miércoles, 27 de julio de 2011

EL COPAGO SANITARIO Y OTRAS FLORES DE MI JARDÍN.


Como de costumbre, evitaremos nombres y cargos públicos, no vienen al caso, ni importan mucho dentro de lo que aquí se cuenta, además cada uno lleva su cruz y los que andamos metidos entre noticias y periódicos ya le conocemos de viejas entregas. El tipo en cuestión, pertenece al gobierno de la Xunta de Galicia, realiza su “trabajo” dentro de las filas del pepe, pero eso también son florituras, pues si hubiera sido uno del pesoe, del benega o del upede, me hubiesen dado las mismas ganas de presentarme en su casa, y sacudirle en el cielo de la boca con los dos tomos del diccionario de la Real Academia de la lengua española, y uno más de regalo con el María Moliner-versión extendida, oiga-. Y lo hubiera hecho por dos razones, la primera por analfabeto, y la segunda por ir demostrándolo por el mundo con la cabeza bien alta. Siempre he dicho que es mejor estar callado y parecer estúpido, que abrir la boca y disipar todas las dudas.
El caso, es que el arriba mencionado como cabeza bien pensante del gobierno gallego, estaba dando una comparecencia, tirándose flores-supongo-, hablando de la mala situación económica que atraviesa el país en general y su tierra en particular, y alabando a su carismático líder nacional, el cual resolverá la crisis no solo española, sino mundial, justo el día después de ocupar el despacho de la Moncloa, con una barita mágica que guarda, a buen recaudo de lideresas autonómicas, en su faltriquera. Cuando un periodista avispado, sacó a relucir el tema del copago sanitario. Ya saben, el sistema por el cual, la sanidad pública española deja de ser gratis, y por el cual solo por pisar una consulta o unas urgencias te sacuden la badana económicamente hablando-en principio-.
Lo nuevo no es el tema, hace años que se viene hablando, incluso algunas comunidades autónomas, a modo de referencia, y para que sepan lo que cuesta cada intervención, dan una factura simbólica a sus pacientes, para que estos, se conciencien del gasto que ocasionan al estado. Además el tema, últimamente esta en el candelero europeo, pues la sanidad italiana, acaba de hacer efectivo el copago sanitario en todo su territorio. Por eso les digo, que lo que me interesa no es el tema, sino la salida del filosofo metido a político. Él cual, indignado con el descarado periodista, que le cortó su arenga populista contra el gobierno vigente, le espeto a su cara-y a la de todos los ciudadanos-, que ya estaba bien de malgastar el dinero del estado, que se podía invertir en cosas más necesarias que la sanidad-hay supongo que se refería a comprarse trajes, por seguir la linea de su partido-, y que ya era hora de que cada españolito, se hiciera cargo del cincuenta por ciento de los gastos que ocasionaban a la sanidad pública. A lo que el alocado periodista, contestó, que si, que vale, que eso esta muy bien, que el paciente pagará el cincuenta por ciento de su bolsillo. Y pregunta pícaro él: ¿y el otro cincuenta por ciento, a cargo de quien corre?. De repente, el político se hincha de satisfacción, y espeta, cual niño sabiondo y henchido de gloria: pues evidentemente, el estado. Ese estado-interviene de nuevo el periodista-, el mismo, que financia la sanidad pública con los impuesto que pagan los ciudadanos. Exactamente-remarca el político-. Bien entonces dígame, si el cincuenta por ciento de la consulta, la paga el enfermo de su bolsillo, y el otro cincuenta por ciento lo paga el estado con el dinero que recauda al ciudadano enfermo, ¿donde esta el copago?, porque yo solo veo que afloje la guita uno-zanja el periodista avispado-. Pues......., y así seguimos semanas después, el político sigue buscando la respuesta a su propia metedura de pata.
A lo mejor, la solución a este problema es muy simple, mucha gente en la calle lo pide, es la supresión del senado español, de la cámara alta si lo prefieren, la supresión de los 264 senadores, de los 264 coches oficiales, y de lo 264 sueldos que no sirven para nada, porque el senado no aporta nada en este país, salvo alguna que otra noticia escabrosa y que indigna al españolito medio, como diría el gobernante gallego.
Y para ejemplo otra flor de mi jardín. Pongámonos en situación, centro de Madrid, de noche, uno de los prostíbulos de lujo de la capital. Un senador del pesoe por Lanzarote, parece ser que desea hacer un hombre a su hijo y algún sobrino, y se los lleva de putas por la capital-supongo que con el sueldo de senador-, entran en el puti-club, y tras ponerse hasta las trancas de todo, monta un escándalo en el lugar, los porteros de dicho local, que no entienden de senadores, lo sacan de allí con cajas destempladas, amenzándole con calzarle una hostia sino deja de montar el espectáculo. Él, tan digno, tan senador, no solo no se calla, sino que llama a la policía nacional, para denunciar que le han echado de un burdel, a él, a todo un senador. Como se atreven. Cuando unos coches “z” de la policía se personan en el lugar, piden la identificación al senador alborotador, y este en vez de avenirse a la autoridad, monta en cólera una vez más, espetando a los representantes del orden: “ojala os muráis de cáncer” o “yo me meo en las putas” y “yo no pago putas”. Tomándola a continuación con un policía ibicenco, que estaba de servicio, el cual tenia un tono más moreno de lo habitual, al que espeto “y tu moro de mierda, que seguro que eres de Ceuta, vete a tu puto país”, y otras lindezas por el estilo.
En estos señores, nos gastamos el dinero los españolitos de a pie, en un analfabeto que se enreda con su propia lengua a la mínima pregunta, y en un senador putero, chulesco y grosero, que se piensa que vivimos en la España de los caciques y el derecho de pernada. Y luego esta gentuza nos viene dando lecciones de moral cristiana y de recortes socio-culturales.

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