miércoles, 25 de febrero de 2015

LA MORTAJA BLANCA


            Caía el sol sobre la ciudad Siria de Deir ez-Zor, al este del país. Un individuo ataviado con unos ropajes amplios y de color negro, se interna en un recóndito callejón al sur de la ciudad. De pronto, una mano rápida y silenciosa, salida de una manga ancha de color blanca, le cercena el cuello…¡ras!...Dejándolo listo de papeles. La sombra blanca, fantasmagórica huye rápidamente, perdiéndose por una esquina derrumbada tras los últimos bombardeos. En esa construcción,  parcialmente puede atisbarse una misteriosa pintada que en los últimos días han ido apareciendo por la ciudad. En ella se puede leer;  La mortaja blanca.

Una pintada similar, había aparecido también en las puertas del viejo zoco de la ciudad, que se mantienen en pie como buenamente puede, después de varios años de explosiones y bombardeos. Un zoco que ya no recuerda el esplendor con el que reabrió sus puertas, tras la gran remodelación del año 2010. Horas después de la aparición de la extraña pintada en la puerta de la tetería, un coche se detuvo durante unos segundo en sus puertas, vaciando los cinco cargadores de los cinco Kaláshnikov que portaban sus ocupantes, sobre los cuatro tipos de chilaba negra que tomaban té y café, mientras charlaban tranquilamente.

En la zona estaban ocurriendo cosas extrañas. Aunque con razón a nadie le extrañaban estos actos, más allá del sobresalto del momento. El país, se encuentra en el epicentro de una espiral de violencia salvaje, de una guerra civil, y la ciudad de Deir ez-Zor, al igual que la vecina de Raqqa se encuentran en manos de los yihadistas más radicales. Feroz salvajismo que se expande por todo el territorio que hace frontera con Irak.

Con el paso de los días y el aumento de los ataques, comenzaron a levantarse diferentes habladurías, corrillos de cuchicheos entre los diferentes testigos. Sobre todo tras la última actuación, cuando un control de carretera recibió el impacto de un mortero, que pico el billete a todos sus miembros. Los testigos, cuentan siempre lo mismo. Tras cada ataque se veían por la zona unas figuras fantasmagóricas, que nadie había visto antes, y que se difuminan entre la noche del desierto sin dejar rastro. Pero había algo más misterioso aún, todos los muertos eran miembros del Estado Islámico.

La explicación llegaría días después, cuando un guerrillero concedió una entrevista a Reuters. En ella tras un falso nombre, se declaró jefe de un comando asesino denominado Mortaja Blanca. Por su vestimenta, totalmente enfrentada al negro absoluto del Estado Islámico. El tipo-sigue, declarando-, perteneció a la milicia yihadista, pero cuando vio hacia donde se dirigían sus actuaciones, desertó. Creando un grupo de luchadores, que se enfrentaría desde ese instante, y con sus propias armas al Estado Islámico. Un total de trescientos hombres, como los trescientos de Esparta. Que se mueven por el territorio en células de cuatro personas, sin conexión entre ellas, para ejecutar sus misiones con rapidez y limpieza. Evitando además que si son detenidos con vida, puedan irse de la lengua.

Su misión no es tumbar al Estado Islámico, ellos son conscientes de lo imposible de la empresa. Entre otras cosas, porque ellos son solo trescientos, y el Estado Islámico más de ciento cincuenta mil, que además cuentan con la financiación de la venta de petróleo a países de occidente y del tráfico de drogas. Pero se han propuesto crear una guerra sucia. Jurando perseguir y asesinar, a cualquier miembro del Estado Islámico que se interne en la soledad de la noche, que duerma en una cama que no se la suya. En definitiva, arrancar la tranquilidad a todos los miembros del ISIS, dejándoles claro que cuando entren en algún lugar extraño, no tengan seguro salir con vida de allí.

El Estado Islámico ha respondido por su parte, asegurando que perseguirá, y descabezará a este grupo que los ataca en sus descuidos. Prometiéndoles a todos sus miembros la muerte mediante crucifixión, junto a los mayores vejaciones posibles. Algunas de estos tormentos bíblicos, ya se han podido ver en los medios de comunicación.

Como ven, las guerras internas de cada país son un mundo en sí mismo, grupos que se persiguen unos a otros utilizando las mismas prácticas. Y gente de fuera, haciéndose millonarios a cuenta de la muerte de miles de inocentes en los países beligerantes. Y como tristemente hemos visto en los últimos tiempos, también con los muertos en otros países más cercanos a nosotros. Tal vez, deberíamos preguntarnos de donde sale ese odio, esa capacidad de organización, similar al de los ejércitos más avanzados del mundo. Y sobre todo, de dónde sacan el dinero. Sería necesario investigar y desenmascarar a los países occidentales que comprar el petróleo a estos grupos, poniéndoles en bandeja de plata el dinero necesario para financiarse, y sembrar el terror en el mundo. Seguro que con esa lista en las manos, nos llevaríamos más de una sorpresa. Y de dos.

miércoles, 18 de febrero de 2015

LOS CONJURADOS DE MAIPÚ


           Hace ya unos días que paseo por las calles de la ciudad de Buenos Aires, que me entremezclo con su gente, con sus costumbres y con su gastronomía. En definitiva, que vivo en una nueva y maravillosa ciudad al otro lado del mundo. Donde todo es tan diferente y curioso cómo llegar en pleno enero, y que el termómetro te salude marcando más de treinta grados. Mientras el sol te quema la piel acostumbrada al invierno europeo, el cual me despidió desde Londres a la temperatura de siete grados bajo cero.

            Hoy ya asentado,  con el mapa de la ciudad más o menos claro sobre mi cabeza, y con los pies sobre el suelo y la cabeza sobre el trabajo que he de desempeñar durante los próximos meses, me siento más sosegado y más tranquilo. Miro por el balcón de mi habitación, y el anochecer veraniego de febrero me devuelve una sensación olvidada, pero no perdida. Esa sensación de encontrarme ante una gran oportunidad en mi vida, ante un lugar que me ofrece y me brinda muchas oportunidades de aprender, de cambiar cosas que yo creía fijas en mi mente, y que con el conocimiento, la lectura, el paseo y la charla afable van mudando.

            Siempre creí, tal vez lo haya dicho alguna vez aquí en esta página suya y mía. Que las ciudades son muy parecidas a las personas; Simpáticas, agradables, caóticas, irascibles…Pero que cuando una ciudad buena te aporta algo y te trata bien-al igual que  una persona-, debes devolverle ese trato, ese favor de abrirte de miras de una u otra manera. Y eso es lo que llevo haciendo ya unos días, devolverle ese cariño de la forma que mejor sé; Escribiendo. Y hoy le invito a usted querido lector, a que se pase por esa ventana abierta sobre el viejo y el moderno Buenos Aires titulada; Noches de Bandoneón. Y si le gusta, vuelva y juntos recorrernos la cultura, la gente y las circunstancias que hicieron y hacen de Buenos Aires lo que es…y lo que será, para lo bueno y lo malo.

            Planteo con este proyecto mostrar las cosas buenas de esta ciudad. También con sus cosas malas, con sus tirones de oreja, y por supuesto con su historia que en algún momento también fue la nuestra. Intentando dejar fuera de esta publicación la toxicidad de la política actual, con esa ira que últimamente todo lo cubre y lo vuelve irracional e insultante, que cultiva la furia y el resentimiento. Algo totalmente innecesario en esta página de nueva creación, y que espero sea refugio para desmarcarnos un tanto del y tu más, de los dimes y diretes, de la corrupción, de la corruptela, de las faltas de respeto, de los insultos, de los mangantes con valija diplomática y de la verborrea vomitiva de los últimos tiempos.

            Para empezar, les tiendo la mano con el disfrute de uno de los poemas más bellos, de uno de los argentinos más conocidos. Y que espero sirva de ejemplo de la idea que aquí presento: Los Conjurados, de Jorge Luis Borges. Y si siguen la publicación sobre Buenos Aires, tal vez un día les explique a que viene lo de Maipú.


 

LOS CONJURADOS

 
En el centro de Europa están conspirando.
El hecho data de 1291.
Se trata de hombres de diversas estirpes, que profesan
diversas religiones y que hablan en diversos idiomas.
Han tomado la extraña resolución de ser razonables.
Han resuelto olvidar sus diferencias y acentuar sus afinidades
Fueron soldados de la Confederación y después mercenarios,
porque eran pobres y tenían el hábito de la guerra
y no ignoraban que todas las empresas
del hombre son igualmente vanas.

Fueron Winkelried, que se clava en el pecho las
lanzas enemigas para que sus camaradas avancen.
Son un cirujano, un pastor o un procurador, pero
también son Paracelso y Amiel y Jung y Paul Klee.
En el centro de Europa, en las tierras altas de Europa,
crece una torre de razón y de firme fe.

Los cantones ahora son veintidós. El de Ginebra,
el último, es una de mis patrias.
Mañana serán todo el planeta.
Acaso lo que digo no es verdadero, ojalá sea profético.

 
Enlace Blog: http://nochesdebandoneon.blogspot.com.ar/

miércoles, 11 de febrero de 2015

LA NOCHE DE LOS BASTONES LARGOS


La historia reciente de Argentina -entiéndame reciente como; desde la segunda mitad del siglo XX hasta nuestros días-, está llena de complots políticos, golpes de estado y gobiernos de facto. Con rocambolescas historias como batallas entre militares del mismo destacamento en parques de la ciudad, bombardeos del centro de Buenos Aires por militares que querían acabar con un gobierno democrático y desaparecidos que se tragó el río de la Plata.

            Pero me perdonará usted querido lector si estás historias las dejo para otro día, ya habrá tiempo se lo prometo por mi colección de Astérix y Obélix. Pues hoy quería centrarme en un capitulo muy significativo y aterrador, que trajo como consecuencia el atraso en investigación y educación del que en aquel entonces era el país latinoamericano más avanzado y más prometedor.

            Nos encontramos en el día 28 de junio del año 1966. Ese día, el militar Juan Carlos Onagía se había convertido en Presidente de la República Argentina tras derrocar al presidente Arturo Umberto Illia mediante un golpe militar, orquestado por él y encabezado por los titulares de las tres fuerzas armadas nacionales.

            Prácticamente un mes después, el 29 de julio de 1966, se produce uno de los hechos más luctuosos de los primeros días de la dictadura denominada por los propios militares como Revolución Argentina. Los rectores y el decano de la Universidad de Buenos Aires reciben el ultimátum de plegarse a las exigencias del gobierno de facto y eliminar la autonomía universitaria, el cogobierno tripartito independiente de la misma por estudiantes, docentes y graduados y la libertad de cátedra alcanzada desde los primeros movimientos estudiantiles aparecidos en la ciudad argentina de Córdoba en 1918. Añadiendo además, que los estudiantes y profesores deberían obedecer a rajatabla las órdenes de los rectores y estos las del decano. Quedando por supuesto el decano y sus indicaciones en manos del Ministerio de Educación y por ende la del dictador Onganía.

            Inmediatamente el decano y los rectores se reúnen en la facultad de Ciencias Exactas, físicas y naturales de la Universidad de Buenos Aires, sita en el céntrico edificio de las Manzanas de las Luces. Ipso facto deciden no aceptar las órdenes del gobierno militar y cierran las puertas quedándose encerrados de forma pacífica en el interior de la facultad, esperando la llegada del cuerpo de infantería de la policía federal argentina.

            Al enterarse Onganía de la negativa de los encerrados en la Casa de las Luces, ordena todos los que allí se encontraban fueran duramente reprimidos, sin importar su posición. Los federales reventaron las puertas de la universidad, lanzando bombas de humo y con las pistolas en la mano. El primero que se encaminó hacia ellos pidiendo explicaciones por esa tropelía, fue el mundialmente famoso investigador Rolando García que era el decano de la Universidad de Buenos Aires en ese momento-fallecido hace un par de años en México-. Como toda respuesta recibió un golpe con un largo bastón que le abrió la cabeza y lo tiró al suelo, pero volvió a levantarse y con la sangre cayendo sobre su cara volvió a reclamar explicaciones. Recibiendo de nuevo otro golpe con las largas porras que portaban los policías federales.

            Esa noche fueron detenidas cuatrocientas personas entre profesores, investigadores, estudiantes y trabajadores. Pero antes fueron apaleados en el interior del patio de la universidad, e incluso a la salida, donde los policías les esperaban a ambos lados apaleándolos a gusto con los bastones largos hasta que se cansaron. Lo explica muy bien en una carta remitida al diario The New York Times el profesor Warren A. Ambrose -profesor de matemáticas de la Universidad de Buenos Aires y del Massachussets Institute of Technology-.

            …Fuimos apaleados ferozmente y cruelmente al pasar los detenidos de dos en dos entre la policía federal que colocados a diez pies entre sí, para pegarnos con palos y culatas de rifles; y que nos pateaban rudamente e cualquier parte del cuerpo que pudieran alcanzar. Manteniéndonos con suficiente distancia a los unos de los otros para que cada policía pudiera pegar tan brutalmente como le fuera posible…

            Tras ello, todos los detenidos fueron llevados a la comisaria del sector correspondiente en camiones. Allí tras más palizas, los profesores fueron puestos en libertad esa madrugada sin ninguna explicación. Los estudiantes siguieron retenidos. Mientras esto ocurría la policía federal destruía laboratorios y quemaba bibliotecas universitarias. Incluso destruyeron en el Instituto de Cálculo Exacto de Buenos Aires a Clementina, la primera computadora de América Latina, con todo lo que este acto significa.

            En los siguientes días se llevó a cabo la depuración universitaria más cruel y grave hasta la época-por desgracia los milicos en 1976 los superarían con creces-. Todos los investigadores y profesores que no adeptos al régimen perdieron su trabajo y fueron perseguidos. Centenares de investigadores y profesores abandonaron Argentina para llevar a cabo sus descubrimientos y prometedoras carrearas en otros países de América Latina, de Europa o en Estados Unidos. La Universidad de Buenos Aires en particular y la de Argentina en general fue desmantelada y arruinada en los siguientes días. Lo que haría retroceder al país a pasos agigantados. Pero como ya hemos dicho, esto solo fue el principio de una cadena de desgraciados y sangrientos momentos que casi llegan hasta nuestros días.