miércoles, 24 de diciembre de 2014

UNA HISTORIA ANALGÉSICA


           Los que sean lectores asiduos de esta página ya sabrán que el abajo firmante dista mucho de ser el ñoño y repelente niño Vicente, y que no suelo buscar la herida abierta con historias de lagrima fácil. Todo lo contrario normalmente, soy asiduo de las historias perdidas, de los héroes que no quiso nadie y de las lecciones morales que me enseñan personas que no conozco de nada-a veces sí-, y que me encuentro a lo largo de la vida.

            La historia de hoy me viene al pelo, por lo de la Navidad y tal. No es una historia lacrimógena, pero  analgésica. Es una historia de héroes, de esas personas que se convirtieron en héroes sin querer serlo, ni malditas las ganas que tenían de ello. Como la mayoría de los héroes.

            Háganse a la idea, estamos en plena Primera Guerra Mundial, concretamente el día 24 de diciembre de 1914. Exactamente hace ahora cien años del asunto. Las trincheras del Frente Occidental amanecieron heladas, el frío entumecía todo lo que se movía a lo largo de las zanjas parapetadas de sacos terrenos, a excepción de las chinches que saltaban de soldado en soldado, mordiéndoles las pocas carnes que les quedaban después de medio año batiéndose el cobre entre trincheras embarradas, humedad y pésima comida llena de gusanos.

            Esa noche de Nochebuena de 1914, flotaba en el ambiente una sensación de nostalgia y añoranza por las vidas perdidas y fragmentadas en esa estúpida guerra, que se extendería a lo largo de los próximos años. El bando perteneciente al Imperio Alemán comenzó a decorar un árbol próximo a la ciudad belga de Ypres –allí una cruz lo recuerda-, y a entonar el villancico Stille Nacht. Respondiendo a ello desde el frente del Ejército Británico con similares canciones.

            Pocos minutos después de esto, los silbidos de la balas se enmudecieron, la artillería se quedó helada, y los soldados soltaron las armas y saltaron fuera de las trincheras. Entrando poco a poco en tierra de nadie. Sorprendidos al principio, pero aumentando el nivel de la canción después. Regalándose saludos y abrazos entre los soldados de ambos bandos, juguetes rotos en manos de dos Imperios que solo buscaban la destrucción y el sometimiento del otro, sin importar las muertes de sus hombres. De esos héroes que lo fueron por la fuerza, y de los que nadie se preocupaba.

            Los soldados de ambos bandos comenzaron a intercambiarse tabaco, whisky e incluso chocolate. Mostrándose fotos arrugadas y húmedas de sus familiares, mientras ambos bandos contaban chistes sobre los franceses, y reían a carcajadas. Tras ello, ambos litigantes recogieron los cuerpos sin vida de sus paisanos y los enterraron en tierra de nadie. Los dos bandos, ofrecieron sus respetos a los muertos del enemigo, llorándolos como si fueran sus propios compañeros. Mientras les dedicaban la lectura del Salmo  23, ya saben… “El Señor es mi pastor, nada me falta…”

            Incluso cerraron la celebración jugando un pequeño partido de fútbol, en mitad del campo congelado de Bélgica. Enfrentamiento pacífico y amistoso que terminó con un 3 a 2 en favor de los alemanes, según quedó registrado en el diario personal del suboficial germano del 134º Regimiento Sajón, Kurt Zehmisch.

            La conocida como la tregua no oficial del día de Navidad se extendió por otros frentes de la guerra, durando en unos solo durante esa noche, y en otros  ampliándose hasta nuevo año. Con el pertinente enfado de los oficiales superiores, que por supuesto no se encontraban en el frente, que no pasaban frío, que no pasan hambre y que no compartían el jergón húmedo que les servía a éstos de camastro, con las miles de chinches, más hambrientas que los propios soldados a los que mordían. Esos, que habían declarado la guerra para defender sus intereses y el de sus reyes y gobernantes, enviando a la muerte segura a miles de inocentes, que se convirtieron en héroes a su pesar. Pero que a lo largo de ésta y de las siguientes guerras, nos dejaron historias como la narrada, historias que nos hacen creer un poco más en la humanidad de los humanos. Historias analgésicas.

 

miércoles, 26 de noviembre de 2014

PEDRO Y EL LOBBY FEROZ


Pedro es autónomo, regenta un pequeño supermercado en su barrio de toda la vida. Un barrio obrero. Es de derechas, o eso cree él. En el supermercado suena la COPE a diario, y a diario también lee el ABC mientras toma café en el bar del barrio, el bar de Paco. Paco también es autónomo, y también es de derechas. Ambos tienen un hijo, el de Pedro es científico y mal vivía con una beca que desde hace medio año ya no tiene. Está pensando en irse a trabajar a una empresa alemana, en donde le ofrecen un sueldo mínimo y un trabajo máximo. El hijo de Paco, ayuda a su padre en el bar después de que la planta de embotellado de un famoso refresco de cola, realizara un ERE y echara a más de 800 trabajadores, a pesar de haber tenido pingües beneficios económicos el año anterior.

            Pedro y Paco son votantes del pepe, aunque ambos en alguna ocasión han votado al pesoe, no por convicción, sino por castigo a los partidos gobernantes. Algo muy típico en el suelo patrio, lo de no votar para premiar, sino votar para castigar. Lo cual en los casi cuarenta años de democracia, y más desde que se aferró para desangrarla a ella el bipartidismo es una técnica muy extendida. Algo tan español que duele.

Ninguno de los dos traga con las ideas de “la izquierda” como ellos dicen. Tienen miedo de que les quiten las casas o que les nacionalicen el supermercado o el bar. Supongo, que a un par de autónomos del montón les viene mucho mejor las políticas neo-liberales de privatización a mansalva. Es curioso, sus hijos nunca se habían preocupado de la política, pero según han avanzado los acontecimientos se han ido despegado poco a poco de la ideología de sus padres, hasta colocarse casi en la otra punta. Ninguno entiende al otro.

Pero es que la sociedad que conocemos, o que creemos conocer toca a su fin. Y ellos lo saben. Como ejemplo tenemos lo que nos está viniendo encima y que ni siquiera nos olemos. Estados Unidos y la Unión Europa llevan años discutiendo un nuevo tratado de comercio, que hará que lo que ahora conocemos como la gran crisis económica se convierta en un juego de niños. Y mucha gente, que malvive explotada lo ve venir. Me refiero al Tratado Transatlántico de Comercio e Inversión, conocido por sus siglas en inglés: TTIP. Un tratado que se está negociando totalmente a espaldas de la sociedad, sus conversaciones son totalmente secretas, a excepción de las filtraciones que llegan cada cierto tiempo. Lo que sacamos en claro de estas filtraciones es que lo que están negociando; al ciudadano de andar por casa-es decir a usted y a mí-, nos parte por la mitad. Este acuerdo, es una copia del tratado del NAFTA, entre EE.UU, México y Canadá,  y que prometía miles de empleos. Acabó con 28.000 pequeños comercios mexicanos desapareciendo, y con dos millones de mexicanos en quiebra, por no hablar de los 682.900 puestos de trabajo que se perdieron en EE.UU debido a este acuerdo. El famoso TTIP, iba a denominase en un principio TAFTA, pero la idea fue desechada por los grandes lobbies que llevan las negociaciones tanto del lado Norteamericano como Europeo. Por lo mucho que recordaba al tratado anterior, y temían que ese recuerdo hiciera que las protestas contra el nuevo Tratado Transatlántico aumentaran.

Los políticos europeos preguntados por el tratado, dicen que es una mejora para los ciudadanos-¿cómo podemos pensar que los políticos pueden condenarnos a la pseu-esclavitud para enriquecerse más?-, que crearán miles de puestos de trabajo-¿A qué les suena el cuento?-, y que traerá riqueza. Lo que no dicen es que la riqueza vendrá solo para ellos, y para las empresas y los lobbies que se están batiendo el cobre en las negociaciones opacas a puerta cerrada y giratoria.

Este Tratado según sus detractores-que cada vez son más-, abrirá las puertas de nuestros hogares a las políticas Norteamericanas, la privatización de los servicios sociales será total. Y lo que es peor, el TTIP, permite a estas empresas privadas, y a sus lobbies feroces demandar a cualquier gobierno que no cumpla con lo que les pide. Es decir, imaginen que nuestro gobierno decide invertir dinero en la sanidad o en la educación pública, pues bien, las empresas privadas que se ocupan de la sanidad y la educación tendrán todo el derecho a demandar al estado por romper unilateralmente el contrato. Esta política solo es de ida, pues los gobiernos no pueden hacer lo mismo con las empresas. Evidentemente todos los gastos los pagaremos los de siempre. Cómo ejemplo lo ocurrido en Uruguay cuando la tabaquera yankee Philip Morris demandó al gobierno por las leyes antitabaco, o cuando Aguas de Barcelona demandó millones al gobierno Argentino cuando éste congeló las tarifas para salir del Corralito. Estas empresas privadas denunciaron los hechos ante tribunal de arbitraje-la justicia ordinaria no tiene nada que decir en esto-, formado por tipos pertenecientes al propio lobby de la empresa denunciante. Se imaginarán con que resultado.

Pero no solo eso. Sino que el TTIP abre la puerta a los productos transgénicos, que a día de hoy se mueven a sus anchas por los supermercados de EE.UU, pues allí es el individuo el que debe demostrar que los productos comercializados son peligrosos para la salud pública, no como ocurre en Europa, donde un producto debe demostrar que es sano antes de comercializarse. Lo mismo ocurre con el Fracking o Fractura Hidráulica usada para buscar gas destruyendo todo lo que se pone a su paso. De nuevo, Europa es mucho más restrictiva con esta política, se niega a usar cualquier tipo de producto tóxico que pueda contaminar acuíferos. En EE.UU tienen libertad para usar lo que quieran. ¿Qué tipo de política creen que se aplicaría a la totalidad? ¿La restrictiva de Europa, o la capitalista e invasiva de EE.UU? Yo lo tengo claro.

Por eso Pedro, mira raro a su hijo cuando le cuenta esto, como si los rojos le hubieran comida la cabeza, incluso está a punto de decirle a su hijo que se vaya a Cuba. Lo que no se imagina es que si siguen adelante las políticas neo-liberales, y se aprueba el TTIP, tal vez su supermercado desaparezca y se abra una macro cadena norteamericana, y él sea un reponedor de Wegmans o de Winco Foods, por 500 euros al mes. Y ya no pueda tomarse el café en el bar de Paco, porque ahora Paco le sirva un café aguado en un Starbucks, o similar por culpa de un Lobby feroz, al que no le importan las personas. Y entonces se den cuenta de que no, que en realidad no eran de derechas.

miércoles, 19 de noviembre de 2014

EL HUÉRFANO DE PIONYANG


Era el 17 de octubre de 2011, una presentadora de la televisión norcoreana daba la noticia al más puro estilo de Arias Navarro; “Nuestro querido líder falleció a las 08:30 horas de la mañana mientras viajaba para realizar sus funciones de liderazgo”. Acto seguido rompió estrepitosamente a llorar. La noticia desató una ola de tristeza en el país, había muerto su querido líder. El absurdo y lo delirante se apoderó de las plazas públicas del país, llorar al líder era obligatorio, lo decía la ley. Lo exigía.

            Hace no mucho acabé de leer una novela de esas denominadas distópica, se titula El Huérfano, premiada con el Pulitzer de este año. Su autor es Adam Johnson, profesor de la Universidad de Stanford, que narra la vida de un supuesto Huérfano, sus tristes avatares dentro de la sociedad norcoreana, así como sus enfrentamientos morales contra gentes poco creyentes en el “mejor país del mundo”.

            Pero la historia de este país no siempre fue así, aunque tampoco fue un camino de rosas para sus habitantes, no así para sus gobernantes. Corea, como península completa-es decir la actual Corea del Norte y del Sur-, marca desde eones de tiempo la unión y división-sobre todo la división-, entre China y Japón, que siempre se han disputado su dominio.

            Para entender ciertas cosas debemos irnos un poco más atrás, unos tres mil años más o menos. Corea era poblado por estados tribales, que debido a guerras y ofensivas se acabó dividiendo hace veinte siglos en tres estados fuertes; Goguryeo, Baekje y Silla. Hasta que en el siglo VII d.C, Silla usando la fuerza se intenta imponer sobre los otros dos grupos, lo que inició una guerra que finalizó con el país dividió en dos; Al norte Goguryeo, al sur Silla. Aunque en aquel momento no eran grupos, ni países independientes como se puede creer, pues ambos eran pueblos tributarios de China. Usando ésta el budismo como sustento ideológico de los pueblos más díscolos. Consiguiendo además imponer a la aristocracia como grupo preminente sobre el pueblo. Como no podía ser de otra manera, pues Buda como él de Nazaret, debió decir también eso de hermanos, pero no primos.

            Poco después Silla entró en declive, los pobres se revelaron, y la aristocracia real que llevaba años mamando del estado perdió su poder-a que les suena-. El país de nuevo se dividió en tres, y así continuó hasta el año 936 d.C, cuando de nuevo se produjo la unificación, ya derribado el reino de Silla. Se nombró al rebelde Wang Kun como primer rey del reino Goryeo. Así siguió el asunto, hasta que en el siglo XVI Japón decidió invadir por la fuerza Corea, abriendo una guerra de siete años, que acabó con el país destrozado y con muchos coreanos como esclavos en Japón. La guerra se ganó gracias al general y almirante coreano Yi Sun Yin, abriendo la nueva dinastía Yin, que se mantuvo hasta tiempos relativamente recientes.

            Durante este tiempo el territorio recibió numerosas influencias exteriores, como el culto cristiano, que se mezclaba con los cultos tradicionales, que nunca desaparecerían. Algo curioso en un país que hoy defiende el ateísmo religioso como clave de su país. Pero claro, como es lógico, la dinastía Yi acabó tambaleándose, y para evitarlo creó una nueva creencia, una mezcla que acogía a todos los grupos, para así hacer que su apoyo se fraguara en torno al poder. El culto en sí, se denominó Tonya K, mezclando chauvinismo, budismo y cristianismo. Mientras tanto las luchas entre China y Japón continuaban, usado como campo de pruebas el territorio coreano.

            Así llegaron a la Segunda Guerra Mundial, cuando el problema entre las dos potencias asiáticas, se llevó a territorio coreano. Al finalizar el conflicto se decido partir el país en dos, dejando la parte norte a merced de las ideas soviéticas, y la del sur en manos del capitalismo norteamericano.

            Así fue como llegó el padre de la dinastía Kim al poder, Kim Il-Sing se autoproclamó Dios del país, transformado el comunismo inicial en una república en la que él era el todo. Se proclamó “Presidente Eterno”, Corea del Norte pasó a ser una República Presidencialista Hereditaria. Cambió la historia del país, mejor dicho; la borró por completo. Se cambió el calendario, y partió de cero a partir del año 1912, año del nacimiento del “Querido Líder”. Atacó Corea del Sur de inmediato, consiguiendo que EE.UU le declarase la guerra. Esa fue la primera guerra dentro de la larga Guerra Fría.

            Cuando murió, el culto a su personalidad se encontraba en estatuas, pinturas y en cada lugar al que se mire, lo mismo ocurriría con su hijo, Kim Jong-Il denominado “Gran Sucesor”, que se declaró “Líder Supremo”. Apartó su firma del tratado de no proliferación nuclear, y Corea del norte entró a formar parte del denominado por EE.UU como “Eje del Mal”. Usó la mano dura-más si cabe que su padre-, a todos los contrarios los enviaba a campos de concentración. El Campo 22, es el más grande el mundo. Allí se les tortura, llegando al asesinato, llevando a sus hijos a los orfanatos a cargo del gobierno.

            A su muerte llegó su infantiloide hijo Kim Jong-Un, al que denominan “Queridísimo Líder”, a pesar de su carácter infantil ya ha demostrado en varias ocasiones su salvajismo, como cuando asesinó a su novia y a sus amigos por creer que no habían cumplido los principios del poder, o a su tío abuelo, al que condenó a la muerte, siendo devorado por perros hambrientos al ser acusado del intento de un golpe de estado contra su persona. El país, con el paso de los líderes de la familia Kim, ha creado un código penal brutal, siendo delito cualquier relación con el extranjero, cualquier pensamiento en contra del líder. Siendo condenado el culpable a ser encerrado en un campo de concentración, pero el culpable no va solo, es acompañando por toda su familia.

            Yo mismo sería carne de campo de concentración norcoreano por escribir este artículo, y usted también por leerlo.

jueves, 13 de noviembre de 2014

LA BARRA LIBRE DE COHETE MONAGO



             
             El apelativo no se lo he puesto yo, sino la gente que se mueve a su alrededor desde su época senatorial hasta hoy en día, mientras ostenta el puesto de presidente de la comunidad autónoma de Extremadura. Supongo que después de las últimas noticias todos sabrán a cuenta de qué le viene ese nombre.
            Yo le hubiera puesto otro, tal vez; Coge el billete y corre, o Monago el platanero de la Serena. El asunto sería gracioso sino fuera por el dinero público que se están llevando muerto. Y por su ineptitud, sobre todo cuando se ponen ante un micrófono para intentar auto exculparse, y digo intentar porque normalmente suelen meter la pata más si cabe. Seguro que todos recuerdan a Cospedal y su despido en diferido, para intentar quitarse de encima el marrón de Bárcenas. Este ha sido el caso del presidente extremeño, cuando en un primer momento salió diciendo literalmente: "Cuando he hecho un viaje privado, lo he pagado yo. Y lo puedo acreditar siempre documentalmente”. Y que evidentemente no pudo demostrar. Aclarando que no sabe los viajes que hace a lo largo de su vida, ya que se pasa el día en la carretera y los aeropuertos, presentándose como si fuera un mártir de la causa. Cómo si no viajara en Bussines, como si no se alojara en hoteles de cinco estrellas y alto lujo. Cómo si no cobrarán dietas desorbitadas, mientras recortan radicalmente en los servicios públicos.

Además acusó a sus enemigos invisibles-ya sea de dentro de su partido o de fuera, que nunca se sabe-, de querer ir a por él, por hacer “cosas que no gustan”. Y añadió además; “que ya se lo habían avisado”, y que “no tiene miedo a los rompepiernas”. Para terminar aseverando que va a defenderse, mediante querellas: "A cada golpe voy a ser más fuerte y más contundente en la respuesta". Todo para tapar sus treinta y dos viajes privados a Canarias a ver a una novia-o la relación que tuviera con la chica que llena los periódicos-, y que pagábamos entre todos.

            Pero al día siguiente de estas bravuconadas, de esos golpes de auto reflejo de lobo herido, todo cambió. El discurso arribista mudó de tono y de argumento solo veinticuatro horas después, bajándose éste los pantalones y diciendo: “Devolveré cada céntimo de los viajes a Canarias”. Curiosamente, la noche anterior la presidente de la diputación de Aragón  obligó a dimitir a un diputado por Teruel, por hacer lo mismo que Monago. Es decir, viajar privadamente a Canarias usando dinero público. Y además-y esto parece Berlanguiano-, para visitar a otra “amiguita”, que curiosamente es la misma a la que iba a ver Monago con todos los gastos pagados.

            Pero, lo del presidente extremeño y su asunto de faldas ha ido más allá del asunto personal. Pues ha destapado el abuso que algunos diputados y senadores-espero que no todos, aunque sinceramente sean malos tiempos para fiarse de la moral de los políticos-, que pueden moverse por tierra, mar y aire del territorio nacional sin tener que dar explicaciones a nadie, de cómo, cuándo o porqué, además de tener gratis los párquines de estaciones y aeropuertos, los peajes y una tarjeta de tres mil euros anuales, para tomar taxis. Solo tienen que decir cuando y donde quieren ir, y el encargado acude raudo a la agencia concertada para este fin-viajes El Corte Inglés concretamente-, y les saca el billetito sin más preguntas. Como ven todo muy democrático, y muy cercano a la famosa ley de transparencia que el gobierno y la oposición, se empeñan en enarbolar cada vez que se les acusa de tendencias socio-económicas hacia la opacidad. Para darse cuenta de la poca intención de cambiarlo, valga la respuesta de Soraya Sáez de Santamaría-Vicepresidenta para todo-, que contestó hacía la nula información sobre el uso de dinero público para los viajes privados de diputados y senadores: “Es la dinámica de funcionamiento normal. Ha sido así desde 1978”. Pues nada, para que vamos a cambiar nada, si todo funciona de lujo. Sobre todo para ellos.

            Pero lo más preocupante no son los gastos-que también-, sino que incluso pillados con las manos en la masa, se escudan, se excusan en explicaciones enrevesadas, increíbles e irreales. Y que después intentan quedar bien diciendo que devolverán el dinero, que lo sienten mucho y que no volverá a ocurrir. Sin quedar muy claro que es lo que no volverá a ocurrir; sí que no volverán a hacer viajes privados con dinero público, o si lo que no volverá a ocurrir es que les pillen con las manos enmarronadas. Lo único claro es que nadie dimite, y mucho menos ningún superior-por ejemplo, ese gallego barbudo, con barba y frenillo que dice ser Presidente del Gobierno-, les obliga a dimitir. A pesar de estar en una acto del partido junto a Monago horas después de que explotara el asunto.

            Muchos se preguntarán cómo es posible que no lo cesara de inmediato, pues lo explicaba ayer perfectamente el periodista Miguel ángel Aguilar; porque el presidente de la barba y el frenillo también ha viajado numerosa veces a Canarias a cuenta de las arcas públicas, en este caso para visitar a su padre. Y las visitas a papa Rajoy, también las hemos pagado entre todos.

domingo, 9 de noviembre de 2014

BIEN HECHO JOVEN (25 AÑOS DESPUÉS)


            O “Das ist gut, mein Junge”, como ustedes prefieran, esta fue la contestación de un coronel de la Stasi alemana, cuerpo que se encargaba de vigilar-no siempre de forma muy educada-, que nadie hablara mal sobre la RDA-, al oficial que había sido el primero en abrir un paso fronterizo del muro de Berlín hace ahora veinticinco años.

            Pero la historia siempre es más curiosa y enrevesada de lo que suele aparecer en los libros de texto – en los que aparece, que esa es otra-. Lo cierto es que lo que hoy conocemos como la gloriosa caída del telón de acero no fue más que una acumulación de casualidades, buscadas o encontradas-no seré yo el que lo juzgue ni mucho menos-, que el tiempo colocará en su sitio, para lo bueno y para lo malo  y aún es pronto para confirmarlo. Lo cierto es que el 9 de noviembre de 1989 comenzó con una reunión del comité Central de la RDA -zona oriental del muro-, nada extraño como se imaginarán dentro de la rutina política del país. Esta reunión terminó con la típica rueda de prensa insípida y aburrida de costumbre, a manos del portavoz del gobierno de la RDA, un tal Schabowsky. En un momento dado, éste comentó que el comité de la RDA había llegado a un acuerdo para que los ciudadanos de la zona oriental de Alemania con pasaporte en regla pudieran viajar al extranjero. La anterior afirmación, sacó de su letargo a un periodista italiano que rápidamente preguntó en que momento esta ley entraría en vigor. El portavoz del gobierno oriental, que en su vida se había visto metido en otro embolado como aquel, no sabía que contestar,  y demostró lo que todos suponían, es decir, que no se había leído la hoja que el comité le había entregado. Mientras comenzaba a tartamudear sin encontrar la respuesta acertada, para quitarse el muerto de encima tuvo la feliz idea de contestar las dos palabras que cambiarían la historia de Alemania: “Al Sofort” es decir; de inmediato. Cuando la respuesta oficial que se le había ordenado, era;  próximamente.

           A todo esto nuestro protagonista, el oficial de la Stasi, Harald Jäger escuchó la afirmación mientras cenaba en su puesto de vigilancia de Checkpoint  Bornholmerstr. Al oír las declaraciones del  portavoz de la Alemania Oriental  se atragantó con la sopa de cebolla, y sólo atinó a mascullar, “¿Pero qué tonterías dice este hombre?”.

            Durante las siguientes tres horas el oficial no dejó de ver como su puesto fronterizo se veía rodeado por cientos de personas, las cuales no sólo se acercaban a un lugar prohibido durante años, sino que además tenían la gallardía de pedir a los rudos y en ocasiones irracionales oficiales de la Stasi que abrieran la puerta, y les dejaran cruzar el puente de Bornholmerstr que unía la RDA con la RFR.

            El oficial pensó que la cosa se iba a poner fea, y decidió llamar a los máximos representantes de la Comisión Central de la RDA para recibir órdenes de cómo actuar. Pero casualmente nadie respondió a su llamada, esta casualidad se explica de una forma muy sencilla. Cuando los miembros del comité Central acabaron su reunión salieron a la calle a recoger sus coches, la mayoría de ellos se dirigieron a sus casas, éstas se encontraban fuera de Berlín en un pequeño pueblo, una urbanización más bien, donde vivían la mayoría de los altos cargos del partido. Evidentemente en esta época no existían los teléfonos móviles, y la única manera de comunicarse con ellos era mediante el teléfono fijo de su casa o despacho. Pero ocurrió que cuando el oficial Jäger telefoneaba a sus superiores -a la vez que intentaba controlar el temblor de piernas que lo acuciaba-, éstos se encontraban de camino a su casa, por eso nadie contesto a la llamada. De hecho es posible que ninguno de ellos a esa hora fuera consciente de la metedura de pata de su desinformado portavoz, y ni se figuraban que las calles del Berlín oriental estaban comenzando a atestarse de gente esperando para cruzar al otro lado del muro.

            Al final, el bueno de Jäger después de oír al portavoz del gobierno, y viendo a la gente en la calle decidió hacer lo que le pedían y abrió las barreras del checkpoint, permitiendo a la  gente cruzo al otro lado. Al principio lo hacían con miedo, como un conejo al que le abres la jaula y antes de salir corriendo mira a ambos lados preguntándose donde está la trampa, y después de ver que era verdad, que podían salir y volver a entrar sin problemas, una oleada de gente se lanzó no solo a cruzar al otro lado, sino que decidieron derribar con sus propias manos el muro. Pero esa historia ya la conocen todos ustedes.

            Lo que me gusta imaginarme es la llegada del oficial a su casa al día siguiente, háganse a la idea, la mujer como buena alemana se acuesta temprano, antes de que todo ocurriera y sin saber nada de la caída del muro, y cuando su marido llega a casa ella le pregunta como todos los días: “¿Qué tal el trabajo cariño?”, y el aún aturdido por lo acontecido la responde “”Esta noche he abierto el muro”. Imagínense la cara de la mujer, mezcla de incredulidad y de miedo. Pues bien, esta es la cara que tuvo esa noche la mayor parte de la población alemana. Por suerte todo salió bien y no se derramo una gota de sangre.

            Gracias a esto hoy hablamos de Alemania en singular, esa Alemania en la que un buen día del siglo XIX anido la pérfida y venenosa serpiente llamada Hitler, una alimaña que trajo millones de muertos, la locura, y casi la destrucción del viejo continente. Y que para remate, una vez desaparecido el ogro, nos quedó la guerra Fría y una gran y tenebrosa cicatriz rasgando la cara de Europa. Por suerte el muro cayó, y hoy puedes pasear tranquilamente desde Postdamer Platz -RFR- a Alexander Platz -RDA-, pasando por la Puerta de Brandemburgo, por la Avenida de los tilos y pararte tranquilamente delante de la Universidad Humbolt, justo en la plaza donde Hitler ordenó quemar todos los libros. Gracias a ese momento, hoy se puede pasear por ese puente de Bornholmerstr, donde hace veinte años se produjo unos de los hechos más importantes de la Europa contemporánea, y tocar los restos del muro mientras tu subconsciente hace que oigas el ruido de la piquetas contra el cemento – por lo menos a mí me ocurre así cada vez que me acerco allí-. Al final todo salió bien para todos, a excepción del ex miembro de la Stasi, Jäger, que aún hoy es un apestado en ambas Alemanias. En la RDA por ser el que abrió la puerta y ayudó a acabar con el comunismo en el país, y en la RFR, porque muchos no le perdonan los veinticinco años en los que sirvió a la Stasi. Pero aun así hoy, yo hago mías las palabras del coronel de la Stasi que se presentó en su puesto de vigilancia al saber que habían abierto el muro, y con cara sería dijo a Jäger; Bien Hecho, Joven.

 

miércoles, 5 de noviembre de 2014

PUBLICACIÓN REVISTA HADES


En el siguiente enlace pueden leer mi artículo premiado y publicado por la revista Hades; titulado Alejandro Malaspina y José Bustamante, dos innovadores expedicionarios. En las páginas 8,9 y 10.


http://issuu.com/cemabasa/docs/hades_2014/9?e=0

jueves, 30 de octubre de 2014

A VUELTAS CON EL ALCALDE

           Cuando hablo de un alcalde bocazas, mal encarado, de mal corte y peor jaez, muchos pensarán en la misma persona. Además si usted es viejo lector de esta página ya es consciente de que no es la primera vez -ni será la última-, que le dedico mi tiempo al tipo en cuestión.
           Pues bien, después de sus declaraciones machistas sobre el reparo que sentía por entrar a solas en un ascensor con una mujer, por si le buscaban las vueltas. Cuando las vueltas se las busca él solo cada vez que abre la boca. Vuelve a la palestra con la delicadeza natural, buen hacer y comprensión ciudadana que le caracteriza.

           El fin de semana pasado se celebró en la capital castellana la Semana Internacional del Cine, la conocida como SEMINCI, y que todos los años convierte la ciudad en un núcleo de cine. Donde actores, críticos y seguidores comparten cafés, ideas y charlas informales. También es un lugar óptimo para hacer oír-más bien escuchar-, las protestas de los ciudadanos que de otra manera quedarían ahogadas en sus barrios. No se puede olvidar que este evento es cubierto anualmente por varios medios informativos de carácter nacional e internacional.
            Tuve la oportunidad de disfrutar de la SEMINCI durante varios años, los que tardé en realizar mi licenciatura en la ciudad, y como amante del cine no solía perderme nunca la jornada de inauguración de la dicha Semana de Cine. En todas ellas, una buena proporción del público pedía derechos sociales o seguridad ciudadana. Desde un grupo de trabajadores que pedían al ayuntamiento implicación para parar la deslocalización de una de las empresas más importantes del sector automovilística, y que iba a dar al traste con miles de empleos, hasta padres y profesores que pedían la retirada de unas antenas de telefonía móvil, cercanas a un céntrico colegio de la capital y que estaban creando decenas de casos de cáncer en niños menores de diez años. Pasando por las protestas de los vecinos de uno de los barrios populares de la ciudad, que solicitaban la vigilancia que no tenían en sus calles, desde que éstas se habían convertido en un verdadero mercado de droga. Como ven, normalmente la protestas no eran descabelladas, lo que pedían estos vecinos no son cosas imposibles, ni tampoco locuras de utópicos trasnochados. Al menos a mí así me lo parece.
             El caso, es que este año de nuevo las protestas se centraban en uno de los laterales del Teatro Calderón de la Ciudad, donde comenzaban a llegar actores, directores y críticos para disfrutar de la gala de inauguración y de la proyección de la película de turno. Mis fuentes no me han precisado cuales eran las peticiones de este grupo de ciudadanos, pero según está el panorama español,  pueden hacerse una idea de lo que pueden solicitar al jefe del consistorio local. Él como es costumbre hacía oídos sordos, ni tan siquiera miraba para el área ocupada por estos “antisistema” de la ciudad.

             En esas estaban el alcalde y el director del festival, en la puerta principal recibiendo a los invitados, como buenos anfitriones. Cuando hicieron acto de presencia sobre la alfombra roja del festival los actores Antonio Resines y Jorge Sanz. Al reconocerlos, el grupo que se encontraba manifestándose comenzó a levantar la voz, y la algarabía subió de tono intentando llamar su atención. Acto seguido, el alcalde se dirigió a una de las chicas de la organización dando orden para que subiera el volumen de la música. Pues según él, aún se seguía oyendo a…esos. Jorge Sanz, escuchó a la perfección la orden del alcalde, y al llegar a su altura, dándole respetuosamente la mano, le espetó ante su cara de asombro la frase; “ya veo como escucha usted a su pueblo”.

            El alcalde se quedó con un palmo de narices, comentando la jugada con el director del festival, mientras el actor madrileño se perdía en el interior del teatro. Supongo que la solución para que estos actores no vuelvan a recriminar su poco interés por su pueblo, será no volver a invitarlos al festival. Al igual que para no escuchar las peticiones de su pueblo, prefiere subir el volumen de la música antes que escucharles e intentar solucionar sus problemas.
 
            Subamos la música en todas las protestas, en todas las calles de todas las ciudades de España, solucionemos los problemas tapándolos. Así tendremos un país donde no habrá gritos de manifestantes, sino delicadas notas musicales. Primero subirán la música, después vendrán las mordazas. Con los “neo-demócratas” hemos topado.

lunes, 27 de octubre de 2014

SOBRE MALETAS, NUEVOS EMIGRANTES Y RECUERDOS.


              Seguro que ya los conocen, seguro que muchos de ustedes queridos lectores, tienen algún caso cercano, familiar o amigo, tal vez incluso usted mismo. No hay que avergonzarse por haber sido uno de ellos, todo lo contrario, hay que levantar la cabeza y decir con la fuerza y el saber estar que le proporcionó la situación: sí, yo fui uno de ellos. Contarles la experiencia a hijos y nietos, mientras enseñan antiguas fotos ajadas por el paso de los años y los recuerdos, orgullosos de ellos, y respetándolos sobre todo. Pues los recuerdos del pasado lejano-y en ocasiones cercano-, son una mujer a la que no conviene desnudar.

                Supongo que ya sabrán por dónde van los tiros, esas mujeres o hombres que esperaban al lado de un andén de estación de ferrocarril, que los llevaría al París de la Francia, como dicen aún algunas abuelas de la época, mientras un tren llegaba echando tanto humo que nublaba la visión de los que allí aguardaban, y las lágrimas de los despedidos y los despedidores caían por sus mejillas. Maleta de cartón en la mano, con un par de mudas y una camisa en el interior, los que tenían suerte, incluso llevaban un pantalón de pana de repuesto. O los que se fueron a La Argentina como decían entonces, a buscarse la vida en otro continente tan desconocido como la luna para ellos. O esos de ideas políticas distintas a las dominantes, o sin ideas políticas circunstanciales, pero que les tocó apechugar por la caza de brujas, y que cruzaron la frontera portuguesa o gabacha-dependiendo donde se encontraran-, con un puñado de tierra en la mano y un serillo con ropa al hombro, girando la cabeza para observar-tal vez por última vez-, su tierra.

                 Pues bien, esos recuerdos que parecen tan lejanos, tan del pre N.O.D.O, tan de la España de principios o de mediados de siglos pasados, es la España que muchos se encuentran-nos encontramos-, hoy. Evidentemente, ya no se usan las maletas de cartón, ni se va con una muda, usan  maletas de marca, a veces, rígidas de colores estridentes, llenas a rebosar de ropa en muchos casos innecesaria. El trapo amarillento y ajado, donde se llevaban las viandas para el viaje, se han cambian ahora por ordenadores y teléfonos de última generación. Y ya casi nunca se despiden en puertos o estaciones de ferrocarril, sino en modernos aeropuertos-eso sí, buscando las ofertas de low cost-, diseñados por arquitectos de renombre internacional, e inaugurados por políticos corruptos, también de renombre internacional, esos que cortan la cintita inaugural con unas grandes tijeras, las mismas que más tarde usan para los recortes sociales y educacionales, mientras se suben sus sueldos y sus dietas.

              Fíjense en su alrededor, pero háganlo rápido porque están desapareciendo, son licenciados y diplomados, gente preparada, con masters, doctorados e idiomas, que se cansan de enviar y entregar curriculums en todos los lugares inimaginables. Que hartos de que les digan nones en todos los sitios, o de que les contraten en un gran almacén, gran supermercado, o macro-librería, explotándoles  por cuatro míseros duros, mientras se pasan su preparación académica por el arco del triunfo. Lo que hace que cada día de trabajo, sea un pequeño paso por el infierno económico y pluriempleado de ese paraíso del corrupto llamado España.

              Son-o somos-, los nuevos emigrantes, los nuevos exiliados, pero esta vez no por temas políticos, por lo menos no la mayoría, son-somos-, exiliados económicos, frustrados por no poder trabajar en nada que valga la pena, en nada que nos llame la atención lo más mínimo, nada que los incentive a levantarse cada mañana de la cama. Ya hablé aquí hace tiempo de mi amiga Paulette, la librera del Sena, que se cansó de que la explotaran en un trabajo que dejaba mucho que desear, para cobrar algo menos y ser feliz. Eso, es lo que buscamos muchos, además de la experiencia adquirida y los idiomas aprendidos tras pasar varias temporadas anuales en varios países del mundo.

               Es evidente, que el fondo tampoco es el mismo, normalmente buscan-buscamos-, trabajos en restaurantes, cocinas, tiendas de recuerdos para turistas, como baby siter, camareros de barra, o incluso guías turísticos, nada que envidiar por supuesto, pero tampoco son las interminables horas apretando tornillos en la Citroën, llorando cuando se llega a casa por los mucho que echa de menos a la familia. Son otros tiempos y los avances en las telecomunicaciones ayudan a tener cerca a los que están lejos. Pero a pesar de lo que muchos piensan, no es una situación cómoda ni agradable, no todos son los estupendos y sonrientemente engominados españoles por el mundo, que ganan miles de euros al mes y los pueden despilfarrar en gastos superfluos.

             La mayoría sobreviven como pueden, comiendo pasta y arroz, o compartiendo las sobras de las tiendas de comida rápida o de los restaurantes que sus compañeros traen a casa a la última hora del día. Así son los nuevos inmigrantes, los nuevos exiliados. Pero con todo, a muchos les preguntas, y sonríen, confesando que a pesar de las penalidades, de compartir habitación, de tener que aprender un nuevo idioma a marchas forzadas, son felices, porque se sienten más realizados que en España, y porque aquí, tienen la oportunidad de juntar un dinero, de conocer gente que de otra manera no conocerían y de vivir experiencias que mucho otros no vivirán. Y a la pregunta de si volverán a España, te contestan que sí, vagamente, pero que no por el momento. Aún tienen muchas cosas por vivir, buenas y malas, cosas que algún día contaran a sus nietos o hijos, usando una pantalla de cristal líquido para ver sus fotos con una media sonrisa en la cara, pero orgullosos de lo vivido. Y de lo luchado.

 

viernes, 24 de octubre de 2014

NUMANTINOS DE ATENAS


            Hace mucho tiempo que no nos vemos, pero solemos hablar a menudo. Casi siempre de lo mismo: política, historia y de recuerdos mutuos en la ciudad donde nos conocimos, París. Es griego, se llama Kostís y nació en un pueblo cercano a Atenas. Cuando nos conocimos los dos hacíamos lo mismo en la capital francesa, buscarnos la vida. Yo repartía publicidad de un restaurante  en una boca de metro–mientras aprendía el idioma-, y él era camarero de un bistró cercano. Cuando yo acababa mi trabajo, me sentaba en una de sus mesas y me tomaba el segundo o tercer café de la mañana. Pronto nos hicimos colegas, veníamos de países con los mismos problemas, éramos de la misma edad, y además teníamos las mismas ideas, lo cual favoreció que acabáramos siendo buenos amigos.
            Licenciado en ciencias políticas, llevaba trabajando en París desde meses después de licenciarse. Su país ya estaba en recesión, más bien en bancarrota. Y él se hartó de sueldos nimios y trabajos de segunda o de tercera. Se cansó de tener que aguantar a un jefe tirano, y un gobierno golfo y corrupto secuestrado por la Troika y el Banco Central Europeo. Se cansó de que sus políticos-y los nuestros-, llamaran crisis económica a una estafa en toda regla, mientras ellos vivían a todo tren con tarjetas negras, y cajas en b. Se cansó de pagar una deuda que él no había contraído.
 
           Un día a primera hora de la mañana, cuando yo apuraba mi café, y él colocaba los cubiertos en las mesas que en un rato se llenarían de oficinistas trajeados y con prisa, la televisión pública francesa conectó en directo con su corresponsal en Atenas. La ciudad ardía, la policía griega cargaba cruelmente y con verdadero odio ante los manifestantes que querían llegar al parlamento, donde los políticos del país heleno votaban la aprobación de una nueva serie de recortes que ahogaban más aún, a los ciudadanos del país mediterráneo. Oí a mi amigo rezongar algo en griego, no sé lo que dijo, pero pude imaginármelo perfectamente.

            Los días pasaron y apenas volvimos a sacar el tema. Pero un sábado a primera hora de la mañana alguien llamó a la puerta de mi humilde casa parisina. Lejos de ese París bucólico que todos creemos, muy lejos del glamour de los bulevares y de los turistas de la Torre Eiffel, allí donde está el verdadero París. En un barrio del norte de la ciudad, barrio pobre y de inmigrantes. Un barrio a los que los parisinos denominan despectivamente Guetto o neuf-trois. Al abrir la puerta de madera, no sin esfuerzo pues debido a la humedad de la zona había crecido, y para abrirla tenía que colaborar tanto quien  estaba en el interior de la casa, como el que pretendía entrar en ella. Al abrirla me encontré a Kostís, con ojeras y cargado con una gran mochila a la espalda.

            Preparé un café en una pequeña cocina eléctrica, y tosté unos trozos de pan atrasado. Mientras, mi amigo me contaba sus nuevos planes. Había hablado con su familia y con sus amigos. La situación era extrema-por desgracia las noticas de los siguientes meses dieron la razón a sus temores-, y había decidido volverse a casa junto a su gente.

Pero, eso sí-me advirtió-, no voy a quedarme en casa viendo como nos saquean, es el momento de salir a la calle, de partirse la cara por la gente honrada que muere de hambre por culpa de políticos, ineptos y corruptos. Después de un rato hablando, se levantó, era la hora de irse al aeropuerto. Nos despedimos dándonos un abrazo, nos deseamos suerte y nos aseguramos que algún día volveríamos a vernos.

            Hoy me lo imagino a la puerta del Consejo de los helenos, detrás de las máscaras antigás, o de los pasamontañas que tapan la cara a los jóvenes –y no tan jóvenes- griegos, que se enfrentan a diario contra las fuerzas del orden que aún siguen defendiendo a los políticos que les han arruinado. Esas imágenes que se siguen produciendo a diario, a pesar de que los telediarios y la prensa de nuestro país ya no lo cubren. Supongo que no compensa, no vaya a ser que alguien vea en ellos un modelo, y nos haga despertar, o salir de nuestro ensimismamiento paniaguado de fútbol y telerrealidad barriobajera.

Hace unos días volvimos a hablar. Estaba totalmente desanimado, abatido.  Pero cuando le pregunté que qué iba a hacer, se quedó pensativo. Al rato, me preguntó si recordaba aquel día en que ante unas cervezas le conté la historia de Numancia. Pues eso vamos a hacer-continuó-, seguir como los numantinos, continuar luchando. Incluso sabiendo que todo está perdido, que solo es cuestión de tiempo que caigamos, que solo es cuestión de tiempo que algunos se entreguen al enemigo, que caigan en sus garras, y que otros se suiciden-unos metafóricamente, otros por desgracia no-, antes que caer en los brazos de la Troika. Tal vez cuando todo este perdido vuelva salir de aquí-continuó mi amigo-,  tal vez vuelva a trabajar de camarero en alguna capital europea, y pueda vivir con relativa calma. Pero mientras quede alguna oportunidad, mientras quede algo público que defender  seguiremos aquí, como los numantinos, apretando los dientes y luchando.

miércoles, 8 de octubre de 2014

SOBRE MINISTRAS NECIAS, MUJERES GENEROSAS Y PERROS FIELES


            Lo de este país es para echarse a temblar, a veces no me importaría que cayera napalm y nos fuéramos todos por el sumidero. Aunque otras veces, y pensándolo más fríamente dejaría lo del napalm para acompañar el relaxing cup of café con leche de estos tontos de serie que intentan llevar a cabo la labor de gobernantes serios y comprometidos, que viven de lujo a cuenta de nuestra esfuerzos, a veces llevándonos hasta puntos dramáticos.
            Esta panda de golfos apandadores, rodeados de dinero en negro, de tarjetas todo incluido, con saltos olímpicos por encima de la ley, y con peticiones de indulto por no considerarse delincuentes. Que nos mienten ya no solo para ganar unas elecciones, sino que lo hacen por vicio. Necesitan su dosis de mentira diaria, mientras  van incubando poco a poco el germen de la politorexia, cada mañana se miran al espejo y se ven más honrados que el día anterior, pero menos que el siguiente. Esta enfermedad que se contagia de forma espectacular entre toda esta gentuza que se creen los sheriff de sus ministerios, de los ayuntamientos, de los puestos de consejeros de las cajas de ahorros…
          
            Pero dentro de esta granja de ineptos, hay varios casos que me dan más miedo que los otros, por su ignorancia supina, por su maldad escondida bajo una capa de  despiste, de inconsciencia a veces fingida, otras no tanto. Como podemos entender sino, metidos de lleno en el siglo XXI, que la virgen de tal sitio, o el santo de tal lugar va a ayudarnos salir de la crisis, como dice la ministra de trabajo, y que cuanto más les recemos más bajo será el número de parados, o más alto nuestro sueldo. Desde luego cada cual puede creer en lo que le parezca, pero en su casa. Un ministerio no es lugar para dar sermones, ni para condecorar esculturas vestidas con ricos ropajes, por muy meapilas que se sea. Cada cosa tiene su lugar, y el que no entienda esto no debería dedicarse al servicio público de una ciudadanía complicada, creada por una amalgama de creencias, de opiniones y de ideas, todas ellas licitas y respetables.
            Lo mismo ocurre con otra ministra que está metida hasta las trancas en el basurero de la corrupción patria. Otra a la que no le consta nada de nada, y que ni siquiera fue consciente de que su marido tenía un coche de alta gama pagado con dinero poco-nada- licito, y que pasó años aparcado a la puerta de su propia casa. La misma que ayer, cuando le estalló en la cara,-esa que tiene más dura que el hormigón-, el primer caso de ébola contagiado en territorio europeo, fue obligada a dar la cara-a intentarlo al menos-, sin contestar a nada, sin dar datos, sin saber cómo se contagió la sanitaria, sin saber nada de nada. Y realmente teniendo solo una cosa clara, que ella no va a dimitir, faltaría más. A pesar de que juró y perjuró cuando llegó el primer enfermo desde Liberia que todo estaba controlado, y que no había ningún riesgo de contagio por pequeño que fuera. A pesar de que en el año 2009 aseguraba que una ministra debería evitar que una enfermedad se propague, o dimitir-evidentemente ella estaba en la oposición por entonces, y ahora curiosamente no se acuerda de sus declaraciones-.
            Fue una rueda de prensa patética y que solo sirvió para dejar más claro su ineptitud genética, su falta de carisma, el peligro que supone una persona así para cualquier sociedad y más cuando ella tiene en su mano-y sin tener ni idea de medicina- el ministerio de sanidad de un país. Mientras que su labor principal en el ministerio ha sido desmantelar la sanidad pública, y dejarnos a los que no tenemos tarjetas de las de todo pagado de la caja de ahorros de turno con el culo al aire.
            Y para colmo la historia berlanguiana apareció hoy, y se dividió en dos partes, la primera de ellas es la llegada a España de sor Paciencia, la monja que trabajaba con el primer sacerdote que falleció en el Carlos III. Sí, la misma a la que el gobierno de Rajoy se negó a traer a España para ayudar a curarla porque no era española, porque la humanidad de estos políticos acaba allí de donde no llegan votos. Y que curiosamente, ahora si la han traído rápidamente para que haga una transfusión a la enferma recientemente contagiada, pues su sangre cuenta con los anticuerpos al haber superado la enfermedad con mucho sufrimiento, a pesar de ser abandonada a su suerte.
              Pero cuando aún estábamos sorprendidos por la notica, y por la generosidad de esta mujer llegó la segunda parte. Pues aparece la Comunidad de Madrid poniendo en busca y captura al perro de la enferma con intención de sacrificarlo, a pesar de la lucha del marido de ésta para evitarlo. Y todo porque al tonto del ciruelo de turno se le ha ocurrido que el perro es un peligro porque ha tenido un contacto íntimo con la enferma, y quieren picarle el billete al pobre animal a pesar de no haya ninguna prueba de que esté enfermo o pueda estarlo.
 Pero ya saben, cuando los tontos supinos que nos gobiernan ven un peligro grave y no una solución coherente disparan cañonazos hacía todos los lados. Y esta vez le ha tocado a un perro fiel, indefenso, un perro cariñoso y que daría la vida por su dueño-como la mayor parte de estos animales-. Cuando a lo mejor deberían ver como máximo peligro en este caso, a los responsables políticos que se llenan la boca hablando de lo bien que funcionan los protocolos en este país, cuando todo es mentira. Cuando a los profesionales de la sanidad no se les ha enseñado como enfrentarse a estos casos, cuando el material que se les da para que trabajen deja mucho que desear, y cuando juegan con la vida de esta gente generosa, que da su vida literalmente por ayudar a las personas que los rodean, y también con la nuestra, como si esto fuera una ruleta rusa. Pero, qué podemos esperar cuando la encargada de mantenernos a salvo de una pandemia no sabe ni donde tiene la mano derecha.

miércoles, 1 de octubre de 2014

35 DE MAYO EN PEKÍN


             Supongo que a muchos de ustedes les está ocurriendo estos días lo mismo que a mí, al ver el movimiento de desobediencia civil en el centro de la ciudad china de Hong Kong. Ya saben, esas protestas pacíficas que piden que las próximas elecciones del año 2017 en la ciudad del sur de China sean democráticas, y no tenga efecto la reciente resolución aprobada por el gobierno chino donde se limitan los candidato que puede presentarse a la elección. Movimiento que bebe del “Occupy Wall Street”, una rama de acción protesta pacífica que nació del 15-M, y que en Hong Kong recibe el nombre de “Occupy Central”.
            Y es que como si fuera un trabajo de memoria, mientras leo los periódicos estos últimos días, de vez en cuando no puedo evitar traer a mi mente las imágenes del desalojo violento de la plaza de Tian’anmen en el año 1989. El cruel ataque hacía la gente que se habían reunido allí pidiendo justicia hacía la figura de Hu Yaobang, el que fuera Secretario del Comité Central del Partido Comunista de China. Un hombre de corte liberal, defensor de la democracia, de la libertad de prensa y perseguidor de la corrupción política. Un tipo querido por los universitarios chinos y que fue apartado de su cargo de forma extraña.
            Si bien esa manifestación fue sangrientamente sofocada, acabó abriendo una grieta en el pétreo seno del Partido Comunista, un cisma entre los que apoyaban la intervención, y los que se negaban a sofocar las protestas pacíficas de una forma tan sangrienta por parte del Ejército Popular de Liberación. Esta historia que dejó perplejos a los ciudadanos occidentales, se vio rápidamente secuestrada por el gobierno Chino, desapareció de la prensa y por supuesto de los libros de historia. La mejor forma de evitar que esto se repitiera, era que las nuevas generaciones no oyeran hablar de ello.
            Todo esto, acabo trayéndome a la cabeza a un compañero chino de estudios que conocí mientras realizaba un máster. Un día tomando café saqué a relucir la historia de Tian’anmen, e incluso le mostré la famosa foto tomada por Jeff Widener con el hombre frente a los tanques. Pero nada, me miró como si le hablara en chino-y nunca mejor dicho-. Al día siguiente, le presté una pequeña obra publicada sobre el asunto por una revista mensual internacional. Y yo, me puse a investigar más sobre el tema de la censura china en cuanto a las protestas de 1989.

             El caso es, que tras mucha búsqueda y varias consultas di con un diccionario realizado por intelectuales de origen chino que se encuentran fuera de su país, en este diccionario se encargan de recoger términos y realidades políticas, sociales y económicas de China. Y allí pude aclarar ciertas dudas que me asaltaban desde la conversación con mi amigo.

            Resulta que evidentemente el violento desenlace fue olvidado conscientemente en los libros de texto, y obligado al olvido por parte de  la población bajo duras penas de cárcel. Pero muchos intelectuales se siguen haciendo eco de ello-o al menos intentándolo-, buscando la puerta al mundo que representa internet. En china el término 4 de junio de 1898, día en que se produjo la masacre contra los manifestantes-o como es conocido allí “el 6,4”- está totalmente vetado en la red, y es eliminado de forma instantánea. Aunque muchos internautas intentan saltarse los filtros del gobierno, y colar información sobre el tema usando el término 35 de mayo (31 de mayo, más los cuatro días de junio). Es decir usan esta cifra inexistente, como un nuevo giro lingüístico para saltarse la dura censura de su país de origen, y así acabar con esta laguna de desinformación creada por el gobierno. Aunque lo consiguen a duras penas.

            Este año se cumplieron veinticinco años de aquel hecho que abrió un cisma en el gobierno chino. Y ahora como en conmemoración de la masacre, los jóvenes y no tan jóvenes ocupan, contra las órdenes del gobierno de Pekín de nuevo el centro de otra ciudad, pidiendo de nuevo una apertura democrática en su país. Esperemos que esta vez se consiga un avance, un acercamiento, un dialogo, y la protesta pacífica de Hong Kong no termine con decenas de muertos y otros veinticinco años más de desinformación.

lunes, 29 de septiembre de 2014

V PREMIO HISTÓRICO LITERARIO REVISTA HADES



V Concurso de trabajos de historia sobre el entorno de la Bahía Gaditana de la Revista Hades

 

 
 
El pasado Jueves se hizo publico el fallo del jurado del V concurso de trabajos históricos literarios organizado por la revista HADES, sobre el entorno de la Bahía de Cádiz. En el que he sido reconocido con dos premios.
 
 
1) Primer premio y publicación del trabajo en la revista que se publicará en noviembre de 2014, cuyo título es : "Alejandro Malaspina y José de Bustamante, dos innovadores expedicionarios".
 
2) Primer accésit y publicación del trabajo en la revista que se publicará en noviembre de 2015, cuyo título es: "Benito Soto Aboal, el último pirata español".
 
 
 
En un corto periodo de tiempo colgaré en esta página suya y mía el artículo, y la revista de este año, y pronto espero hacer lo mismo con la del siguiente año.
 
Un saludo.
 
 

miércoles, 10 de septiembre de 2014

UNA FURTIVA LÁGRIMA D´AMORE


           Hay en este país muchas circunstancias y personajes importantes que pasan de puntillas, desapercibidos para la sociedad actual a pesar de la importancia que tuvieron, o tienen para la historia de este patio de vecinos mal avenidos a la que algunos se empeñan en seguir llamando España. En esta página-suya y mía-, me gusta sacarlos de vez en cuando a relucir, ya saben: un pirata olvidado, un diputado doceañista soñador, una rebelión oculta, una conspiración ahogada, un aventurero que cayó con un rey analfabeto y que en vez de valorar- y pagar-, sus descubrimientos lo metió en la trena…etc.

            Pues bien hoy vamos a sacar a flote a un personaje que no descubrió nuevas tierras, ni confabuló contra ningún gobierno, sino que fue un tipo que cambió para bien la historia de la ópera en España, llegando a convertirse-según muchos entendidos-, en el mejor tenor de todos los tiempos.

            Era navarro-con todo lo que eso significa-, de Roncal. Donde nació un 9 de enero de 1844. Sus padres decidieron llamarlo Julián, Julián Gayarre Garjón. Comenzó a trabajar de pastor en los valles cercanos, hasta que más tarde pasó a trabajar de dependiente en una mercería de Pamplona. Allí fue donde entró, a la edad de catorce años en contacto con la música por primera vez, cuando por la puerta de la mercería pasó una banda de música que atrajo la atención del joven Julián, llegando a salir detrás de ella, siguiéndola por las calles cercanas. Lo que le costó el puesto de trabajo.

            Será ya con 21 años cuando decide cambiar su vida, dejando atrás su trabajo como herrero y probando suerte con la música. Se presentó a las pruebas que llevaban a cabo para crear el nuevo Orfeón pamplonés, su nivel de canto era tal que rápidamente le contratan como primer tenor. Gracias al apoyo de Hilarión Eslava, consiguió un beca para estudiar solfeo en el conservatorio de Madrid con Lázaro Mª Puig, presentándose por primera vez al público en Tudela en el año 1867.

            Un año después estallará la Revolución de “La Gloriosa” que acabaría con el reinado de Isabel II. Revolución que él apoyaría, pues su ideología liberal y de corte republicano así se lo pedía, aunque pronto se arrepintió. Pues uno de las primeras medidas que tomó el nuevo gobierno estatal, fue la supresión de las plazas de pensionados del conservatorio en el que él estudiaba. Se quedó en la calle.

            Durante este tiempo decidió seguir en Madrid, ganándose la vida como buenamente pudo. Hasta que un año después de quedarse sin beca, decidió presentarse ante el maestro Gaztambide. El rechazo que el tenor navarro sufrió por parte de este, lo hundió en la depresión. Tanto que decidió volver a Navarra con el rabo entre las piernas. Pero además de contar con una voz única, Gayarre contaba también con unos buenos y bien posicionados amigos, que no pararon hasta que consiguieron que la diputación Foral de Navarra lo becara con 6.000 reales para seguir sus estudios en Italia.

            De aquí en adelante la vida de Gayarre cambió totalmente, al fin consiguió el éxito. Éxito, que él siempre vinculó a un golpe de suerte, pero un golpe desgraciado en su día. Pues justo antes de debutar como primer tenor el 21 de octubre de 1869 en el teatro de Varesse, recibió un telegrama anunciándole la muerte de su madre. Aquel día representaba la ópera cómica “L´elisir d´amore” de Donizetti, y cuando salió a escena para interpretar la romanza “Una furtiva lágrima d´amore” lo hizo con tanto sentimiento desgarrado y con tal emoción que cautivó al público presente.

            Sus éxitos se sucedieron a partir de esa noche, su nombre sonaba en todo el mundo y apareció en los libretos de los principales auditorios y teatros del mundo: Pisa, Como, Roma, San Petersburgo, Moscú, Viena, Scala de Milán, Colón de Buenos Aires, Covent Garden de Londres, Los Italianos de París, el San Carlos de Lisboa, Liceo de Barcelona, Monteacarlo, y sobre todo Teatro Real de Madrid, entre otras muchos. Incluso llegó a actuar en el año 1888 en las funciones regias de la Exposición Universal de la ciudad Condal. El diario Le Figaro dio en París una fiesta en su honor. El rey Luis I de Portugal le condecoró con la Orden de Santiago, la Reina María Cristina de España le concede la Cruz de Carlos III, y el gobierno español le otorgó la Cruz de Isabel La Católica.

            Su fama llegó a su zenit en el año 1889, representando en el Teatro Real de Madrid “Los pescadores de perlas” de Georges Bizet. Mientras pisaba las tablas del por entonces más importante teatro del país, Julián Gayarre se desmayó en mitad de su actuación. Pocos meses después Gayarre fallecía. Posiblemente, debido a un cáncer de laringe-la cual le extrajeron-, que se vio agravado por una fuerte gripe.

            En 1890 fue despedido por una de las mayores manifestaciones de dolor y duelo recordado en la ciudad de Madrid, camino a su pueblo natal de Roncal, donde desde entonces descansa su cuerpo embalsamada. Con él, se fue posiblemente el mejor tenor de todos los tiempos, o al menos uno de los más capaces de la historia. Más de ciento treinta años después de su fallecimiento, Gayarre ha quedado como un genio tan solo para los entendidos y lo melómanos, pasando desapercibido para el gran público. Convirtiéndose su vida y obra en una cicatriz más, de las que marcan y desfiguran la memoria cultural de un país rico en genialidad y pobre en reconocimiento.

miércoles, 3 de septiembre de 2014

LA CONSPIRACIÓN DEL TRIÁNGULO


Siempre he dicho que el siglo XIX español tiene su aquel, ya saben: nuevas constituciones, viejos reyes mal nacidos, invasiones varias, guerras de la Independencia, en donde quizás deberíamos habernos unido en lucha del tufo a sacristía y a Borbón rancio. Y sobre todo mucha conspiración. Las hay muy conocidas como la que hizo triunfar el pronunciamiento de Riego, y otras menos como la que llevaron a cabo grandes personajes de este país, para acabar estrangulando al general Prim en su propia cama. Hoy quería compartir con ustedes una de estas últimas.        

            Pues bien, nos encontramos en el año 1816, dos años después de la restauración de la monarquía absolutista de ese cernícalo con capa llamado Fernando VII, a la sazón “El Deseado” para unos, “El rey Felón” para otros. El ordeno y mando para todos. Y aunque tras su vuelta todo volvió a ser como antes de 1808, el rey no las tenía todas consigo, pues bien sabía o creía saber, que un gran número de sus súbditos no lo tragaban. Estaba en lo cierto, pues aquel febrero de 1816, se volvieron a activar las alarmas en Madrid. Y digo se volvieron, porque ya en el año 1814 Espoz y Mina, y en el 1815 Díaz Polier intentaron varios pronunciamiento infructuosos contra el Borbón Fernando el VII. Y más tarde volvería a ocurrir, en 1817 en dos ocasiones con el general Luis Lacy y el militar gaditano Juan Van Halen, con el coronel Joaquín Vidal en 1819, y finalmente con el general Rafael del Riego en 1820.

            Pero no adelantemos acontecimientos, estamos como ya les he dicho en febrero de 1816. Y el general de los Reales Consejos, Ramón Vicente Richart, de origen valenciano y tendencia liberal se estaba hartando del trato recibido por el rey repuesto. Él, había luchado en favor de ese rey en la Guerra de la Independencia contra el francés, pero ahora no podía soportar los abusos, y se puso a disfrutar del deporte nacional por entonces, la conspiración. Richart acudía a menudo a la tertulia de un barbero en la calle Leganitos de Madrid, y allí, entre parrafada y parrafada se fue solidificando una idea, acabar con Fernando VII y volver a imponer la Constitución de 1812. Su constitución.             

            El barbero conocía a muchos militares de los cercanos cuarteles que iban allí a solicitar sus servicios, y en una de esas tertulias mantenidas en la barbería de Baltasar Gutiérrez, Richart propuso a este que le presentara dos militares de su confianza para llevar a cabo un complot. El barbero Gutiérrez no lo dudo, y al poco le presentó a dos sargentos de infantería de Marina de su confianza, unos tales Francisco Leyva y Victorino Illán, a quienes sabiéndoles de idea liberal Richart no dudó en contarles en qué consistía su idea.    

            Usaron como sistema organizativo el método del triángulo, ideado para la propagación de Los Perfectibilistas-grupo que pasaría a la historia con el nombre de Illuminati-, por Adam Weissaupht unos años antes. Consistía en que cada miembro de la conspiración buscaba otros dos miembros de su confianza, haciendo éstos lo mismo con otros dos cada uno, y así sucesivamente hasta el infinito. Creando de esta manera un entrelazado triangular de nombres y conspiradores. Pero con un detalle importante, cada uno de los conspiradores en caso de ser detenido, solo podría acusar a dos miembros de la trama, quedando el resto libre pues nadie los conocía.

            La idea de Richart era clara, acercarse por la noche a las inmediaciones de la madrileña Puerta de Alcalá, pues sabía de buena mano que el rey Fernando VII salía a pasear cada noche con el duque de Alagón y su fiel Chamorro; un aguador de la Fuente del Berro que había caído en gracia a Fernando VII por sus ocurrencias populares, y que hacía además, la labor de espía con el resto de criados reales, pues el Rey tenia temor fundado de que algún sirviente quería envenenarlo. Su destino siempre era el mismo, un lupanar de la calle del Ave María, donde se encontraba Pepa La Malagueña, meretriz por la que el insigne Borbón sentía predilección.

            Cuando este se encontrara en el interior de la habitación de La Malagueña-les confesó Richart a los dos nuevos miembros del complot-, vosotros deberéis entrar y  requerirle que os acompañe a una carroza que le espera en la puerta. Si se negara-apuntilló-, cosa poco probable dado su carácter cobarde y dócil, deberéis matarlo allí mismo, y así luego proclamar de nuevo la Constitución.

            Los sargentos Leyva e Illán, sintiendo miedo a las represalias al verse sus manos manchadas de sangre real, le hicieron ver a Richart que así lo harían, pero poco después de abandonar la barbería se presentaron ante el capitán Rafael Morales, refiriéndole con todo detalle la conspiración para llevar a cabo el regicidio, asumiendo su lugar y su culpa dentro del cónclave.

            Quiso la casualidad que el general Vicente Richart se enterara de que su plan había sido traicionado, y sin conocer quién era el culpable de tal confesión, corrió raudo hacía los sargentos a los que había enviado a secuestrar al Rey, para avisarles de que debían darse a la fuga. Pero al llegar a su altura, éstos para limpiar sus culpas, lo arrestaron a punta de pistola y lo llevaron hasta su capitán.

            La respuesta no se hizo esperar, y seguidamente se detuvieron a más de 50 sospechosos, entre ellos al barbero Gutiérrez. Las malas lenguas decían por los mentideros de la capital, que la conspiración la formaron desde la sombra grandes militares que habían llevado-y llevarían a posteriori-, otros pronunciamientos contra el Borbón, e incluso trabajadores del Palacio Real. Y que todos ellos, pertenecían a una logia masónica que se encargaba de propagar los sentimientos liberales por España. Finalmente nada se demostró, y los detenidos fueron puestos en libertad por falta de pruebas, pues además nadie-a pesar de la tortura, el método del triángulo funcionó-, dio nombres. Eso sí, los dos principales acusados, el general Vicente Richart y el barbero Gutiérrez, fueron acusados de intento de regicidio, y condenados a morir por ahorcamiento el día 6 de Mayo en la céntrica Plaza de la Cebada. Siendo además, el militar decapitado tras ser ahorcado-como años después le ocurriría a su correligionario Rafael del Riego-. Y su cabeza expuesta a quinientos pasos de la Puerta de Alcalá, en el conocido como Camino Real, para escarnio y aviso de los próximos conspiradores.