miércoles, 18 de febrero de 2015

LOS CONJURADOS DE MAIPÚ


           Hace ya unos días que paseo por las calles de la ciudad de Buenos Aires, que me entremezclo con su gente, con sus costumbres y con su gastronomía. En definitiva, que vivo en una nueva y maravillosa ciudad al otro lado del mundo. Donde todo es tan diferente y curioso cómo llegar en pleno enero, y que el termómetro te salude marcando más de treinta grados. Mientras el sol te quema la piel acostumbrada al invierno europeo, el cual me despidió desde Londres a la temperatura de siete grados bajo cero.

            Hoy ya asentado,  con el mapa de la ciudad más o menos claro sobre mi cabeza, y con los pies sobre el suelo y la cabeza sobre el trabajo que he de desempeñar durante los próximos meses, me siento más sosegado y más tranquilo. Miro por el balcón de mi habitación, y el anochecer veraniego de febrero me devuelve una sensación olvidada, pero no perdida. Esa sensación de encontrarme ante una gran oportunidad en mi vida, ante un lugar que me ofrece y me brinda muchas oportunidades de aprender, de cambiar cosas que yo creía fijas en mi mente, y que con el conocimiento, la lectura, el paseo y la charla afable van mudando.

            Siempre creí, tal vez lo haya dicho alguna vez aquí en esta página suya y mía. Que las ciudades son muy parecidas a las personas; Simpáticas, agradables, caóticas, irascibles…Pero que cuando una ciudad buena te aporta algo y te trata bien-al igual que  una persona-, debes devolverle ese trato, ese favor de abrirte de miras de una u otra manera. Y eso es lo que llevo haciendo ya unos días, devolverle ese cariño de la forma que mejor sé; Escribiendo. Y hoy le invito a usted querido lector, a que se pase por esa ventana abierta sobre el viejo y el moderno Buenos Aires titulada; Noches de Bandoneón. Y si le gusta, vuelva y juntos recorrernos la cultura, la gente y las circunstancias que hicieron y hacen de Buenos Aires lo que es…y lo que será, para lo bueno y lo malo.

            Planteo con este proyecto mostrar las cosas buenas de esta ciudad. También con sus cosas malas, con sus tirones de oreja, y por supuesto con su historia que en algún momento también fue la nuestra. Intentando dejar fuera de esta publicación la toxicidad de la política actual, con esa ira que últimamente todo lo cubre y lo vuelve irracional e insultante, que cultiva la furia y el resentimiento. Algo totalmente innecesario en esta página de nueva creación, y que espero sea refugio para desmarcarnos un tanto del y tu más, de los dimes y diretes, de la corrupción, de la corruptela, de las faltas de respeto, de los insultos, de los mangantes con valija diplomática y de la verborrea vomitiva de los últimos tiempos.

            Para empezar, les tiendo la mano con el disfrute de uno de los poemas más bellos, de uno de los argentinos más conocidos. Y que espero sirva de ejemplo de la idea que aquí presento: Los Conjurados, de Jorge Luis Borges. Y si siguen la publicación sobre Buenos Aires, tal vez un día les explique a que viene lo de Maipú.


 

LOS CONJURADOS

 
En el centro de Europa están conspirando.
El hecho data de 1291.
Se trata de hombres de diversas estirpes, que profesan
diversas religiones y que hablan en diversos idiomas.
Han tomado la extraña resolución de ser razonables.
Han resuelto olvidar sus diferencias y acentuar sus afinidades
Fueron soldados de la Confederación y después mercenarios,
porque eran pobres y tenían el hábito de la guerra
y no ignoraban que todas las empresas
del hombre son igualmente vanas.

Fueron Winkelried, que se clava en el pecho las
lanzas enemigas para que sus camaradas avancen.
Son un cirujano, un pastor o un procurador, pero
también son Paracelso y Amiel y Jung y Paul Klee.
En el centro de Europa, en las tierras altas de Europa,
crece una torre de razón y de firme fe.

Los cantones ahora son veintidós. El de Ginebra,
el último, es una de mis patrias.
Mañana serán todo el planeta.
Acaso lo que digo no es verdadero, ojalá sea profético.

 
Enlace Blog: http://nochesdebandoneon.blogspot.com.ar/

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