jueves, 26 de mayo de 2011

UNA TARDE DE MAYO (II).


Los acampados, pronto lo vieron claro, sería imprescindible llevar a cabo una organización, evitando así que una anarquía de ideales, convirtieran el movimiento en un batiburrillo de formaciones, luchando entre si por ser la cabecilla. Por ello, tras colocar el grueso del campamento, tras cubrir el centro con grandes lonas azules, que resguardan del sol y de la lluvia, dando una imagen nunca vista, el rey Carlos el tercero flotando en un mar azul de ilusión. Juntaron o juntamos-aunque hablaré en tercera persona a partir de aquí-, distintos puntos de vista y distintas opiniones, todas ellas, las más acertadas y las menos, fueron votadas a mano alzada, y aprobadas o rechazadas, según la mayoría o minoría de apoyo dado por los allí concentrados.
Cada persona un voto, y cada voto el mismo valor, no como ocurre en el estado democrático, de la actual ley electoral, donde en el sistema de votación, es beneficioso para los dos partidos mayoritarios, el pepe y el pesoe. Sus votos, valen más del doble que los votos de los partidos minoritarios. Llevando así a cabo, la verdadera democracia, con una política favorable a la intervención del pueblo en el gobierno-como dice el DRAE-. Tal cual, como se hacía en la antigua Grecia, donde-y que nadie lo olvide-, se invento la democracia, tal y como hoy la entendemos-que no la conocemos-, donde todas las personas mayores de cierta edad votaban a mano alzada, en medio de un campo o de una plaza pública. Les suena de algo.
Se creo un punto de información, donde todo el mundo podía dirigirse, cualquier persona que por allí pasase fue informada, tanto las que tenían intención de colaborar, como los que solo tenían intención de curiosear. Las necesidades principales y básicas, eran lo siguiente, se tenía que crear una zona de alimentación y cocina, y por supuesto otra zona de descanso, así y solo así, podría llevarse a cabo una buena convivencia entre los acampados y el resto de persona que se acercaban a apoyar y colaborar con la causa. En unas horas, ya se habían formado, turnos y grupos de limpieza, montaje de infraestructuras y alimentación. Pequeños grupos, que con el paso del tiempo, fueron creciendo pasando a convertirse en comisiones, de todo tipos y formas, desde seguridad a educación, pasando por interior y exterior, hasta la comisión de desalojo. Todos representados por distintos brazaletes de colores, creados con cartulinas y cinta americana transparente.
El siguiente paso, era que cada una de las comisiones se reuniéran, creando un punto de partida, donde en un primer termino se presentaban ciertas ideas, para crear unas peticiones mínimas, todas las calles y las plazas adyacentes a la Puerta del Sol, se llenaron de gente dispuestas a colabora, aportando ideas y contando sus problemas, así, y no de otra manera se conocen los problemas del pueblo, y así se pueden solucionar. La cura es esa y ninguna otra. Escuchar, lo que la gente tiene que decir. Al cabo de los días, las asambleas no solo escuchaban, sino que propinían soluciones, y se votaban las mejores a mano alzada. Más tarde cada una de estas comisiones, nombraron a un portavoz, puesto, que va rotando y cada vez toca a una persona de la comisión. Se le pone una pegatina con el titulo escrito en rotulador indeleble,“portavoz” pegado en el pecho con otro trozo de cinta americana.
Todos esos portavoces, se une una o dos veces al día en una asamblea general, donde se marcan los puntos hablados y aprobados en la orden del día, allí de nuevo entre el grupo de portavoces se vuelven a votar, y las que se aprueban son de nuevo transportadas a las comisiones-que me aspen si esto no es la verdadera democracia-. Sin cabecillas, todos en un mismo conglomerado sin levantar la voz y discutiendo las cosas que no convencen a unos o a otros. Así, se ha llegado a crear en la Puerta del Sol y sus aledaños, una mini ciudad dentro de la ciudad, un micro estado, gobernado a golpe de voto público, sostenido sobre el trabajo, las ideas y los apoyos, sobre el trabajo hombro con hombro. Rápidamente todo va funcionando, no solo se crean comisiones, sino que además, se crean conceptos de ocio y autogestión dentro de la ciudad de Sol, en un tiempo récord se crea una biblioteca, con estanterías y sillones fijos, donde se pueden leer todos los periódicos publicados, todos, tengan la ideología que tengan. Aquí no se cierran las puertas a nadie, esa es la teoría básica y principal. Junto a ello, una guardería, varias enfermerías, varios puestos de psicólogos, radio o huerto ecológico.
Desde la primera asamblea general, se aprobaron varios puntos, el primero de ellos, es que no habría ninguna aportación económica, todo el que quisiera ayudar o cooperar, lo haría aportando su trabajo o genero, estas ayudas en forma de comida, bebida-no alcohólica, por supuesto-, y materiales para el uso diario, llegaron en cuestión de horas, y llegaron a desbordar en campamento. Para saber lo que más falta hace en cada momento, se han puesto varias pizarras, con el nombre del producto y junto a ellos, pegatinas rojas, amarillas y verdes, que van cambiando, dependiendo de la necesidad del momento y del stock.
Otro punto imprescindible, es buscar lemas, uno de los principales: “Piensa en el bien común, no les des motivos”. No bebas alcohol, no des imagen de botellón, no les pongas en la mano la posibilidad de que nos desalojen por estar haciendo algo ilegal. Esos lemas, fueron apoyados y respetados por todos los presentes, sin discusión. Incluso se habló de que hacer si la policía se decidía a desalojar, como ocurrió el primer día. Simple y llanamente, todos sentados en el suelo, y dejarse llevar, una oposición pacifica. Al rato de verse desalojados, todos volvieron, incluso aumentando el número. Desde ese día, nadie más se atrevió-hasta este momento-, a desalojar el campamento de la Puerta del Sol. O como se conoce ahora, La Plaza de la SOLución.
Pronto el apoyo general, hizo dar una vuelta a la acampada, pero eso será cosa del próximo artículo.

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