miércoles, 8 de octubre de 2014

SOBRE MINISTRAS NECIAS, MUJERES GENEROSAS Y PERROS FIELES


            Lo de este país es para echarse a temblar, a veces no me importaría que cayera napalm y nos fuéramos todos por el sumidero. Aunque otras veces, y pensándolo más fríamente dejaría lo del napalm para acompañar el relaxing cup of café con leche de estos tontos de serie que intentan llevar a cabo la labor de gobernantes serios y comprometidos, que viven de lujo a cuenta de nuestra esfuerzos, a veces llevándonos hasta puntos dramáticos.
            Esta panda de golfos apandadores, rodeados de dinero en negro, de tarjetas todo incluido, con saltos olímpicos por encima de la ley, y con peticiones de indulto por no considerarse delincuentes. Que nos mienten ya no solo para ganar unas elecciones, sino que lo hacen por vicio. Necesitan su dosis de mentira diaria, mientras  van incubando poco a poco el germen de la politorexia, cada mañana se miran al espejo y se ven más honrados que el día anterior, pero menos que el siguiente. Esta enfermedad que se contagia de forma espectacular entre toda esta gentuza que se creen los sheriff de sus ministerios, de los ayuntamientos, de los puestos de consejeros de las cajas de ahorros…
          
            Pero dentro de esta granja de ineptos, hay varios casos que me dan más miedo que los otros, por su ignorancia supina, por su maldad escondida bajo una capa de  despiste, de inconsciencia a veces fingida, otras no tanto. Como podemos entender sino, metidos de lleno en el siglo XXI, que la virgen de tal sitio, o el santo de tal lugar va a ayudarnos salir de la crisis, como dice la ministra de trabajo, y que cuanto más les recemos más bajo será el número de parados, o más alto nuestro sueldo. Desde luego cada cual puede creer en lo que le parezca, pero en su casa. Un ministerio no es lugar para dar sermones, ni para condecorar esculturas vestidas con ricos ropajes, por muy meapilas que se sea. Cada cosa tiene su lugar, y el que no entienda esto no debería dedicarse al servicio público de una ciudadanía complicada, creada por una amalgama de creencias, de opiniones y de ideas, todas ellas licitas y respetables.
            Lo mismo ocurre con otra ministra que está metida hasta las trancas en el basurero de la corrupción patria. Otra a la que no le consta nada de nada, y que ni siquiera fue consciente de que su marido tenía un coche de alta gama pagado con dinero poco-nada- licito, y que pasó años aparcado a la puerta de su propia casa. La misma que ayer, cuando le estalló en la cara,-esa que tiene más dura que el hormigón-, el primer caso de ébola contagiado en territorio europeo, fue obligada a dar la cara-a intentarlo al menos-, sin contestar a nada, sin dar datos, sin saber cómo se contagió la sanitaria, sin saber nada de nada. Y realmente teniendo solo una cosa clara, que ella no va a dimitir, faltaría más. A pesar de que juró y perjuró cuando llegó el primer enfermo desde Liberia que todo estaba controlado, y que no había ningún riesgo de contagio por pequeño que fuera. A pesar de que en el año 2009 aseguraba que una ministra debería evitar que una enfermedad se propague, o dimitir-evidentemente ella estaba en la oposición por entonces, y ahora curiosamente no se acuerda de sus declaraciones-.
            Fue una rueda de prensa patética y que solo sirvió para dejar más claro su ineptitud genética, su falta de carisma, el peligro que supone una persona así para cualquier sociedad y más cuando ella tiene en su mano-y sin tener ni idea de medicina- el ministerio de sanidad de un país. Mientras que su labor principal en el ministerio ha sido desmantelar la sanidad pública, y dejarnos a los que no tenemos tarjetas de las de todo pagado de la caja de ahorros de turno con el culo al aire.
            Y para colmo la historia berlanguiana apareció hoy, y se dividió en dos partes, la primera de ellas es la llegada a España de sor Paciencia, la monja que trabajaba con el primer sacerdote que falleció en el Carlos III. Sí, la misma a la que el gobierno de Rajoy se negó a traer a España para ayudar a curarla porque no era española, porque la humanidad de estos políticos acaba allí de donde no llegan votos. Y que curiosamente, ahora si la han traído rápidamente para que haga una transfusión a la enferma recientemente contagiada, pues su sangre cuenta con los anticuerpos al haber superado la enfermedad con mucho sufrimiento, a pesar de ser abandonada a su suerte.
              Pero cuando aún estábamos sorprendidos por la notica, y por la generosidad de esta mujer llegó la segunda parte. Pues aparece la Comunidad de Madrid poniendo en busca y captura al perro de la enferma con intención de sacrificarlo, a pesar de la lucha del marido de ésta para evitarlo. Y todo porque al tonto del ciruelo de turno se le ha ocurrido que el perro es un peligro porque ha tenido un contacto íntimo con la enferma, y quieren picarle el billete al pobre animal a pesar de no haya ninguna prueba de que esté enfermo o pueda estarlo.
 Pero ya saben, cuando los tontos supinos que nos gobiernan ven un peligro grave y no una solución coherente disparan cañonazos hacía todos los lados. Y esta vez le ha tocado a un perro fiel, indefenso, un perro cariñoso y que daría la vida por su dueño-como la mayor parte de estos animales-. Cuando a lo mejor deberían ver como máximo peligro en este caso, a los responsables políticos que se llenan la boca hablando de lo bien que funcionan los protocolos en este país, cuando todo es mentira. Cuando a los profesionales de la sanidad no se les ha enseñado como enfrentarse a estos casos, cuando el material que se les da para que trabajen deja mucho que desear, y cuando juegan con la vida de esta gente generosa, que da su vida literalmente por ayudar a las personas que los rodean, y también con la nuestra, como si esto fuera una ruleta rusa. Pero, qué podemos esperar cuando la encargada de mantenernos a salvo de una pandemia no sabe ni donde tiene la mano derecha.

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