jueves, 13 de noviembre de 2014

LA BARRA LIBRE DE COHETE MONAGO



             
             El apelativo no se lo he puesto yo, sino la gente que se mueve a su alrededor desde su época senatorial hasta hoy en día, mientras ostenta el puesto de presidente de la comunidad autónoma de Extremadura. Supongo que después de las últimas noticias todos sabrán a cuenta de qué le viene ese nombre.
            Yo le hubiera puesto otro, tal vez; Coge el billete y corre, o Monago el platanero de la Serena. El asunto sería gracioso sino fuera por el dinero público que se están llevando muerto. Y por su ineptitud, sobre todo cuando se ponen ante un micrófono para intentar auto exculparse, y digo intentar porque normalmente suelen meter la pata más si cabe. Seguro que todos recuerdan a Cospedal y su despido en diferido, para intentar quitarse de encima el marrón de Bárcenas. Este ha sido el caso del presidente extremeño, cuando en un primer momento salió diciendo literalmente: "Cuando he hecho un viaje privado, lo he pagado yo. Y lo puedo acreditar siempre documentalmente”. Y que evidentemente no pudo demostrar. Aclarando que no sabe los viajes que hace a lo largo de su vida, ya que se pasa el día en la carretera y los aeropuertos, presentándose como si fuera un mártir de la causa. Cómo si no viajara en Bussines, como si no se alojara en hoteles de cinco estrellas y alto lujo. Cómo si no cobrarán dietas desorbitadas, mientras recortan radicalmente en los servicios públicos.

Además acusó a sus enemigos invisibles-ya sea de dentro de su partido o de fuera, que nunca se sabe-, de querer ir a por él, por hacer “cosas que no gustan”. Y añadió además; “que ya se lo habían avisado”, y que “no tiene miedo a los rompepiernas”. Para terminar aseverando que va a defenderse, mediante querellas: "A cada golpe voy a ser más fuerte y más contundente en la respuesta". Todo para tapar sus treinta y dos viajes privados a Canarias a ver a una novia-o la relación que tuviera con la chica que llena los periódicos-, y que pagábamos entre todos.

            Pero al día siguiente de estas bravuconadas, de esos golpes de auto reflejo de lobo herido, todo cambió. El discurso arribista mudó de tono y de argumento solo veinticuatro horas después, bajándose éste los pantalones y diciendo: “Devolveré cada céntimo de los viajes a Canarias”. Curiosamente, la noche anterior la presidente de la diputación de Aragón  obligó a dimitir a un diputado por Teruel, por hacer lo mismo que Monago. Es decir, viajar privadamente a Canarias usando dinero público. Y además-y esto parece Berlanguiano-, para visitar a otra “amiguita”, que curiosamente es la misma a la que iba a ver Monago con todos los gastos pagados.

            Pero, lo del presidente extremeño y su asunto de faldas ha ido más allá del asunto personal. Pues ha destapado el abuso que algunos diputados y senadores-espero que no todos, aunque sinceramente sean malos tiempos para fiarse de la moral de los políticos-, que pueden moverse por tierra, mar y aire del territorio nacional sin tener que dar explicaciones a nadie, de cómo, cuándo o porqué, además de tener gratis los párquines de estaciones y aeropuertos, los peajes y una tarjeta de tres mil euros anuales, para tomar taxis. Solo tienen que decir cuando y donde quieren ir, y el encargado acude raudo a la agencia concertada para este fin-viajes El Corte Inglés concretamente-, y les saca el billetito sin más preguntas. Como ven todo muy democrático, y muy cercano a la famosa ley de transparencia que el gobierno y la oposición, se empeñan en enarbolar cada vez que se les acusa de tendencias socio-económicas hacia la opacidad. Para darse cuenta de la poca intención de cambiarlo, valga la respuesta de Soraya Sáez de Santamaría-Vicepresidenta para todo-, que contestó hacía la nula información sobre el uso de dinero público para los viajes privados de diputados y senadores: “Es la dinámica de funcionamiento normal. Ha sido así desde 1978”. Pues nada, para que vamos a cambiar nada, si todo funciona de lujo. Sobre todo para ellos.

            Pero lo más preocupante no son los gastos-que también-, sino que incluso pillados con las manos en la masa, se escudan, se excusan en explicaciones enrevesadas, increíbles e irreales. Y que después intentan quedar bien diciendo que devolverán el dinero, que lo sienten mucho y que no volverá a ocurrir. Sin quedar muy claro que es lo que no volverá a ocurrir; sí que no volverán a hacer viajes privados con dinero público, o si lo que no volverá a ocurrir es que les pillen con las manos enmarronadas. Lo único claro es que nadie dimite, y mucho menos ningún superior-por ejemplo, ese gallego barbudo, con barba y frenillo que dice ser Presidente del Gobierno-, les obliga a dimitir. A pesar de estar en una acto del partido junto a Monago horas después de que explotara el asunto.

            Muchos se preguntarán cómo es posible que no lo cesara de inmediato, pues lo explicaba ayer perfectamente el periodista Miguel ángel Aguilar; porque el presidente de la barba y el frenillo también ha viajado numerosa veces a Canarias a cuenta de las arcas públicas, en este caso para visitar a su padre. Y las visitas a papa Rajoy, también las hemos pagado entre todos.

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