miércoles, 7 de septiembre de 2011

MISMOS CLAVOS, DISTINTA CRUZ.


Hoy me he levantado un poquito talibán, con la pierna izquierda vamos. Asique ya saben, paciencia y barajar, porque pintan bastos, por lo menos para algunos. Me van a permitir que hoy me cisque en todo lo ciscable. Que le vamos a hacer, es lo que tiene desayunarse leyendo ciertas noticias de nuestros políticuchos, esos que se pasan la vida cantando por la mañana, y haciéndonos creer que los españolitos de a pie, somos tan tontos del pijo y de la pija como ellos y ellas.
La última noticia es la de la lideresa del pepe-a la sazón exministra de Educación y Cultura del gobierno del amigo Ansar-, y sus misivas a los docentes de la comunidad que dirige, pidiéndoles en un folio repleto de faltas ortográficas, que hagan un esfuerzo en esta época de crisis, justo unos días después de ponerles a caer de un burro, haberles llamando vagos y decir, que solo trabajan veinte horas a la semana. Declaraciones, por las que la ilustre dama, ha tenido que bajarse los pantalones y pedir perdón, pues debió olvidar que este año hay elecciones, y alguien desde Génova la habrá tirado de las orejas. Asegurando, que ella sabe de sobra las horas que trabajan los maestros-lo ha demostrado-, y que la que tiene boca se equivoca-sobre todo, la que la abre sin pensar antes lo que va a decir-, y por supuesto ha aprovechado para quitarse de encima el muerto de las cartas con faltas ortográficas, diciendo que eso, es cosa de la imprenta, de los que han reescrito la carta, o del maestro armero, que pasaba por allí.
Pero eso es una anécdota, teniendo en cuenta lo que pasa en España a diario, y desde hace tantos años que muchos ya hemos perdido la cuenta. Hemos perdido la cuenta del tiempo pasado y del ingente número de ministros y ministras de educación y cultura que han pasado por la poltrona del ministerio de turno, demostrando que de lo que menos saben o entienden es de cultura o educación, de las cuales andan, ciertamente bastante cortitos. Ya no es solo, el hecho especifico de que Zapatero no sepa inglés, y que no haya sido capaz de aprenderlo en siete años que lleva de presidente del gobierno, o que Rajoy, este aprendiendo a la carrera mil palabras en inglés, como han confirmado sus asesores. Va a ser gracioso oírle hablar en inglés, sin conocer los tiempos verbales, las pasivas o los phrasal verbs, porque saber mil palabras en inglés-memorizadas de carrerilla y con prisas-, es similar o peor que reconocer que no se sabe nada del idioma de la Pérfida Albión.
Por no seguir, con el alcalde de un pueblo cercano a Puertollano, que ha borrado las calles de Pablo Neruda, Pablo Iglesias o Tierno Galván, porque dice el “erudito”, desconocer lo que hicieron o lo que eran, supongo, que las rebautizara como de Belén Esteban, Cristiano Ronaldo o el coño de la Bernarda. Dando la imagen de la España más bizarra e inculta, y dejando a todos sus paisanos a la altura del betún y del analfabetismo paupérrimo, que él y sus concejales enarbolan como bandera. O que Rajoy no entienda su propia letra en los debates del Estado de la Nación, o los que prefieren gastarse el dinero en cultura y educación que les toca, en crear museos del pan, de los trillos, o de las caras de Velmez. Mientras los señores del pepe, del pesoe, y de ciu, intentan convencernos, con grandes palabras vaciás, de lo necesario que son los recortes en educación y cultura, para salvaguardar el país de la inminente quiebra económica, sin darse cuenta que lo están hundiendo en una quiebra cultural, de la que no se sale por mucho dinero que se tenga.
Digo esto, porque nuestra sociedad, esa sociedad que se parte la boca por su equipo de fútbol, o por su grupo político, como si les fuera la herencia en ello, no ha cambiado nada desde los grabados de Francisco de Goya-esos en los que salimos zurrándonos la badana como que tal cosa-. Nos siguen gobernando los mismos individuos, analfabetos y chulescos, porque dese cuenta, los que están metidos en todos los circos, en todas las salsas, suelen ser los más tontos de la zona, y sino miren a su alrededor. Hemos cambiado de forma de gobierno, de partidos políticos, de siglas y de colores, pero en el fondo nos gobiernan los mismos.
Durante toda nuestra historia, nos han mandado y ordenano los más analfabetos de cada época, esos que en su días acusaron a los afrancesados de anti-patriotas, esos que mataron a Lorca, los que encarcelaron y diéron decenas de palizas a Miguel Hernández, los de las dos Españas de Machado, o los que raparon la cabeza y dieron aceite de ricino a Miguel de Molina. Y no, no me refiero a los que enarbolaban la bandera del fascismo o del golpe, porque si la historia hubiese sido al revés, la situación no hubiese sido distinta. Por que el problema no nace, ni reside, en que le hayan picado el billete a alguien por motivos políticos, religiosos o sexuales-que también, ojo-, pero el problema nace en la insensatez, alimentada por el fanatismo y la intolerancia, que vienen generadas por la falta de cultura y de inteligencia de la turba que eleva al poder a unos y otros, de la falta de respeto al prójimo y de la falta de respeto a uno mismo, respeto al que solo se llega, mediante la educación.
Sin darse cuenta de una trágica noticia, una noticia que de una forma no directa, lleva apareciendo desde hace años en los diarios. La noticia del fracaso cultural y educacional de un país, al que denominamos primer mundo. Señores políticos, señores banqueros, señores constructores-culpables de lo que ahora estamos sufriendo, ellos y solo ellos, crearon lo que ahora estamos pagando y vamos a pagar todos nosotros, los españolitos de a pie-, recuerden, que un país del primer mundo, no lo es por tener la costa abarrotada de hoteles y pisos, no lo es porque sus políticos tengan los sueldos más altos, no lo es porque sus banqueros sean los más ricos del continente, no lo es porque sus políticos sean los más bizarros en comprensión o porque su selección sea campeona del mundo. Sino que un país del primer mundo, lo es por el nivel de cultura y educación de su población. Y por mucho que le pese a nuestros políticos y a los salvapatrias de medio pelo, España, hoy por hoy, es un país tercermundista.

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