promiscuo asaltante de anaqueles de alta alcurnia, lo habían usado como infiltrado. Evidentemente, lo falto tiempo, para dar la vuelta a la tortilla y aprovechar su estancia en territorio conflictivo, para sacar provecho propio y para su jefe.
A la vez, que el gobernador Juan de Austria se dejaba los cuernos luchando contra los rebeldes de Flandes, intentando hacerse con el territorio para España, y tranquilizar el ambiente. El rey de las Españas, Felipe el segundo, iba aumentando su temor, a que su hermanastro Juan de Austria creara su propio estado separado de la corona española. Y por si fuera poco, el otro vértice del triangulo, Juan de Escobedo, fue recolectando información suficiente para poder acusar a Antonio Pérez y a su amante, la princesa de Éboli, de llevar a cabo negocios y apoyos con los rebeldes flamencos, y de pasó, sacar a la luz los escarcéos amorosos de ambos.
Fue entonces, cuando Juan de Escobedo, viendo que tenía cogido al judío por el cimbrel, y buscándose grajearse el favor de un rey, al que el aún creía preocupado del asunto de los tercios. Se vió con las fuerzas suficientes para amenazar al secretario real, con confabular contra él y acusarlo ante el rey y la inquisición, por máxima traición. Aunque, lo dejó una puerta abierta, si tanto él, como “su” princesa, dejaban sus trapicheos y apoyaban la empresa de su idolatrado Juan de Austria, el permanecería callado de por vida. Finalmente, así fue, como el hermanastro del rey, consiguió salvar los muebles del frente flamenco.
Cuando el ambiente se calmó, por aquellas tierras del norte. Juan de Austria, crecido por la victoria, pidió en una misiva a su hermanastro, que les permitieran tanto a él, como a su secretario personal volver a tierras madrileñas, y hacerse cargo de la política del monarca. Decían las malas lenguas, sobre todo las de los mentideros de la capital, que fue Antonio Pérez, el que convenció a su majestad de lo apropia de la venida.
La sorpresa mayor, llegó la tarde noche de un 31 de marzo, coincidiendo con la noche del lunes de pascua de 1578. Apenas a unas manzanas de la plaza Mayor de Madrid, exactamente a su paso por la calle de la Almudena, allí donde antiguamente se levantaba la iglesia de la patrona de Madrid, donde hoy se pueden contemplar apenas unas ruinas. Donde a su paso, el secretario personal del gobernador de los Países Bajos y hermanastro del rey de España. Juan de Escobedo, fue asaltado por varios hombres, cubiertos con capas y tocados con sombreros de ala ancha, hiriéndolo de muerte, marcando su cuerpo con numerosas puñaladas, picándole el billete y dejándolo listo de papeles en aquel mismo momento.
La historia ha hablado de complot, de venganzas y de otras muchas cosas, aunque a casi nadie le pasa por alto, que el cántabro, con los atributos en su sitio, puso en su lugar a las cabezas más sobresalientes del reino, desde el amante pueril y desconfiado de la princesa de Éboli, hasta el rey de las Españas, el rey de la mayor parte del mapa geopolítico del momento.

viernes, 13 de mayo de 2011

UNA DE MIEDO.


Hace ya bastante tiempo que me contaron esta historia, cuento o leyenda, póngale el adjetivo que ustedes gusten. Lo cierto, es que aquel día, tal vez por la historia, tal vez por el lugar donde nos encontrábamos-tanto el narrador, como yo mismo-, el final de la misma, me hizo dar un respingo en mi asiento. El caso, es que hace unos días, un programa radiofónico, de las noches de los sábados, volvió a traerme la historia a la cabeza, y de nuevo, a pesar de encontrarme esta vez tranquilamente en mi casa, volví a dar otro respingo en mi asiento.
Fue, durante el transcurso de un vuelo transocenáico, entre el aeropuerto madrileño de Barajas, y el JFK neoyorquino. Una de las películas, de las que podíamos disfrutar los que usábamos el transporte, resulto ser sobre mediums y apariciones. A partir de esto, uno de mis compañeros de vuelo-un tipo de unos 50 años, trajeado-, me comenzó a contar una historia, que un miembro de aviación comercial le había narrado unos años antes. Hoy, si me lo permiten, quiero compartirla con ustedes.
Era un vuelo como este-comenzó mi compañero de vuelo-, nocturno. Cuando toda las personas descansaban, o dormían a pierna suelta, esperando la llegada a su destino. En uno de los primeros asientos, viajaba un tipo alto, fuerte, bien parecido, de oficio piloto de aeronave, pero que en ese vuelo, no se encontraba sentado ante los mandos de control del aparato, sino, que estaba usando el vuelo para uso y disfrute personal. Debido a su altura, el joven piloto, se sentía incomodo e incapaz de descansar, fue entonces, cuando una de las azafatas de la tripulación-sabiendo de su situación, y sabiéndole compañero-, le ofreció la cama del crew rest (lugar de descanso para la tripulación). Un lugar, apartado de la zona pública del aparato, que servia para que parte de la tripulación o mecánicos, descansaran durante las largas horas de navegación. Poco a poco, y con cuidado-debido a la estrechez de las instalaciones-, el joven piloto llegó a la zona de descanso, decidió no encender la luz, pues conocía a la perfección todos los recovecos del aparato, y la tenue luz de seguridad, le servía para orientarse hacía las pequeñas literas que se encontraban al fondo.
Cuando el piloto se acercó a la litera superior, dejando libre la de abajo, por si algún miembro de la tripulación decidía bajar también a descansar. Pronto, se dió cuenta de que había alguien más en el habitáculo, se fijo más, y vió que en la litera superior había una pequeña niña, de unos cuatro o cinco años, que al sentir el contacto se despabilo un poco, pero que rápidamente giró su angelical rostro y siguió sumida en sus ensoñaciones. El piloto, se sonrió y acto seguido arropó totalmente a la niña. Él, sin quitarse ni tan siquiera los zapatos o la corbata, se tumbó a dar una cabezada.
Cuando un rato después se despertó, tras descabezar un pequeño sueño, se irguió y se sorprendió de que la niña ya no estuviese allí, además, la sabana superior del pequeño jergón, permanecía estirada, como si nada ni nadie, hubiese estado descansando sobre ella en las últimas horas. Bueno-pensó-, seguro que es hija o familiar de alguno de las personas de la tripulación. Volvió a su asiento, y cuando se le acercó una de las azafatas para interesarse por su descanso, este la preguntó por la niña de cuatro o cinco años, que se había encontrado abajo. La azafata sorprendida, le miró con extrañeza. No hay ninguna niña entre el pasaje hoy, le dijo. El joven piloto, se rasco la cabeza, es imposible contestó, y agarrando de la mano a la azafata, se la llevó a la zona del crew rest, y la mostró el lugar, donde un par de horas antes había visto a la niña. No puede ser-sentenció de nuevo la azafata-. ¿La has tocado?-preguntó-, claro-respondió él-, incluso la he arropado. La azafata se descompuso, su rostro se torno blanco y tuvo que salir del pequeño lugar.
Cuando ambos llegaron a la cabina, la azafata tuvo que llegarse hasta el baño para vomitar. Acto seguido, otra compañera se acerco para ver que ocurría, fue entonces, cuando el piloto comenzó a explicar lo acontecido tranquilamente. Que había arropado en la zona de tripulación a una niña de unos cuatro o cinco años, pero que no entendía lo que ocurría. Fue entonces cuando la nueva azafata cambió de color, y la tensión se apoderó de sus rasgos.
La última azafata en llegar, viendo que su compañera no se recuperaba, se acerco al joven piloto y apartándolo de la zona de baños, le apuntó hacía el principio del avión. ¿Ves a aquella pareja de allí?-preguntó. Era un matrimonio de unos cincuenta años, los dos dormían, apoyados el uno en el otro, pero sus rostros, no permanecían relajados, como seria lo normal. Su rictus, marcaban preocupación y tristeza.
¿Ves a aquella pareja?-repitió la azafata-, y siguió mientras tragaba saliva. Llevan el ataúd de su hija, una niña de cinco años, va entre el equipaje, ella, es la única niña que viaja en este vuelo. El joven piloto, se desvaneció pálido sobre un asiento cercano.