miércoles, 26 de octubre de 2011

PERMITIDME QUE OS SEÑALE, SINVERGÜENZAS.


           Hoy me he levantado caliente, no en tono sexual, sino intelectual y socialmente hablando, entiéndanme. Me hincha la zona inguinal, y me hace saltar la válvula, ver la forma en la que la estupidez se repite. Y no solo eso, sino como crece hasta puntos surrealistas, y lo peor, es ver a la vez como la lucidez-si es que alguna vez hubo un mandatario lucido-, se va a varas de forma acelerada y sin remedio. Se me cansa la mirada de leer a diario tantas insensateces, tantos adornos salvapatristas, tantas bravuconadas y tantas chulerías enquistadas bajo el odio y el resentimiento patrio.

           Me sale pus por la boca, de ver como esta panda de hijos de la gran puta-y ya sé que prometí a mi madre y a un amigo que me lo recriminó no volver a usar esta acepción tan castellana aquí. Pero, hoy no puedo evitarlo, ya lo siento-, llenarse los bolsillos, comprarse palacetes, y tener un mayordomo personal, que supongo hasta le limpiará el cimbrel, por una salvajada de dinero al mes. Mientras el resto del país, prácticamente vive en la indigencia, con desalojos de familias diarios y con las colas de Caritas y semejantes desbordadas. Los bancos de alimentos de la Cruz Roja, sobrepasados en sobre manera, debido a la cantidad de personas que necesitan de ellos para alimentarse a sí mismas, y lo que es peor, porque es la única manera que tienen de alimentar a sus hijos.

          Para rematar el asunto, hoy me entero de la última, bueno mejor dicho, la primera. Porque pintan bastos, y permítanme que les diga, que por mucho que cambie todo el famoso 20-N, dudo mucho que sea a mejor. Y que si los señores del puño y la rosa, no han sido capaces de defender al trabajador, perdónenme, pero dudo mucho que los de la gaviota lo vayan a hacer, aunque ahora prometan el oro y el moro. ¿De verdad alguien se imagina a un banquero dando parte de su sueldo a alguien que lo necesite? ¿O a un empresario diciendo, os voy a subir el sueldo, y os voy a llevar a todos los currantes de vacaciones al Caribe, por la cantidad ingente de dinero, que me habéis hecho ganar este año?

            O mejor aún, ¿se imaginan a un empresario, apoyar la idea de que el obrero consiga más y mejores derechos laborales, y que se niegue a su vez, a que a sus trabajadores se les pueda echar sin previo aviso y sin indemnización? Sigan soñando-con todos mis respetos-, pero sigan haciéndolo. Llámenme radical o lo que les plazca, pero soy historiador, y a lo largo de la historia, en ningún país ha existido un gobierno de derechas, por y para el trabajador-cierto es que pocos de izquierdas lo han sido-. Y si no se lo creen, es muy sencillo, tomen, lean e interioricen los libros de historia. Se darán cuenta, de que son el mismo perro con distinto collar. Eso sí, el collar siempre lo pagamos usted y yo. Y en estos tiempos, el radicalismo solo sirve para salir en los periódicos. Y la cultura, para no gritar mientras se cae el avión.

            Además, es mucho más sencillo. Lean un periódico, el del pasado domingo por ejemplo, sin ir más lejos, donde pude leer la noticia. La que  más ganas me ha dado de comprarme una escopeta con posta lobera, y presentarme en el ayuntamiento de la capital de España, y hacer de él una nueva sucursal de Puerto Hurraco. No sé si la habrán leído, pero sino, aquí mismo les dejo el titular: “El ayuntamiento de Madrid aprobará mañana una ordenanza para multar con 750 euros, a las personas que “roben” comida en la basura”. Con dos cojones.

           Y yo me pregunto, y le pregunto a usted señor Gallardón, a la sazón alcalde de Madrid y a la señora Botella, su segunda de abordo y futura alcaldesa rebotada-que esto ya huele-, ambos dos a la cabeza del asunto. Ustedes, parte de un entramado político y de unas siglas, que aspiran a gobernarnos a todos, y que juran y perjuran, que se romperán el espinazo luchando por salir de la crisis y por ayudar al trabajador a subsanar sus entuertos, como si fueran súper héroes de cómic americano. Ustedes, me pueden explicar como ayuda a la gente que lo pasa mal, que no tiene dinero para alimentar a su familia y tiene que buscar ese alimento en los contenedores de basura. ¿Cómo puñetas ayuda a solucionar la crisis matar a la gente de hambre? A lo mejor, ¿han decidido también privatizar las basuras, tras la sanidad y la educación? Tal vez, ¿han decidido que tras quitarnos el dinero y la cultura, ahora también van a quitarnos el alimento? Supongo que nadie con el poder suficiente me responderá a estas preguntas, porque supongo que cuando se alcanza el poder suficiente para llevar a cabo estas políticas contra las personas, cuando se llega al punto de querer ganar tanto que da igual a cuanta gente dejes sin nada, o a cuanta gente mates de hambre. Se alcanza también la capacidad de escurrir el bulto y no dar la cara, y supongo también, que ustedes lo denominan ser consecuentes con un estilo de gobierno.

           Y yo, llámenme loco o idealista, me imagino a esta gente robando día a día en los supermercados para alimentar a su familia, y cuando no les dejen pasar del zaguán de ningún supermercado, pues se buscaran una buena navaja albaceteña de esas de siete puntos-clack, clack, clack....-, que tanto se llevaron en Madrid, y sino que les preguntes a los gabachos de Napoleón. Y los imagino apostados a la puerta de ministerios, alcaldías, diputaciones, para cobrarse por su cuenta y riesgo lo que ustedes les han robado a ellos, y lo que nos han robado a todos. Y yo, sabiendo que nos vamos todos al carajo-y siendo consciente de que yo soy el primero que se va por el sumidero-, abriré una botella de vino, y me sentare tranquilamente con media sonrisa en la boca, a ver cómo la gente a la que ustedes han hecho tanto daño, corre a sus espaldas, echando espumarajos de rabia por la boca, mientras os pican el billete.

             Y yo, seguiré preguntándome cosas. Ya ven señores políticos, alcaldes y demás. Paniaguados rascatertulias a sueldo de sus altos cargos, que se fuman puros y se rascan los huevos, sentados en sus grandes sillones en los grandes salones de sus palacios. Mientras ven desde su atalaya, como la población se va al carajo, por todo lo que ustedes derrochan y debido a todas la meteduras de pata de sus amigos banqueros, a los que ustedes salvan el cuello una y otra vez con nuestro dinero, dándoles golpecitos de amistad en la espalda y diciéndoles: no te preocupes fulanito, que si vuelves a meter la pata, yo te vuelvo a salvar el culo con el dinero público, total estos tontos que nos votan cada cuatro año, pensando que vamos a ayudarles no se dan cuenta, y si acaban buscando comida en la basura de la capital del reino, pues les ponemos una multa por hacerlo, que además dan muy mala imagen, a los turistas que viene aquí a hacernos más rico a ti y a mí. Sin darse cuenta que esto explotará por algún lado. Y mientras tanto brindan con un coñac de mil euros la botella. Hijos de la grandísima puta.

No hay comentarios:

Publicar un comentario