miércoles, 6 de junio de 2012

EL FAMOSO CONTUBERNIO JUDEO-MASÓNICO.



Hoy a terminado la guerra civil”, dijo Salvador de Madariaga, al terminar el famoso Contubernio de Munich, o Contubernio de la Traición, según las altas esferas pertenecientes al franquísmo. Pero que en realidad no fue otra cosa que el IV congreso del Movimiento Europeo. El termino peyorativo, lo forjó el diario franquista Arriba, para acusar a los opositores al franquísmo de traidores a España y a los españoles, lo que sucedió en realidad en ese famoso contubernio-reunión europea-, fue la creación de los primeros cimientos para llevar a cabo la Transición Española.

Vayamos al grano, muchos de ustedes-sobre todo los que vivieron los últimos años de poder franquísta-, recordaran al Caudillo, asomado al balcón de la Plaza de Oriente de Madrid, dando discursos y arengas, acusando a los hostigadores y a los opositores del franquísmo, y de la dictadura, que por aquel entonces ya contaba con casi cuarenta años de edad, como los culpables de un contubernio judeo masónico, para hundir a España y a los verdaderos españoles. Lo repetía una y otra vez, hasta la saciedad, como si fuera una coletilla, como si ese contubernio y los que lo realizaron tuvieran la culpa de todo, lo tomó como una cruzada más contra él, y contra su injusto régimen.

El caso, ya les digo, que a muchos de ustedes les sonará la famosa frasecita, sobre la nombrado conspiración judeo masónica Estoy seguro que muchos de ustedes sabrán el porqué del asunto, pero para los que lo hayan olvidado, o para los que tengan un lejano recuerdo, usemos la página de hoy para refrescarnos la memoria general, pues además exactamente hoy, se cumplen cincuenta años de la reunión realizada en Munich, por todas las fuerzas opositoras al franquísmo-salvo el Partido Comunista Español, que no fue invitado-, tanto los que se encontraban dentro de esa España-representado por José María Gil Robles, dirigente de la CEDA, y ministro de la guerra en el gobierno de Lerroux, durante la Segunda Reepública española-, como los que se encontraban en en exilio-representados por la figura destacada de Salvador de Madariaga-. La reunión tuvo lugar en el hotel Regina Palace de la ciudad bávara.
El País se encontraba en medio de la revueltas mineras de Asturias, de los estudiantes, de los opositores pidiendo derechos generales y básicos, que llevaban tres décadas negándoselas, España, acababa de llevar a cabo el primer acercamiento para ingresar, y formar parte de la Comunidad Económica Europea, con el resultado obvio de negación por parte del viejo continente. Pues se negaban a la entrada de España como miembro de la Comunidad, un país cuyo régimen no era democrático, ni libre. Asique nones, vamos, que verdes las iban a segar, y mientras los franquístas se encogían de hombros sin entender porqué no les querían en su club privado, el resto se movió.

Fue entonces, cuando los opositores de Paquito y sus secuaces, se pusieron manos a la obra y juntando 118 personas, pertenecientes a todos los grupos contrarios al Generalísimo-salvo el Partido Comunista Español, ya les he dicho que no les dijeron ni negros ojos tienes-, y redactaron un documento firmado por todos los delegados. Él cual rezaba así:




1.- La instauración de instituciones auténticamente representativas y democráticas que garanticen que el Gobierno se basa en el consentimiento de los gobernados.
2.- La efectiva garantía de todos los derechos de la persona humana, en especial los de libertad personal y de expresión, con supresión de la censura gubernativa.
3.- El reconocimiento de la personalidad de las distintas comunidades naturales.
4.- El ejercicio de las libertades sindicales.
5.- La posibilidad de organización de corrientes de opinión y de partidos políticos.
Todos los delegados españoles, pensaron y creían con certeza que estas bases serían las principales y mínimas, para que todas las personas de España, se sintieran en libertad, a la vez que sintieran una prudencia política tras un largo y fuerte cambio tras cuarenta años de dictadura. La idea y los cinco puntos, fueron aplaudidos y apoyados por el resto de los miembros de la Comunidad Económica Europea.

Incluso el representante del Partido Socialista Español Rodolfo Jopis, le pidió a Joaquín Satrústegui-político que quería que la democracia fuera monárquica y recayera en don Juan de Borbón-, le dijera al Conde de Barcelona, lo siguiente:

“El PSOE, tiene un compromiso con la república que mantendrá hasta el final. Ahora bien, si la corona logra establecer pacíficamente una verdadera democracia, a partir de ese momento el PSOE respaldará lealmente a la monarquía”.

De aquellos polvos vienen estos lodos, pero bueno, ese es otro tema, que trataremos seguramente otro día, o no.

A la vuelta de los delegados representados por Gil Robles a España, la guardia civil les esperaba en el aeropuerto de Barajas a pie de pista, como si de terroristas de alto nivel se tratase. Allí mismo les ofreció dos opciones: exilio o destierro. Ellos se negaron, no creían-y no lo hicieron-, haber hecho nada malo, rápidamente fueron enviados a las Islas Canarias, alejándolos de la Península, muchos aceptaron el exilio, otros quedaron en el destierro. La reacción del franquísmo fue muy dura, tal vez más de lo que se esperaba a esas alturas. Pero este paso, esta reunión, este mal llamado contubernio por la prensa afín al franquísmo, por sus seguidores y sobre todo por la cabeza de la dictadura, ya había sentado unas bases, abierto una importante puerta, y había creado una vía a la esperanza futura. Había creado los cimientos para una democracia española. Pero hoy eso no se estudia, no sale en los libros y nadie sabe-ni ganas tienen-, de quien leches es Madariaga, Jopis, Gil Robles, ni la madre que trajo a ninguno.


No hay comentarios:

Publicar un comentario