miércoles, 14 de enero de 2015

SOBRE TONTOS CON PISTOLA Y ESTAFADORES CENTROEUROPEOS



Tuve un buen profesor de historia con el que hablaba casi siempre al terminar las clases en la cafetería de la facultad, siempre al calor de un café-yo-, y de un cola cao él. Cuando conversábamos sobre ciertos temas solía decirme lo mismo; los tontos son más peligrosos que los malvados, pero los tontos más peligrosos son los que tienen las pistolas de su lado. En España, de estos últimos hemos tenido para exportar-esto ya lo añado yo-.
            Me acordaba de mi viejo profesor y de su frase estos últimos días, tras el ataque terrorista al periódico satírico francés, cuando dos bastardos en el falso nombre de un profeta y de una religión se cepillaron a diez compañeros-los llamo compañeros porque hacían lo mismo que hacemos muchos, meter el dedo en el ojo de los que nos gobiernan desde su escaño, trono o púlpito de cristal ególatra y corrupto relleno de mierda-.
            Estos, los tontos con pistola siempre están a sueldo del mismo: el dinero. Me da igual que lleven la capa exterior de unos yihadistas descerebrados que se creen a pies juntillas las soflamas incendiarias de un imán desquiciadoque los manda a morir por su profeta, mientras ellos viven como reyes la vida terrenal, o si es un arzobisporetrogrado que llama pecadoras y asesinas a las mujeres que abortanmientras él viola niños, o si es un rabino ortodoxo radical, de esos que se empalman viendo como sus fuerzas militares asesinan a miles de palestinos en la fosa común más grande del mundo, que es la Franja de Gaza.
            Pero bueno, centrémonos en el asunto de hoy, que comienza a gotearme la saliva por el colmillo mientras hundo tecla y me voy del tema que les traía. Y este no es otro que el de la ignorancia y el ego desmesurado de los tontos con pistola. Les pongo en antecedentes; España, año 1940, el país arrasado tras una guerra civil, el continente en medio de la Segunda Guerra Mundial, y un austriaco espabilado que se deja caer por los alrededores del Palacio del Pardo, a la sazón domicilio de Francisco Franco, Generalísimo de España y pescador de atunes a tiempo parcial.
            El tipo en sí, recibe el nombre de Albert Elder Von Filek; de oficio timador. Supongo que ya se huelen la tostada. Ya les he contado que el país estaba en la más penosa de las miserias, todo estaba racionado, en las ciudades habían desaparecido los pájaros y los gatos, porque la gente no tenía nada que llevarse a la boca. Que decirles del carburante y demás productos necesarios para poner en marcha la industria.
            Pues bien, el austriacoVon Filek supo ganarse la confianza del Caudillo, que como todo buen dictador era vanidoso y al que Von Filek le bailaba el agua como nadie. Que si es usted un gran estratega, que si su labor en África es conocida y reconocida en todo el continente, que si es usted el faro de Occidente…Y entre halago y jabón, le vendió la gasolina en polvo. Si tal como lo oyen, la gasolina en polvo, que nacía a partir de materia primas baratas y tan abundantes como fermentos vegetales, agua…y por supuesto un ingrediente secreto.Incluso le aseguró que él mismo, había sido propuesto en varias ocasiones para el Nobel de química, pero que perseguido como estaba por los comunistas y por la industriapetrolera había tenido que huir a España. Y no por dinero, sino por compartir la ideología del dictador había decidido hacerlo partícipe a él y por supuesto a España de su invento. Franco se lo creyó, más aún si cabe, cuando entre Von Filek y su propio chofer le hicieron creer, que el coche oficial con el que viajaba a Galiciaya se movía con ese nuevo hallazgo científico que cambiaría el mundo.
            Von Filek le aseguró a Franco que con su invento podría crear tres millones de litros diarios de combustible, lo cual no solo sacaría a España de la más cruenta de las pobrezas, sino que en cuestión de meses laconvertiría en la potencia más poderosa del Mundo. Y él, como Caudillo que era, sería reconocido como el mayor gobernante de la historia. Franco de nuevo lo creyó, evidentemente. Semanas después había cedido a Von Filekun gran terreno junto al río Jarama-pues el austriaco había asegurado que tenía las mejores aguas para llevar a cabo su invento-, y nada más ni nada menos que diez millones de pesetas de la época.
            Pero hay un pecado más grave que el de la estupidez congénita, y ese es el de la avaricia. Ésta picó a Von Filek y a su secuaz el chofer de Franco, y no supieron huir a tiempo con el dinero siendo descubiertos en su timo. Por supuesto, todas las noticias que hablaban del gran descubrimiento fueron eliminas-el invento se hizo público en el B.O.E-. Y los dos timadores fueron enviados a prisión primero, y después trasladados al Cuartel de Artillería de El Aaiún de El Sáhara junto al río  Saguia al Hamra, y que se acabaría convirtiendo en la denominada Cárcel Negra, donde tras la Marcha Verde se confinó a los miembros del Frente Polisario. Allí ambos permanecerían hasta su muerte.
            Pero no piensen que este tonto con pistola espabiló con esta historia, no. A lo largo de los treinta y ocho años de dictadura no fueron pocas las recetas milagrosas que le colocaron; sirva de ejemplo el falso descubrimiento de oro y petróleo en distintos puntos del país, el motor de explosión a base de agua mineral o las piscifactorías de delfines…Pero estas historias las dejaremos para otro día.

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