viernes, 27 de mayo de 2011

UNA TARDE DE MAYO (y III).


A pesar de lo que ha ocurrido esta mañana en la plaza Catalunya de Barcelona, voy a seguir con el guión establecido. La actuación violenta sobre los acampados, será tratada aquí de forma larga y tendida en otro momento. Pues si esta página me ofrece algo, es la posibilidad de ajustar cuentas, eso si siempre pacíficamente.
Lo dicho, volveremos sobre el tema da la carga indiscriminada sobre la gente sentado pacíficamente pidiendo sus derechos. Por donde íbamos, tras las primeras horas, había un grupo de urgencia, compuesto por enfermerías y abogados, que están todo el día de guardia, anunciados en varios sitios, para que todo el mundo que tenga algún problema, o algo que decir y consultar, tenga un sitio donde dirigirse.
Fue entonces, cuando llegaron las primeras noticias de la junta electoral, estas decían, que tenían intención de ilegalizar las concentraciones diarias, todas las comisiones pronto llegaron a consenso, diga lo que diga la junta electoral o el maestro armero, de allí no se movía ni el oso del madroño. Dicho y hecho, ilegalizáron nuestra presencia allí, esa noche la plaza tuvo lleno total. Si hubiera habido taquilla, tendrían que haber puesto aquello de “todo el papel vendido”. Empezaron a crecerse, empezaron a tener más claro que lo que hacían tenia sentido, porque nadie movió un dedo contra ellos, simplemente, porque no tenían por donde cogerlos, todo estaba haciéndose limpiamente, con civismo y educación, y por mucho que lo negases las juntas electorales y ciertos rancios medios de comunicación, también estaban y están dentro de la ley. Por que la constitución, lo dice bien claro, todo español, tiene derecho a la libre reunión, siempre que esta se haga de forma pacifica.
Aún así, la policía rodeaba la plaza, llegando a pedir documentación a todos aquellos, que querían entrar en la plaza, vinieran a concentrarse o a comprarse unas alpargatas a Los Nuevos Guerrilleros. En un momento dado del primer día, la policía recibió la orden de desalojar la plaza-pacíficamente, ojo, nada que ver con lo acontecido esta mañana en Barcelona, eso que quede claro-. Todos, llevaron a cabo, el ya mencionado sistema de resistencia pacifica, sentándose en el suelo y levantando las manos, ca miembro de la acampada, fue llevado en volandas entre dos policías fuera de la plaza, de nuevo lo aprobado en asamblea se respeto al milímetro, con el civismo como seña de identidad, al día siguiente nadie se acercó a la plaza, salvo parra informar de que la junta electoral había vuelto a ilegalizar el acto, y que la junta central discutía ilegalizarlo a nivel nacional.
Por supuesto, durante las siguientes jornadas, siguieron sufriendo muchas increpaciones, muchos adjetivos (des)calificativos, de algunas manos del ámbito político, económico y periodístico. Muchos, los acusaban de estar siendo manejados, por tal o cual partido político, cada cual arrimando el ascua a su sardina-no olviden que era tiempo de elecciones-, sin enterarse de nada, sin querer saber lo que pasaba, y hablando de lo que ocurría en la plaza sin haberse ni siquiera acercado para ver cual eran las ideas o las peticiones de los indignados.
Por otro lado, el día comenzaba a amanecer, los equipos de limpieza del ayuntamiento comenzaron a hacer acto de presencia en la Puerta del Sol, entrando por las calles Arenal y Mayor. En ese mismo instante los acampados, se pusieron en pie, y sin que nadie se lo pidiera, comenzaron a limpiar con los empleados la zona. No era de recibo, que esos obreros tuvieran que trabajar más por el mismo sueldo, porque se hubiera decidido acampar para pedir democracia, en su lugar de trabajo. De nuevo barrenderos y acampados, comenzaron a trabajar hombro con hombro por el bien común. No solo es, esa misma tarde la asamblea general de Sol, acordó por unanimidad, que la acampada recogiera y autogestionára sus propios desechos, sino que además se llevo a cabo la creación de una minia planta de reciclaje, para que nada se desperdiciara.
Ese mismo día mientras comíamos un plato de pasta, y comentábamos el detalle de unas señoras que ese día por la mañana con unas bolsas repletas de churros recién hechos, y que compartimos junto con un poco de café y con mucho gusto con los empleados de limpieza, se acercaron al centro del campamento un grupo de hombres mayores-unos 70 años-, y comenzaron a gritar ante las cámaras de la televisión: “¡Viva la juventud!”. En ese momento, nos dimos cuenta de que hay empezaba todo, la afluencia fue creciendo, hasta que el sábado por la noche, justo cuando quedaban tan solo unos minutos para el comienzo de la jornada de reflexión-a partir de hay, todos estábamos de nuevo en la ilegalidad, según la junta electoral central-, se dieron cita más de 55.000 indignados en el corazón de la capital. Todo ello rematado por el grito mudo, del cual se hicieron eco en toda Europa. Rematado por una infinidad de carteles, en los que se podían leer: “Esta es mi reflexión”, o “no nos podéis prohibir reflexionar de forma colectiva”. Incluso los bomberos de la capital, pasaron por la plaza para juntarse durante unos minutos a la protesta ciudadana.
Las comisiones siguen funcionado ahora mismo, tan bien o mejor que el primer día, incluso ahora mismo, justo a mi lado, mientras escribo estas lineas, una comisión se junta a pocos metros de mi asiento. Todos los partidos nos miran con desconfianza, los de izquierda por no saber muy bien como torearnos, y no entienden lo que queremos, y los de derechas, como siempre, luchan contra todo lo que se va de su control, todo lo que no pueden machacar cuando no les interese.
Hace unas horas, los comerciantes de la Puerta del Sol, se quejaron públicamente en los medios de comunicación, del perjuicio que los manifestantes estaban ocasionando a sus negocios, ya que las tiendas de campaña, entorpecían las entradas a sus tiendas, y los carteles con las protestas tapaban sus lunas. Ese mismo día, la asamblea general decidió por unanimidad retirar todo aquello que ocasionara molestia a los comerciantes. Dicho y hecho, en menos de veinticuatro horas, y tras un acuerdo, las tiendas estaban libres de tiendas y carteles. Al mismo tiempo se habilitó un pasillo de cinco metros de ancho, para que la gente pueda pasar, lo mismo ocurrió con entradas de metro, fuentes y monumentos, así como otro que cruzaba el campamento, y que estaba preparado por si en algún momento, tanto los bomberos como los equipos de emergencia tenian que actuar, la seguridad es lo primeroñ Me gustaría saber, si todo esto hubiese sido realizado así de rápido y de esta forma eficaz, si la decisión la tuviera que tomar la alcaldía o la comunidad, teniendo en cuenta que todo el mundo debería aprobar la propuesta.
Por último, muchas personas han comparado el movimiento del 15-M, con el mayo del 68 francés. Sinceramente, no se que decir, yo no viví el movimiento parisino. Solo puedo decir, que al igual que allí, la gente honrada, harta de verse explotada por un sistema gobernado por ladrones y estafadores, se lanzó a la calle a pedir sus derechos. Eso si, el movimiento 15-M, siempre ha pretendido ser un movimiento pacifista, y sin apoyar ninguna ideología política. Aunque también es cierto que ambos casos, se han visto seguidos de una victoria de la derecha. Aquí, podemos decir, que en estas elecciones, no nos importa el resultado, porque ninguno de los que se han presentado no nos representan, ni como pueblo, ni como persona.
Y quien sabe, a lo mejor resulta que debajo de la Puerta del Sol, si hay arena de playa.

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